24/11/07

Joyas con olor a estiércol

Se vendieron los trozos del "Muro de Berlín" y se venden los cristales rotos con restos de materia blanca y gris (trozos de cerebro derramado tras el impacto de una bala, como en Pulp Fiction)... por supuesto, previamente lavados y posteriormente tallados, para que adquieran la forma de una hermosa joya. Tan fina como una raya de coca.

La mexicana Teresa Margollés dice que "convertirá la galería en un mausoleo", o en una extraña joyería de lujo, donde cada pieza será un cuerpo; la historia de un asesinato. Excelente forma de objetivar su obsesión por la muerte y la violencia en una "obra de arte", en una pieza de museo, en un objeto de adorno que no tendremos que colgar de la pared, sino que podremos colgarnos en el cuello.

Por supuesto que la intención de la artista no es trabajar el diseño (ha encargado las piezas a un joyero) sino aprovechar una joya auténtica para eliminar sus brillantes, "retirar su valor" e introducirle "otro valor", en este caso el de los cristales recogidos en los escenarios en los que los narcos realizan sus ajustes de cuentas.

Joyas que nacen de la muerte. Así es el tema. La artista pretende "sorprender" al espectador cuando "descubra" la historia que oculta cada una de las piezas, enfrentarlo a una realidad insostenible y habitual en su país de origen, obligándole a reflexionar sobre la legitimidad de algunas acciones a través de este encuentro directo con la muerte. Y yo me pregunto: ¿por qué me lo cuentas entonces todo antes?

Esto no supone novedad alguna en la trayectoria de la artista. Anteriormente ha utilizado, para su instalación "127 cuerpos", los hilos con los que se cose a los muertos durante las autopsias. También en su instalación "Vaporizaciones", utilizó vapor de agua con el que habían sido lavados los cadáveres. La artista muestra cierto disgusto porque esta instalación resultó ser demasiado ensoñadora y los críticos decían que se respiraban "espíritus" cuando no era así: se respiraban cadáveres de antiguos cuerpos masacrados, abandonados, agua que lavó la carne de una fosa común.

En la entrevista le preguntan:

¿Es posible que algunos espectadores se indignen ante instalaciones de este tipo? Y ella responde: Si lo supieran de antemano no se acercarían a la pieza... y no se produciría la reflexión que busco en el espectador. Y yo vuelvo a preguntarme: ¿de qué va esto? ¿qué no sé el qué?

¿Qué aporta la exposición al discurso de que "América devuelve a Europa muerte masiva"? Y ella responde: Por primera vez el espectador es capaz de poseer un cuerpo muerto... Lo que se ve aquí se puede adquirir y poner en casa. La idea de que un particular pueda acceder a estas piezas y que además asuma lo que colecciona es lo que más me interesa...

Esa idea sobre América me parece interesante. Una vez más vuelve a sorprenderme nuestra capacidad para asumir la verdad y además, seguir con un juego que empieza a parecerme "exageradamente obsceno". Alucinada me quedo, sinceramente.

La propuesta de esta artista es tan interesante que me deja más seca que el brazo de Santa Teresa de Ávila, que en gloria esté.

Con "un par", mucha gente comprará estas piezas. Y eso es lo que, supongo, buscará (entre todo lo demás que cuenta el artículo y que se llama "gran ladrillo del arte") esta artista. A saber: ventas. Porque si no... ¿de qué va a vivir esta buena mujer?. Si estuviera forrada y no necesitara vivir de esta absoluta incoherencia, muy probablemente hubiera expuesto sus joyas en un mercadillo "solidario" (de los de los ricos por supuesto)... regalándolas por la cara. Así si... Así sí que recibiríamos el tiro directo al corazón, limpio y decisivo.

O no. Quizás recibiríamos el impacto de todos los días. Ese que nos ahoga en un charco putrefacto. La exposición podría llamarse "somos así, esto funciona así, éste es el mundo en el que vives, llévate un recuerdo".

