6/3/08

Pi y Phi

Bueno, bueno… hoy es un día raro. Me he pasado 8 estaciones de metro y he llegado a casa tarde, pero una hora más tarde de lo habitual porque 8 de ida más 8 de vuelta hasta la que me tocaba suman 16. Así que, he llegado tardísimo. Y no, no me pasa esto todos los días. La culpa la tiene un individuo llamado Anthony Zee (chino tenía que ser) y su “puñetero” librito “Temerosa simetría”.

Pero ya os he dicho que este libro pesa unos kilillos y que hablaré de él cuando lo termine. No obstante, quiero marcarme aquí una frasecita: “Así pues, los físicos llegaron a una visión del mundo en la que la Naturaleza aporta un espacio-tiempo exacto gobernado por simetrías de una elegante perfección, a modo de pista en la que actúa una chusma de partículas animadas por un código escandalosamente aproximado. Yo me lo imagino como si se tratara de un mercadillo en plena corte austriaca de los tiempos de Mozart”. Pero no, no creamos que todo el texto sea así de sencillo. Estoy ya en un nivel en el que los grupos (hace tiempo hablaba yo aquí de algo parecido a un grupo, el modelo E8) y las partículas con masa y sin masa, las antipartículas y los bosones están haciendo papilla mi cerebro. Y eso es lo que tiene este tal Zee; consigue que me mantenga despierta el muy… y que me pase 8 estaciones de metro, sufriendo y disfrutando al mismo tiempo (y sin bocadillo de mortadela).

Este hombre encantador (Zee), habla de cosas que tienen mucho que ver con lo que dicta el vídeo con el trailer de la película “Pi” que ha colgado el amigo Yutube (una vez más, gracias) en su comentario al anterior post. Belleza, simetría, orden,… temor, caos… A veces pienso que un lado sin el otro no es nada. Pero bueno, eso es otro cantar. Los números bellos son irracionales (como Pi 3,1415926535897932384… o Phi 1.618033988749...), así es la cosa de rara.


“Pi” es una maravillosa película de Darren Aronofsky que ganó el festival de Sundance (si, el independiente) en 1998. Una servidora se largó al cine a verla, hace ya diez años. No porque servidora sea superespecial ni superrallada como el pan rallado, ni superinteligente como Einstein, sino más bien, porque disfruta con eso de las simetrías igual que con un bocata de berberechos (aunque no se entere de nada sobre simetrías ni sobre la matemática del berberecho). Por aquel tiempo las simetrías y el orden venían a mi cabeza de la mano del número áureo phi (Φ 1,618033988749894), de Leonardo da Vinci, de algún que otro matemático, de la espiral áurea, de la serie Fibonacci, de la biología… de Antonio Escohotado (si, ahí donde le veis, tiene un libro que me flipó en mis años mozos llamado “Caos y orden”) de los fractales, de Mandelbrot… Y, claro está, cuando descubrí “Pi” (la película) flipé en colorines. Sobre todo en aquella escena en la que el protagonista se mira a un espejo “roto”… con un roto tal que así… la bifurcación de May pura y dura…


Pues volví a flipar en colorines.

No es lugar este para explicar estas cosas. Sobre todo porque soy incapaz de explicarlas (porque no tengo ni idea, entre otras cosas). Pero si para recordar esas frases iniciales del trailer de “Pi”.

Max Cohen es un matemático, que parte de tres premisas básicas: 1) La matemática es el lenguaje del mundo. 2) Todo a nuestro alrededor puede ser representado y entendido a través de los números. 3) Si se escriben esos números, los patrones emergen. Conclusión: Los patrones están en cualquier parte de la naturaleza. Y a eso se dedica el protagonista de “Pi”. A buscar el orden natural, que se esconde detrás del caos imperante en la realidad. Y esto, aunque resulte incomprensible, es terriblemente conmovedor.

Por cierto, Darren Aronofsky, el director, tiene otras dos pelis creo: Requiem por un sueño 2000 y La Fuente de la vida 2006. Esta última obra en mi poder… por lo tanto la veré en algún momento. Ya hablaremos de ella y de Pi, si se tercia.

Como despedida un vídeo que explica varias cositas sobre Phi (que no Pi), espirales y demás cosas naturales...

5 comentarios:

Anónimo dijo...

La ciencia me aterra, prefiero la ficción o mejor, la ciencia- ficción:

http://es.youtube.com/watch?v=0LKZWtLbLpQ&feature=related


YOUTUBE

Angela dijo...

No he profundizado en el conocimiento y comprensión de las expresiones numéricas, bien provengan de un cálculo, suma...operación, o en estado puro, , pero a modo intuitivo, a veces de forma maravillosa, me viene una comprensión súbita de la simetría del espacio y de todo lo que nos rodea e incluso me sigue sorprediendo como se expresa hasta en situaciones cotidianas. Nunca estamos en el punto cero, a veces somos un + 5 o un -5. Por otro lado creo que somos conscientes de lo que llamamos coincidencia o casualidad, gracias a los números o mejor dicho, gracias a las matemáticas, en este sentido el espacio y tiempo es también preciso. Pero el caso es que aún no he podido responder a una pregunta que me hizo un niño de 5 años: ¿Por qué los números son infinitos? Comencé hablando del sistema númerico y a dónde nos podía llevar, pero resultaba profundo y aburrido y no tengo una respuesta tan clara como la pregunta...después de un año seguimos debatiendo el tema. Un día me afirmó que si contábamos al revés los números dejarían de ser infinitos...aquí volvemos a la simetría, tuve que explicarle la negatividad de los números...JA JA JA JA! En fin.

vera dijo...

¿Quien te manda a tí, querida, jugar con niños...?

Ja, ja... Voy a pensar en eso de contar al revés... El niño hace bien, se protege con el cero.

Solo que el cero se parece tanto al infinito...

Besote.

Alp dijo...

¿Que el cero se parece al infinito...? ¿La Nada frente al Todo? Empiezas hablando de matemáticas y acabas con reflexiones poéticas de orden metafórico... Un paso más y culminamos ante la famosa ecuación de Tarkovsky: 1+1 = 1, que, precisamente, es la negación del orden matemático, derrotado por el poder de un Logos, que, como el gua, lo invade todo. ¿Estás hablando de poesía o de lógica pura? ¿De física o de metafísica?

vera dijo...

Vaya, sabía que me arriesgaba diciendo eso... grrrrr.

En cualquier caso... hablaba de matemáticas... No me refería a “nada” y “todo” sino a 0 e ∞ que, a veces, se “tocan”, ja, ja... o descubres a uno cuando buscas al otro (en fin, esto se lo puedes preguntar a un matemático, no a mí). A ver si tengo un rato, pillo a uno por la calle y le pregunto :-P

Vale, es complicarse la vida. Como se la complicaba Zenón con lo de Aquiles y la tortuga. Pero siempre tengo el límite cuando x tiende a cero para calcular cuando alcanzará Aquiles a la tortuga. El mismo final... quizás.

El caso es que no creo que todos los científicos que utilizan las mates se pongan a jugar con límites que tienden a cero o infinito y otras abstracciones por gusto... Los caminos a veces no son líneas rectas en un tiempo recto en el espacio puro donde no hay nada más...

Y, ni se te ocurra.... acusarme de posmoderna y de “coctelera” que se me eriza el rabo!! Siento enormemente haberte dado esa impresión. Leches!

Besote.