19/11/07

Pressing Catch

Hay un comentario en el post sobre el dúo "Hirst y Koons" que quiero resaltar. Dice así:
Varios apuntes:
- la escenificación o la visión de lo que llamas esa "estúpida lucha mental frente al deterioro y lo irreversible" no obsta para que tal lucha mental suceda, aparezca, exterior o interiormente. Frente al cadáver de tu ser más querido, es probable que se te genere igualmente esa lucha mental, santo grial de la humanidad, para tratar de entenderse, de comprenderse, de saber cual es su fin último en esta vida. Si la comprensión llega por vía de la religión, ¿es entonces una "estúpida lucha mental"? ¿y si llega por la vía de la creencia reencarnacionista, también? La representación de la muerte es tan antigua como el hombre mismo. Es, simplemente, la rebelión, más o menos canalla, frente a lo incognoscible, desconocido, o atemorizante.

- y lo de que "una idea valga tanto". ¿cuánto es tanto? ¿para quién? ¿en base a qué? ¿frente a qué baremo? Pagar 100 euros por una copia de una lámina de Klimt es igual de obsceno o absurdo que los 23 millones de dólares, si el que observa la cifra es un pobre favelista del suburbio brasileño. Caes en el complejo de la espiral de valor que ya denunció Faustenberg.

Y esta es mi respuesta:
Si, la representación de la muerte es tan antigua como el hombre. Pero no todas las representaciones son iguales. Algunas pueden hacernos llorar, otras sentir la infinidad, el vacío (lo sublime), otras hacernos felices e incluso más sabios. Depende todo esto de muchas cosas, del grado de abstracción, de la belleza, hasta me atrevería a decir que depende de la proporción, de la perspectiva... Pero yo hablaba de Damien Hirst. Es su obra la que me hace (a mi) sentir que esa lucha es "estúpida", pero mañana Rotko o Friedrich o David o Ingres, me harán sentir que no. Todo depende de lo que quiera decir el artista y de lo cada uno perciba. Y la verdad es que Hirst dice más bien poco, exhibe obscenamente una masacre. Eso es lo que yo veo (en estas obras de Hirst), que bien puede ser lo que tú apuntas: una rebelión canalla frente a todo planteamiento metafísico. Decir que estas piezas me sugieren lo que he dicho, no significa, ni de lejos que la "comprensión" de un fenómeno llamado "estoy frente al cadáver de mi ser más querido", sea (por cualquier vía religiosa o metafísica o material) una estúpida lucha mental. Y, aunque así fuera, sería la mía, no la de cualquier otro.

Hay cosas que vemos en automático, otras las concebimos, elaboramos una representación mental... Yo veo algo (un cuadro, una foto, el tiburón de Hirst) y lo interiorizo, lo concibo, imagino o pienso como quiero o como debo (pero en cualquiera de los casos, lo hago mío). Y mi "ilusión" dice que es carne desprotegida de toda trascendencia. ¿Por qué?, porque a mí la imagen me produce esa impresión. Me da pena, o me duele, o me da asco. Si además lo veo en una galería, aún es más chocante y duele mucho más. Entonces puedo pensar que "tanto miedo a la muerte, tanta búsqueda de sentido, para esto"... Pero esta razón, quiero matizar, es solamente una impresión (la mía). Es como decir "me gusta o no me gusta", "me da asco o me da placer", cada uno frente a una obra, es cada uno. Y a mí la pieza de Hirst me provoca esa reflexión. Por eso, no me gusta y la califico de obscena (con todo lo que incluye esta palabreja). Toda exhibición obscena me parece gratuita y deleznable. Y digo exhibición porque está en una galería. Muy probablemente la gente se sienta herida al ver estas obras (de hecho, podemos encontrar muchos comentarios sobre la obra del artista: falta de respeto, se ríe de nosotros, nos toma el pelo...) y por esta razón, aunque sea una desgracia, se venden, y muy caras.

Respecto a tu segundo comentario, tienes toda la razón. No sé quien es Faustenberg (por lo de la espiral de valor entiendo que debe ser economista, o algo parecido), pero tienes razón. Solo añadir que me refería a una cuestión que se plantea la mayoría (hasta en la facultad de bellas artes): ¿Qué es una obra de arte?, ¿dónde se encuentra su valor?, ¿en base a qué?... Y ahora que ya no tienen sentido los baremos "está bien hecho", "maravillosamente pintado", "es hermoso", "es sublime", "es poético", "es una idea"... nos quedamos ante este puro espectáculo grotesco y, encima, tenemos que comulgar con un "valor", que en base "euro", es una burrada vergonzante. La misma (en base euro) que suponen los 100 euros de la lámina de Klimt; y no para un favelista, para nosotros mismos que manejamos euros día a día.

2 comentarios:

elhombrecohete dijo...

Las salas que exhiben estas piezas de Hirst, se ven obligadas a realizar obras para evitar derrumbamientos, tal es el peso monstuoso de los tanques, con el consiguiente gasto ocasional para el erario público.

"Puppy" ya es algo más que un símbolo: su cuerpo de color cambiante se ha convertido en sitio predilecto de nidificación para los gorriones y esto da lugar a un espectáculo soberbio de vida y color. Puede que por azar, una gigantesca tontuna kirsch se ha convertido en el monumento más hermoso que pueda tener una ciudad contemporanea.

Le doy mi más sincera bienvenida a la blogocosa y, también, mis felicitaciones. Ha empezado con buen pie.

Vera dijo...

Agradezco enormemente su comentario sobre "Puppy". Yo hubiera sido incapaz de decirlo así de bien.

Algo así sentí al verlo en Bilbao.

Saludos cordiales.