Termino tal cual comencé: Se vendieron los trozos del "Muro de Berlín" y se venden los cristales rotos con restos de materia blanca y gris... por supuesto, previamente lavados y posteriormente tallados, para que adquieran la forma de una hermosa joya. Tan fina como una raya de coca.

Teresa Margollés. Galería Salvador Diaz. Madrid. Hasta enero 2008.

4 comentarios:

Iván dijo...

Más de lo mismo,
el espacio del arte ocupado por los ya habituales de caca-culo-pedo-pis-muy caro-mucho dinero. Sinceramente, vaya gilipollez de artista, vaya tiempo más triste que vivimos.
Igual me repito un poco pero es que es así, parece mentira que en una época en la que con sólo enchufar el ordenador y teclear cuatro palabras puedes ver un video de un asesinato, un accidente con mutilaciones o cómo tu compañero de instituto abusa de la del pupitre de alante venga una tía que va de artista a escandalizarnos vendiendo cristales con sesos pegados, qué escándalo, qué polémica! además viniendo del país que viene tendrá materia prima de sobra para sus obras de arte. Si un día le revientan la cabeza a su padre o a su marido como es habitual en México igual ya no le hace tanta gracia hacer coñas sobre el asunto.
Qué pena que el espacio del arte haya acabado ocupado por una panda de pijos sin talento, afortunadamente el tiempo lo pondrá todo en su sitio y dentro de unas temporadas nadie se acordará de esta chorrada. Lo que hoy venden como arte deja menos poso que la temporada de primavera-verano de Stradivarius.

belentxu dijo...

En estos momentos, los narcos son los reyes de la frontera. En varios estados del norte de México, hace unos meses, retiraron a todo el cuerpo de policía y llevaron al ejército. Por supuesto, lo reemplazaron por corrupto y por conexiones con los narcos.
Historias como éstas se publican cada día en periódicos de todo el mundo, ¿escribiríais un artículo en el blog después de leer alguna de estas historias?
Ahí entra la pregunta clave, "¿por qué me lo cuentas entonces todo antes?", porque no nos inmuta leerlo.
Entonces, ¿cuál es el papel del arte aquí? DENUNCIA. La situación de los narcos en las américas es escalofriante. En Brasil, tienen las cárceles dominadas, en Centroamérica...
Y por supuesto, para que la coca amenice las fiestas de los que van a ir a ver la exposición.
Saludos desde la Sodoma y Gomorra del Midwest (como decía un amigo mexicano)

vera dijo...

Por cierto belentxu. He desactivado esa cosa que tanto te molesta :-)

Iván dijo...

Se me ocurre una versión a la española de esta historia, buenísima, ya verás:

ir a los trenes del 11-M, y pillar los metales y los restos que más cerca de la explosión estuvieran, ahí seleccionar los que más sesos y vísceras tuvieran pegadas. Mandar los metales a alguien que sí que tenga un oficio para que haga el trabajo sucio de transformarlos en pulseritas, lámparas o lo que sea (un "artista" actual jamás se mancharía las manos de pintura, ni coge un lápiz ni nada de eso, su arte es el de las relaciones públicas y el marketing para que una payasada poco original y de mal gusto parezca algo interesante).
En la inauguración de la exposición a las joyas hechas con los metales le acompañarían fotos de los cadáveres cuyas vísceras salpicaron la parte del tren transformada en "arte".
¿A que molaría? jolín, además con la historia de terrorismo que tenemos en España se me están ocurriendo miles de obras de arte...!
podemos montar una fiesta en el parking de Hipercor...
podemos hacer reliquias con los restos de los niños muertos en atentado...
hacer coñas con Miguel Angel Blanco, reirnos de las madres de los guardias civiles muertos en atentados... hacer cosas así está tirao!
lo malo es que hay gente como ese cruce entre Marylin Manson y Ozzy Osbourne mexicana que vive en un entorno social privilegiado y decadente que le permite semejantes chorradas y encima que la llamen artista.
FIN
a ver si se habla de arte en este blog, quemeaburro!