6/12/07

Ladrillos infumables

Más de una vez me han comentado que los textos que lanzo en el blog son demasiado "largos". También me han aconsejado que "inicie" los temas con un bloque sugerente que consiga "atrapar" al lector, para continuar con un "ver más" o "leer más" en VERSALITA, cursiva o negrita que lleve, al que así lo desee, al resto del artículo.

Versalitas, negritas, cursivas, bastardillas, abuso de las mayúsculas, de las admiraciones y de todos los recursos tipográficos. "¡Pantomima, pantomima, pantomima! Tal es la simplicidad de sus medios de expresión, o más bien, tal es la conciencia que tienen de la ingenua simplicidad de sus lectores". Esto, es lo que decía Unamuno.

Confieso que determinados espacios de la red (blogs en su mayoría, páginas personales, sites del tipo Medialab-prado), alguna revista impresa de tendencias o catálogos de arte, me resultan tan ilegibles como el manual de uso de un móvil de última generación. Y eso que, aunque no me rebozo en ellas, no estoy precisamente "out" de las últimas tendencias en creatividad, diseño, imagen y demás milongas. Hace muchos años, al hojear el Wired (la revista), resultaba muy difícil ir más allá del impacto visual por varias razones; primero, estaba escrita en inglés; segundo, era una revista de tendencias en nuevas tecnologías aplicadas a cualquier cosa: diseño, música, arte, publicidad, comunicación...; tercero, era un referente en cuanto a diseño avanzado, tipografía, color y maquetación. Con todo esto, resultaba muy complicado saber dónde comenzaba un artículo, dónde terminaba, qué era titular y qué era cuerpo de texto... Así que podríamos sentir una irresistible inclinación a cerrarla inmediatamente o bien perder un par de horas para "estudiar" el contenido, llegar a adaptarse y comprender.

Casi todos los filósofos posmodernos han hablado de la fragmentación, que ya es un hecho. Trozos, retales, impactos y despieces para expresar cualquier cosa o nada en particular. Fragmentos que se cortan y se pegan, huellas, signos, manchas y un nuevo argot sólo para iniciados. Algo parecido a la letra de algunas canciones, que no es nada sin el pulso musical asociado como el "Lift me up, lift me up Aiah Nouwamba" de Moby. Al final, cuando se pierden unos minutos en traducir esos textos no justificados, compuestos de frases cortas, impactos sin orden aparente, palabras resaltadas, links a videos, a otras páginas, a blogs, a nombres de un amiguete, saltos en la tipografía, dibujos, signos... empiezo a entenderlo todo. A veces, cierto contenido aparece escondido muy en el fondo, después de escarbar entre tanto abalorio. Otras veces, es imposible encontrar nada diferente a algunos de los berridos llenos de muñequitos y exclamaciones que aparecen como comentarios en algunos foros.

Son nuevas "revistas" de entretenimiento y formas de comunicarse. Claro está, es más fácil que te entretenga alguien que está todo el día recibiendo impactos, que una mosca pesada dando vueltas durante horas sobre una misma cosa. Es necesario encontrar en poco espacio, un montón de cosas, como en esas vitrinas expuestas por jóvenes artistas, llenas de sus "moviditas".

Dicho esto, ver uno de mis ladrillos, asusta tanto como el monstruo del Dr. Frankenstein. Pero si cogemos un trocito y lo maquillamos con alguna coña humorística, critiqueo y moderneces varias, adquirirá otra "apariencia". Y, por supuesto, nada mejor que hablar de prototipos, diseccionar la multiplicidad de avatares que pululan por las calles y por la red para colgarlos del palo mayor y exhibirlos obscenamente. Tanto mejor si los lectores se sienten identificados y se dedican a insultar al bloggero de turno o a glorificarle como a un mesías.

Pues no hijos, no. Lo que hay es esto, una mosca cojonera, y a quien no le guste, puede visitar los siguientes blogs que son famosos ya en el mundo mundial de puro megaguay, divertidos, modernos, ingeniosos e inteligentísimos: Nada Importa, la petit claudine 3.0, bestiaria, etc... Tendencias, fotografía, moda, vino, gastronomía, cocktails, hedonismo superficial y gratuito para el primero. Bazar a la última y Lovecraft, para el segundo. Relatos, imagenes de mujeres y descripciones femeninas que generan mucho revuelo, para el tercero. Ninguno de los tres los visito porque no me interesan, apenas una vez al mes para ver lo que cuecen... pero están en los top de lo top.

Este ladrillo inaugura una nueva sección, dedicada al marketing y a la publicidad, con cotilleos y alguna memez. No hablaré de lenguaje publicitario porque éste es el más simple del mundo, tan básico como un chupete o un padre nuestro. Y es que, cuando se hace publicidad, hay que comunicar muy bien lo que se quiere comunicar a quien se quiere comunicar. Nada mejor que darse una vuelta por los sites oficiales de las principales marcas para ver lo sencillitas y amenas que son (para cada target, por supuesto).

2 comentarios:

joseramon dijo...

Ya sabes lo que pienso yo de esto de los blogs... tienen que tener sentido para uno mismo, porque lo de intentar gustar al público es una gilipollez salvo que sea una manera de vida. Quiero decir, que si te lo planteas como un negocio, y consigues llegar a 1 millón de personas, pues hombre, entonces sí, cambia tu estilo, pon negritas, baila samba... Pero teniendo en cuenta que la audiencia media de un blog debe de rondar las 50 personas, creo que es una chorrada hacer el blog para los demás. Hazlo para ti misma, y seguro que encuentras 50 personas a las que va a gustar lo que pongas. El resultado final es el mismo (50 almas lectoras) y tú te quedarás mucho más a gusto.

Vera dijo...

Vale, si consigo que el mundo mundial se lea el blog, seguro que 50 cuelan. Y entonces, me hago una cama redonda o monto un partido político. Verás qué divertido :-)

En cualquier caso, sabes que me la pela todo el temita... pero, empecé a leer (o releer, porque ya no me acuerdo si lo he leído alguna vez) “Niebla” y me pareció muy curioso lo que decía Unamuno en su prólogo, hace un porrón de años. Él se refería más a la propaganda, cuanto más fundamentalista, más exagerada... Y ya ves, de una idea, me sale otro ladrillo.