7/1/08

La estética de lo feo y "lo feo"

El Pais publica el 5 de Enero un interesante dossier sobre la fealdad, que incluye el reportaje titulado "El esplendor de la fealdad"; un pequeño recorrido histórico por los usos y abusos de lo "feo" llamado "El duelo entre lo dionisiaco y lo apolíneo"; y el artículo "Vanidad radiante y calavera" centrado en la obra ¡Por el amor de Dios! de Damien Hirst.

Nada nuevo, pero sí una reflexión quizás a partir de la pregunta que se hace Aurora Fernández Polanco (a la que tuve como profesora de Estética en la universidad): ¿Cómo hablar hoy de insurrección, de verdadera rebeldía, de transgresión si el enemigo (acumulación del capital) es el que dicta las normas?

La verdad es que lo de "el enemigo" me ha dejado un poco turulata, sobre todo en boca de esta mujer. No sé, no le pega mucho a un teórico del arte decir eso, y menos a Aurora. Podría haberlo dicho cuando me dio clases. Este comentario aparece en el contexto de ese arte de lo "feo" cuya historia es larga e interesante pero que, como casi todo, culmina en una patochada. "Una vez más los artistas iban por delante en sus investigaciones y el poder (económico) se aprovecha de sus estrategias", y yo añadiría que ahora ya ni siquiera van por delante, sino a la cola. Previo a la obra, un supuesto "valor comercial" que se sirve de todo tipo de adjetivos para "sostenerla"; etiquetas para identificar algo que está pidiendo a gritos un baño... en ácido sulfúrico, la reducción a la nada, su fin. No hay nada más feo, apestoso, corrupto, monstruoso, traicionero, carroñero, falso... que el exceso en la calificación y determinación del arte. Este exceso produce una fijación de todo lo que no es más que accidental y secundario. Nada esencial.

Ignacio Vidal─Folch considera agradable especular sobre qué clase de tonto o fetichista o petrolero blasé pueda ser el acaudalado coleccionista que ha comprado la calavera incrustada en diamantes de Damien Hirst, y qué motivos tendría para quedarse con una pieza que basta con verla fotografiada... A saber.

A mí esa calavera me resulta interesante porque me gustan las calaveras (y el resto de los huesos) y porque es una evolución del urinario/fuente de Duchamp. El urinario puesto del revés en una galería de arte, no era tal cosa, sino una fuente, una "fontaine" (que queda mejor). ¿Por qué, porque lo dice usted Sr. Duchamp? Si; porque lo dijo él, y le dejaron decirlo.

Esa especie de significante "puesto del revés" por Duchamp volvió a recuperar su significado años después, rotando 180 grados. En este segundo instante de la historia, un urinario (o cualquier otro objeto de uso corriente) colocado sobre un mostrador en el centro de una galería, no necesitaría de apoyo léxico alguno para significar mucho más allá que nada. Y eso fue mucho más duro para el arte que las cuchilladas de Lucio Fontana. El objeto fuera de su contexto adquiriría otro significado... o no, supondría la desacralización del objeto artístico, o no. Todo ha resultado más siniestro y desastroso que revolucionario y luminoso. Hubiera estado mejor coger un cuadro de Tiziano y colgarlo en una valla de autopista (o sea, sacar a la obra de arte fuera de su contexto, en lugar de llevar un cepillo de dientes a la galería de arte), o utilizarlo como mantita para apoyar las posaderas en una merienda en el campo, o coger a la "Pietá" de Miguel Ángel y colocarla como cabecera de góndola en un hipermercado. Pero no. Se cogieron un cenicero, una colilla, unos cuantos trapos, caca... y se colocaron en la galería, y entonces, se produjo un agujero negro. Así de simple. La nada, el vacío, o un viaje aceleradísimo a quien sabe dónde. Un auténtico sumidero.

Una de esas piezas "fuera de contexto" podría haber sido cualquier calavera de osario colocada ahí mismo, en el centro de un museo, sobre una columna. "¿?"... Pues eso. Es un objeto tan peculiar que, por sí sólo despertaría en cualquier visitante alguna idea, otra imagen, otro concepto y hasta una tesis doctoral. Cualquier cosa menos quedarse con un interrogante, ya que necesitamos un sentido para todas las cosas. ¿Qué pinta una calavera en el centro de la sala de un museo? ¿qué significa esto?... El monolito de "2001" ante los "hombres mono", la revolución, la ilustración, la iluminación, el giro copernicano.

