16/12/07

Escritos sobre Leonardo da Vinci (Paul Valéry, Visor 1996)

Este es un libro fundamental para aproximarse a la lógica del dibujo, para entender lo que una obra y un artista pueden llegar a sugerirnos, para disfrutar de la poética que surge a partir de una imagen, de un modo de pensar y, sobre todo, de ver y de existir.

No penséis que hablamos de dibujo en general. Hablamos del dibujo de Leonardo da Vinci, y de su particular modo de aprehender las cosas. Leonardo miraba como un científico ansioso y algo perverso. Dominaba el lenguaje de las líneas como nadie, hasta tal punto de llegar a ver (imagino) solamente vectores de movimiento, fugas, estructuras móviles, curvas que demarcan los ritmos imposibles de una naturaleza cambiante; contrastes que marca con líneas gruesas, claroscuros, sombras, manchas de luz... La línea, con Leonardo y la mayor parte de los maestros del Renacimiento, se transforma en algo más que un espejo de la complejidad del mundo; de lo malo, y de lo bueno. Poseía un domino de la técnica casi absoluto, y llegó a tal entendimiento de aquello que observaba, que sus copias o reproducciones tienen cierto aire perverso. Llegó su observación hasta el punto de traspasar con la mirada aquello que veía, recreándolo en una ensoñación, un delirio, arte puro. Una orgía quizás, un orgasmo, placer.

El joven Paul Valery ─23 años─ escribe en 1894 la "Introducción al método de Leonardo", que no es más que otro delirio amoroso. Valéry es un gran poeta, pero también ha escrito mucho sobre arte; su particular teoría estética es el reflejo de algo que está más allá del "sentido" de una obra, de un objeto, de un "valor" material. El joven Valery nos ofrece "resplandores... accidentes espirituales perdidos en las estadísticas de la vida local del cerebro". Explicaré esta última frase del mismo Valéry: veinticinco años después ─en 1919─ escribirá una nota y digresión al texto de su juventud, y el hombre experimentado mostrará su asombro ante la relectura del texto sobre Leonardo, nada mejor que sus propias palabras para entenderlo.

"¿Qué podía hacer entre tantas refutaciones, rico tan sólo en deseos, tan embriagado como el que más de codicia y orgullo intelectuales? ¿Montar en cólera? ¿Entregarse al fin a la fiebre literaria? ¿Cultivar el delirio?... Me consumía por un bello tema. ¡Qué poco es eso delante del papel!... Una gran sed, sin duda, se ilustra así misma con visiones de arroyos; actúa sobre no sé qué sustancias secretas como lo hace la luz invisible sobre el cristal de Bohemia lleno de uranio; ilumina lo que espera, hace que los cántaros brillen como el diamante, pinta opalescencias en las garrafas..., pero estos brevages que la conmueven sólo son aparentes; sin embargo, a mí me parecía indigno, y todavía me lo parece, escribir por simple entusiasmo. El entusiasmo no es un estado de ánimo propio del escritor". "Conocía a Leonardo mucho menos de lo que le admiraba... La necesidad en la que me hallaba, el vacío que había hecho de todas las soluciones que eran antipáticas a mi naturaleza, la erudición descartada, los recursos teóricos diferidos, todo me conducía a un estado desesperado... Por último, lo confieso, no encontré nada mejor que atribuir al infortunado Leonardo mis propias inquietudes, trasladando el desorden de mi espíritu a la complejidad del suyo. Le infligí todos mis deseos a título de posesiones. Le presté muchas dificultades que me obsesionaban en aquel tiempo, como si él las hubiera encontrado y superado. Cambié mis apuros por su supuesta habilidad. Me atreví a considerarme con su nombre, y a utilizar mi persona. Era falso, pero estaba lleno de vida".

Accidentes, vida local del cerebro, su experiencia, su visión, su placer. Esto es experimentar el arte: una ensoñación. Algo así como pensar en lo que uno cree amar. Algo lejano, totalmente, de cualquier orden o entendimiento. Vida.

Esta edición de Visor finaliza con una carta del poeta a Leo Ferrero en 1929 "Leonardo y los filósofos".

Tres escritos sobre Leonardo, tres edades, tres puntos de vista, tres historias de amor que pertenecen a una sola.

Esto es, y no más, amor por el arte. Y por el resto de las cosas de este mundo.

Seguiremos informando...

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