22/11/07

Cuestión de límites

Quiero mostrar aquí esta referencia sin intención alguna de generar debate sobre la violencia inherente o ajena (adquirida) en los humanos. Debate por otro lado interesante, pero no en este lugar. Es otra cosa lo que ha provocado que me suba a la rama y me quede muda, observando desconcertada el extraño comportamiento de estos seres humanos que habitan bajo las ramas. Por supuesto, no me refiero al hecho en cuestión, sino al fenómeno mediático previo y posterior al hecho.

Aparece hoy en portada de ABC (papel, en internet no aparece en portada ni con este titular) una noticia: "La telebasura, en el punto de mira de los jueces tras el asesinato de una mujer rusa". El titular sería digno de análisis por el propio Thomas de Quincey. Podemos imaginar el hecho en cuestión retratado en su libro "Del asesinato considerado como una de las bellas artes". Brutal ¿verdad?... pues eso, yo me subo al árbol y os dejo un resumen de la noticia, subrayando lo más alucinante y cerrando con algunas preguntas.

La presidenta del Observatorio de la Mujer del Consejo General del Poder Judicial, alertó ayer de que cierto programa de televisión pudo haber incurrido en una "responsabilidad civil por daños en el derecho de imagen y en el honor" de una mujer que fue asesinada el domingo en manos, supuestamente, de su ex pareja, tras rechazarle en directo en el dictado programa. La dirección del programa pudo incurrir en este delito si se demuestra que esta mujer "desconocía el contenido del programa y a lo que se iba a enfrentar".

Este hecho, poco relevante, ha desencadenado una serie de críticas de la responsable del Observatorio sobre estos programas. "Lo que se habla, atenta contra los códigos éticos y profesionales del periodismo", "el programa es un espectáculo sin ningún tipo de ética y de moral".

El director de programas de la productora, aseguró a ABC que antes de aparecer en antena hizo un cuestionario previo y una entrevista al presunto homicida, donde se le preguntó si tenía causas pendientes con la justicia o si había maltratado alguna vez a su pareja. "En ningún momento sospechamos nada raro. Nos mintió. Legalmente nos es imposible conocer si un invitado a nuestro programa es o no un maltratador".

La productora reconoce que no realiza ningún test psicotécnico o de personalidad a la hora de seleccionar a sus invitados. "Ya que son periodistas y no psicólogos los que se encargan de filtrar y elegir a los invitados".

Cierro con una frase del presidente de una asociación de telespectadores. "No es la primera vez que esto ocurre en programas que convierten en espectáculo los problemas y desgracias ajenas".

Nadie reclama el cuerpo de esta mujer. Todavía se intenta contactar con la familia en su país de origen. El sepelio podría ser asumido por servicios sociales.

Y yo me pregunto: ¿Qué significa "observatorio de la mujer"?...

Creo que, por lo que se escucha por ahí, el programa en cuestión lleva años invitando con cierta frecuencia a gente que no sabe (en teoría) de qué va la historia. No solamente ha sido en este caso. Así que ¿qué pinta ahora esta acusación por daños en el derecho de imagen y el honor de una mujer que ya es un cadáver esperando a ser reclamado por alguien? Y cuando vemos cadáveres en directo en la tele ¿no hay derechos de imagen y honor para esos muertos? Quiero destacar que ABC publica un artículo en opinión sobre este tema, diciendo que es una grave irresponsabilidad "sorprender" sin aviso previo a una mujer... Vale, bien... pero, lo han hecho más veces y... se hace en muchos otros programas (debo admitir que no tengo experiencia directa de este asunto pero me consta que así es). Y si se hace es porque legalmente se puede. En otro caso, sería ilegal y no se haría... Digo yo.

Sobre las "críticas de la presidenta del Observatorio" al programa. Voy a ver si me informo sobre los códigos éticos y profesionales del periodismo porque, ya que este programa está realizado por los llamados "periodistas" y lleva unos cuantos años (muchos) en antena, pues me sorprende enormemente que la presidencia del Observatorio diga lo que dice, ahora. Es más, me estoy liando... señora presidenta. Además me sorprende enormemente que se "critique" al programa por ser un espectáculo sin ningún tipo de ética y de moral. Precisamente por esta razón, está en antena... Me estoy volviendo a liar.

Al director de programas de la productora le diría: "no se disculpe usted hombre, la gente miente, lo dice House. Pero no nos damos cuenta porque somos buenos e inocentes. Somos periodistas. Total, la gente de su programa no "aparenta" nada en concreto. Todos sabemos que sus intenciones son buenas y económicamente correctas". Yo también sería superincapaz de reconocer nada de nada en un ser humano. Por eso llevo a cualquiera a mi programa y no podemos reconocer nada concreto a destacar en aquellos que participan en nuestras amables tertulias.

¡Como van a realizar los "periodistas" un test psicotécnico a los invitados! ¿Hace falta realizar un psicotécnico a los invitados de su programa?

Respecto al presidente de la asociación de telespectadores: me pregunto si podemos llamar de alguna otra forma que no sea "espectáculo" a todo lo que sale de un canal de comunicación. Seguro que lo hay, no seamos pesimistas.

Y a la víctima no le diré nada porque ya no puede escucharme pero... espero que llegue algún día en que nadie sienta la necesidad de acudir a un programa de esos ni a otras muchas cosas. Vale, sé que esto no es posible. Me vuelvo a la rama.

2 comentarios:

baranda dijo...

Como en Estepaís ya hace tiempo que los periodistas deciden lo que está bien y lo que está mal (porque la TV es el pasatiempo nacional), pues el derecho a la información se ha convertido en el derecho más intocable de todos. Todos los derechos tienen límites. Todos. Incluso el derecho a la vida (por eso se puede matar en defensa propia, porque el derecho a la vida del otro queda limitado por mi propio derecho a la vida).

Pero el derecho a la información es sagrado. Un periodista puede decir y hacer lo que quiera porque si un juez se mete por el medio ya la tenemos liada. Que si la censura, que si los fascistas, que si la madre del cordero.

Dicho todo esto, y después de dejar claro que estos programas me parecen un wáter, establecer una relación causa-efecto entre el programa en cuestión y el asesinato de la mujer me parece excesivo. Por esa regla de tres, habría que prohibir las películas de Chuck Norris porque hay cientos de macarras (yo he conocido personalmente a varios) que se inspiran en él para dar mamporros a diestro y siniestro. Llevamos unos años en los que nos empeñamos en buscar una razón "externa" para que alguien se convierta en un criminal. Y a lo mejor no siempre la hay.

Vera dijo...

Solo aclarar una cosita, por si acaso. Ni el periódico (en el artículo), ni yo misma, hemos establecido una relación causa-efecto entre estos dos fenómenos. Algo que, no sólo resultaría excesivo, sino irresponsable.