El tercer instante de esta evolución es el de la calavera de diamantes, que ya no necesita museo ni concepto y que no es más que la imagen del arte con atributos que hemos desarrollado, su verdadero aspecto, tan puro como el retrato de Dorian Grey concebido por Oscar Wilde. La calavera, su exhibición, su compra, su sentido; el arte y su aspecto real... el retrato de Dorian Grey. Siniestro, ¿verdad?.

Yo lo que haría, si pudiera, es comprar a un artista para que, después de mi muerte, cuajara mi esqueleto entero de piedras de colores (si son preciosas, mejor), y dejaría escrita en mi testamento una orden a mis herederos: que lo colocaran en un lugar en el que pudiera recibir los primeros rayos de sol de la mañana por delante, y los últimos de la tarde por detrás, y la luz de la luna y las estrellas por la noche. Tal cual.

Queda por decir alguna cosa sobre esta "estética de lo feo" puesta así, tal cual nos la venden, como significado de algo que, al final, se reducirá a nada. Pero esto lo dejo para otro día.

Para entrar en calor esta foto que, por supuesto, pertenece a mi "particular" visión, no a la oficial. Y para ir entrando en calor sobre la oficial podéis visitar las que publica El País aquí. Mujeres anoréxicas, Marylin Manson y sus pinturas, Beckham con tatuajes, señoritas de Aviñón, tragedias de guerras, sopa Campbell, los Simpson, la fuente de Duchamp, vamos todo un cajón desastre en el que lo feo verdadero brilla por su ausencia. Quizás se salvaría la imagen de la anoréxica de Benetton...

5 comentarios:

pueserael dijo...

La estética de lo feo, o el feismo, es perfectamente explicable en arquitectura por tres razones fundamentales; nace fruto de la necesidad de terminar lo empezado, y la cuarta dimensión, el tiempo, tiene un valor fundamental; los que lo practican no son artistas sino arquitectos al servicio de intereses privados, siempre económicos; y por último, no es trabajo de una única mente, sino del conglomerado de muchas. Por esto, el feismo en aquitectura nos rodea y desborda, aportando soluciones constructivas independientes y no globales.

Sin embargo en arte, el feismo es una actitud, no una aptitud. Es un trabajo individual y personal, el tiempo no suele ser un factor clave.

El planteamiento de "pudiendo hacerlo bonito porqué hacerlo feo" es simplista. Desde tiempos primitivos, la máscara del chaman buscaba el feismo en contraposición con el bonitismo de sus deidades. El diablo es feo en contraposición con dios, el eterno discurso.

Y es que el villano es mucho más atractivo que el heroe, la bruja más que el hada, y satan y su infierno más que dios y su cielo.

Joel-Peter Wilkin 5. Velazquez 0. Es la vida...

Anónimo dijo...

http://es.youtube.com/watch?v=3Z9gRRJu-zc

Marian dijo...

El feísmo, lo feo y la caspa son tres dimensiones bien diferenciadas a mi parecer.
El feísmo es la actividad consciente de querer hacer algo feo, de revindicarlo. No hay que dar muchas vueltas para encontrarnos con Ron English.
Lo feo y la caspa no se diferencian mucho en su forma;
Lo feo desgraciadamente es una anomalía, una desviación de lo que al ojo humano le parece agradable, lo verdaderamente FEO.
Pero no hay que compadecerse, para eso los feístas lo alaban.
Y la caspa viene del mismo universo de lo feo, un universo real, pero con un sabor agridulce del anhelo de querer crear algo bello, y sólo llegar a feo, cosa que se regurgita en el feísmo...
Que se lo digan a Antonio Montiel, más caspa, más feo, más feísta, más pop que un bazar chino.

vera dijo...

Pfff, Antonio Montiel, Ron English, el estupendo vídeo ese de you tube (por cierto, hay una parte 2, quizás algún día cuelgue algo sobre todo eso porque ya es otro tema, habla de gente interesante como Robert Smithson, Christo...), Joel-Peter Wilkin ... Este último si que me interesa, lo incluiré en la parte 2 sobre lo feo estético y lo feo.

Solo un apunte, lo verdaderamente FEO no interesa ni a los feístas ni a nadie... El arte siempre es un filtro, es casi como la televisión, ja, ja...

Marian dijo...

sí, efectivamente es un filtro, igual que el sístema de la web 2.0, que hace que cualquier persona mediocre tenga un blog, cuelgue sus cosas en youtube, haga del intrusismo un arte y se vaya a dormir placenteramente cada noche pensándose un semidios.
http://es.youtube.com/watch?v=ekvhvp8bHH0