12/11/07

"What?/Què?/¿Qué?" de la instalación "Proyecto" Antoni Muntadas, Galería Joan Prats, Barcelona

Me viene muy bien este artículo publicado el Sábado 3/11/07 en ABCD sobre la última exposición en Barcelona de Antoni Muntadas para inaugurar este blog.

¿Por qué? Porque este blog estará lleno de preguntas. Porque me gusta, sobre casi todo lo demás, el arte. Porque, comenzando a hablar de arte, no os lo voy a poner fácil. Faltaría más. ¿Queréis arte? Pues toma arte conceptual. No vamos a empezar de forma sencilla y amena hablando de la ampliación del museo del Prado. Porque hay que estar al tanto de las tendencias.

Eso sí, comprender las tendencias es harto difícil, sobre todo si no tiendes a nada concreto. Si por el contrario, tiendes a algo concreto, el arte contemporáneo es facilísimo. Tan fácil como entrar en la capilla de Rotko, sentarse en un banco y mirar el cuadro hasta que los ojos se te salgan de las cuencas y consigas una supuesta "redención" o "comunión".

Porque el artículo en cuestión, se titula "Póngale usted un título a esto" y me parece un buen título, para qué negarlo. Hoy, ante todo, se nos exige que comprendamos la obra de arte como nos dé la real gana. De hecho, así cierra el artículo: "Las preguntas pueden ser las timoratas de siempre, pero las respuestas son, ahora, las que cada uno aporte".

Porque Muntadas lanza preguntas, y además, en tres idiomas (castellano, catalán e inglés). Cuestiones, dice el artículo, fundamentales del pensamiento filosófico clásico: ¿quién?, ¿qué?, ¿por qué?, ¿cómo?, ¿dónde?, ¿cuándo?, ¿para quién?, ¿cuánto vale? Ojo, que dice del "clásico", el de ahora no se pregunta nada; o todo. Pero hoy, todo vale, así que... ¿para qué preguntarse nada o todo?.

Porque, al margen de la obra expuesta de Muntadas -9 secuencias de 3 cuadros (27 en total) cada uno con la misma pregunta en uno de los idiomas sobre un fondo gris plata en tres tonos diferentes pero semejantes- en el artículo aparece esta frase: "Muntadas, y todos, sabemos muy bien que toda comunicación es cuestión de puro formalismo, alguno de cuyos aspectos puede acabar ofreciendo un apéndice redundante, aparentemente insignificante para la comunicación eficiente, pero, no obstante, esencial exceso exuberante necesario, como exige Barthes, para que se vehicule (1) el mensaje, aunque no lo constituya". Sus cajas visuales son informativas y a la vez, objetos artísticos. Porque están en una galería. Bajo esta forma circulan en el mercado.

Porque me gustaría poder decir lo que cuesta esta obra de Muntadas, y más ahora que el mercado del arte ofrece los valores más seguros, pero no lo sé. Tampoco sé si se pueden comprar las piezas por separado: llevarte, por ejemplo un "¿què?" catalán, un "¿qué?" castellano o un "¿what?" inglés, o si debes llevarte las 3. Llevarte un concepto, y una pregunta.

Porque hay algo que me resulta curioso. Con la tontería de los idiomas, podríamos deducir una cosa: ¿Qué significan esas tres palabras? Podría, por ejemplo, haberlo puesto en ruso, holandés y griego; o en árabe, chino e indio... no sé, sería una de las preguntas para el artista y el articulista ¿por qué esos tres idiomas tan comprensibles?...

Y porque, para finalizar, puedo responder a la pregunta ¿por qué cuelgo esto aquí?.

La intro del artículo, para que sepamos de qué va la exposición y no se nos caiga la mandíbula al suelo nada más entrar, dicta: "La acción artística parte de una base conceptual -una idea y no una forma definida de la naturaleza, como impondría el clasicismo académico- desarrollada con medios tecnológicos actuales que se tengan a mano, siempre con cuidado y una prevención ética que defienda la imagen alcanzada o de uso social, del abuso y manipulación mediática de un dominio mental de clase, y de que del resultado alcanzado se obtenga, en la visión para el observador, una satisfacción íntima al margen de todos los contenidos y contingencias que concurrieran, para alcanzar la situación formal final, que tiene que resultar acogedora o distante por sí misma".

Pues eso, más claro, agua. Explico: Una vez más, el enfrentamiento a lo clásico y a la forma definida, como si fuera novedad, como si Duchamp hubiese exhibido su gran vidrio o el meadero fuente ayer mismo y nadie se hubiera enterado. Como ya he dicho, nada fácil. Una vez más, el concepto; a salvo de contingencias, abusos y manipulaciones. A salvo de interpretaciones dadas.

Y yo me pregunto: ¿están estas imágenes protegidas frente al abuso y manipulación mediática de un dominio mental de clase?... Mi respuesta es NO. Porque están en una galería, dispuestas a ser observadas por una "clase social" determinada y... vehiculadas (es decir: en una galería de arte, es decir: obras de arte en una galería de arte de Barcelona en el año 2007, es decir: tendencias, es decir: productos de marketing). Así que, una vez más, el mensaje que justifica, que sostiene esta obra "a salvo del uso y de la manipulación mediática" no me encaja para nada con ese otro mensaje "esencial exceso exuberante necesario para que se vehicule el mensaje" que firma Barthes. Vale, acepto Morsa como animal de compañía...

Aunque, dicho sea de paso, me gusta esta idea de Muntadas (porque no es más que una idea): la idea de "proteger un concepto" del abuso y la manipulación. Sobre todo hoy que ya no sabemos cómo hablar para ser bien entendidos, ya que el significado de una palabra depende del fin del medio que la utiliza.

Por eso me fastidia que el medio o vehículo "galería" disfrace estos conceptos, sobre cuyo aislamiento y manipulación debería reflexionar cualquiera en su casa, como "obras de arte".

(1) Esta palabra quizás no existe, quizás es una errata... o no. En cualquier caso, intentamos comprenderla. El vehículo, aquello que vehicula, sería la galería que dicta: "esto, es una obra de arte. Lo digo yo". El vehículo, el medio, es el mensaje. Quedémonos con esta interpretación.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Una de las enseñanzas que más he valorado la aprendí cuando estudiaba arquitectura. Esta lección nada tenía que ver con la Arquitectura, o eso parecía a simple vista. La lección era simple:

"Preguntarnos ¿Por qué? es lo único que nos diferencia de los animales"

Desde ese día entendí porque las ciudades son lo que son y porque la humanidad se va a la mierda. Es simple, el mundo está lleno de animales.

La Arquitectura es él orden del espacio habitable por el hombre, es ese cúmulo de conocimientos que sirve para transformar un espacio en habitable por el humano, es ciencia y orden y él orden no existe sin al menos un ¿por qué?...

... bla, bla, bla... y es que nosotros existimos PORQUE nuestros padres biológicos follaron o PORQUE alguien hizo que artificialmente se fecundara un óvulo o PORQUE nos clonaron...

El ¿por qué? me hace humano; olvidarme de él me hace disfrutar de ser animal (qué también lo soy).

¿Por qué? es simplemente una llave entre la humanidad y la animalidad, por algo es una de las primeras preguntas que hace un ser humano cuando aprende hablar.

Me encanta que algo comience con un ¿Por qué?
Suerte con tu blog...

CABALLO