7/2/08

Cosmópolis, de Don Delillo y un premier de Asfixia, de Chuck Palahniuk

Voy a hablar de este libro pero, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, aquí os dejo la “premier” de la versión cinematográfica del suculento “Asfixia” (Choke), de Chuck Palahniuk, dirigida por Clark Gregg y presentada en Sundance ‘08. ¿Cómo no iba a ser llevada al cine si uno cree que está en el cine cuando la lee?

Algo parecido ocurre con Cosmópolis de Don Delillo. Desde la primera frase, imaginamos la escena cinematográfica. Pero, como siempre, contaré la historia antes.

Soy bastante infiel. Hace una semana estaba leyendo un libraco, pero una amiga mía me dijo en el curro –léete este libro (Cosmópolis)-, y ese mismo día, volviendo a casa en el metro, lo empecé… hasta ayer. No suelo hacer este tipo de cosas (o si), pero siempre digo que hay libros que “me llaman”, en una librería, en la biblioteca, en mi biblioteca, en las manos de otro, me llaman, y los cojo, y los leo (abandonando lo que tenía entre manos).

No tengo ningún conocimiento para hablar de literatura norteamericana de final de s XX pero me “suenan” cosillas. Cosillas como “posmoderno”, Generación X, Thomas Pynchon… Hace algunos años disfruté con “El club de la lucha”, me gustan las pelis de David Fincher. Posteriormente quise leer algo del autor de la novela, Chuck Palahniuk, y leí Asfixia. Y me gustó mucho. No sé por qué llaman a estas novelas “posmodernas” cuando son un claro ejemplo de “realismo” (mira que suena mal esta palabra en estos tiempos). Si no fuera así, no gustarían tanto, o no serían tan “fácilmente interpretables”, frente a otras obritas calificadas de “posmodernas” que son, literalmente, infumables. En fin, no voy a meterme de lleno en el tema, pero el hecho de que las vivencias de una persona aparezcan fragmentadas, que el propio pensamiento sea un recortable, que el individuo saturado de mensajes no sea capaz de sentir su hábitat y permanezca en suspenso… imaginando, alienado él mismo pero percibiendo la alienación de los demás y no la suya propia, preso de reflexiones que le alejan de su realidad inmediata, paranoico o esquizofrénico, no significa que estemos frente a una obra posmoderna. Más bien estamos ante la más pura realidad que solamente puede ser descrita con un lenguaje apropiado, el de nuestros tiempos. Galdós y Baroja describían la realidad con el lenguaje de sus tiempos. Y nosotros hacemos lo mismo. Realismo puro y duro. Nada de posmodernidad. Dentro de muy poco, si no lo son ya mismo, estos escritores serán “tradicionales”.

Al margen de todo esto, a mi lo que me divierte es descubrir cierta habilidad a la hora de narrar. Me gusta recibir un impacto de belleza y más si surge de un espacio prohibido para ella, cuando surge de donde no debe. Me gustan las escenas de sexo de Palahniuk en Asfixia, y me gustan las escenas de sexo de Delillo en Cosmópolis. Es como si existiera una intención previa de destrozar algo hermoso… y, en realidad, consiguen la erección del sentimiento de lo bello a partir de ese desgarramiento.

Cosmópolis es una historia vulgar muy bien escrita y muy bien “descrita”. Es fotográfica, gráfica y audiovisual. El pensamiento del protagonista es la voz en off que apoya el aluvión de imágenes que fluyen desde la primera página. Imágenes de la realidad a través de la ventana de una limousine, imágenes del pensamiento a través de una pantalla de datos que fluyen a velocidades no imaginables por un cerebro común, imágenes de uno mismo que se reflejan en la pantalla, imágenes de la vida de afuera que se reflejan en la pantalla, cámaras, objetivos, predicciones, naturaleza, orden íntimo, cálculo… y un montón de peripecias que provocan un contacto directo y “sucio” con la realidad. Un vivir con el cuerpo y con la mente, ambos disociados o íntimamente unidos en la enfermedad.



En definitiva, una auténtica ida de olla. Pero tan bien escrita que da gusto leerla.

La novela comenzó muy bien, tengo que reconocerlo. El pollo que la protagoniza quiere comprar entera la capilla de Rotko e instalarla en su casa. Magistral. Tiene dos ascensores para bajar de su casa a la calle cada mañana, uno con música de Satie y otro con Rap. Divertido. Tiene un coco poderoso… es muy listo y no duerme. Interesante. Pero comienza a caer en picado; él y la novela… hasta llegar al final, interesante pero no sublime. En resumen no es más que un día en la vida de un tipo que sale de casa con la intención de ir a cortarse el pelo a un lugar concreto. Un tipo que nos da envidia (está forrado, es inteligentísimo, echa 4 o 5 polvos ese día… muy diferentes unos de otros y con distintas personas “allegadas”, lleva una “coraza” llamada limousine con aislante de sonido falso entre otros abalorios y… controla el mundo). Con esto, lo digo todo.

Sobre el control de sí mismo habría mucho que decir… pero esto… es ficción y, como ficción, opera bien. Tanto que estoy deseando ver la película. A ver si la adaptan al cine. No puedo imaginarme a Christian Bale en el papel porque ya hizo American Psycho. No puedo imaginarme a Edward Norton en el papel porque ya hizo El club de la lucha… Podrían poner votaciones en la red para el papel protagonista. Yo votaría por Clive Owen porque es un cañón, pero demasiado mayor y vulgar… Necesito a un pollito de 28 años con pinta de capullo listo y atractivo. Me pido asistir al casting.

2 comentarios:

Koko dijo...

¡Cumplo todos los requisitos! Me presento al casting...

post tube dijo...

Típica estampa de un escritor postmodernista discutiendo con su máquina de escribir:

http://es.youtube.com/watch?v=3ImKuWCItwI&feature=related