2/4/08

Ejercicios de estilo. Raymond Queneau (Cátedra 1987)


En varias ocasiones he hecho este comentario:

- A ver si leo algo de poesía porque no tengo ni idea. No me sé los tipos de verso, ni estrofas, ni rimas, ni nada… y claro, así, ¿cómo voy a entender estos poemas contemporáneos sin rima, ni estrofa, ni nada…?
- Toma, coge este libro y cuídamelo, no me gustaría perderlo… Con él aprenderás poesía y, al mismo tiempo, te reirás.

El que contesta es mi padre. Y siempre que repito el comentario me dice lo mismo, porque sigo sin leerme el dichoso libro. “Las mil peores poesías de la lengua castellana” de Jorge Llopis.

Mentiría si dijera que no lo he hojeado alguna vez, pero nunca ha sido suficiente. Ya volveré a él.

Retomemos a Queneau. El “hombre cohete” me dijo que, una vez leyera los “Ejercicios de estilo”, eligiera mis piezas favoritas y las pusiera aquí. Y como soy muy obediente, eso mismo voy a hacer.

Los “Ejercicios de Estilo” de Raymond Queneau tienen su origen en Bach. En particular, un concierto al que asistió el escritor en el que se interpretaba el “Arte de la Fuga”. Tras disfrutar de la obra, Queneau comentó a su acompañante (Michel Leiris) que sería muy interesante hacer algo de ese tipo en el plano literario, considerando la obra de Bach como construcción de una obra por medio de variaciones que proliferaran hasta el infinito en torno a un tema bastante nimio.

En Mayo de 1942, el escritor se pone manos a la obra y termina durante el verano del 46. Compone un total de 99 variaciones que podrían entenderse (dicho a lo bruto y para no enrollarme) como un “manual de estilo muy particular”. Volviendo a Llopis podríamos decir que su lectura es un feliz y divertido encuentro con la Retórica o Estilística, o con todo género de prácticas y situaciones discursivas.

Tenemos un ejemplo clásico; la réplica de Cyrano de Bergerac cuando contesta airosamente al vizconde que se ha burlado, de manera excesivamente pedestre, de la “muy gran nariz” del protagonista:

"Eso es muy corto, joven; yo os abono que podíais variar bastante el tono. Por ejemplo:
Agresivo: Si en mi cara tuviese tal nariz, me la amputara.
Amistoso: ¿Se baña en vuestro vaso al beber, o un embudo usáis al caso?
Descriptivo: ¿Es un cabo? ¿Una escollera? Mas ¿qué digo? ¡Si es una cordillera!
Curioso: ¿De que os sirve ese accesorio? ¿De alacena, de caja o de escritorio?
Burlón: ¿Tanto a los pájaros amáis, que en el rostro una alcándara les dais?
Brutal: ¿Podéis fumar sin que el vecino -¡Fuego en la chimenea!- grite?
Fino: Para colgar las capas y sombreros esa percha muy útil ha de seros.
Solícito: Compradle una sombrilla: el sol ardiente su color mancilla.
Previsor: Tal nariz es un exceso: buscad a la cabeza contrapeso.
Dramático: Evitad riñas y enojo: si os llegara a sangrar, diera un Mar Roo.
Enfático: ¡Oh nariz!... ¿Qué vendaval te podría resfriar? Sólo el mistral.
Pedantesco: Aristófanes no cita más que a un ser sólo que con vos compita en ostentar nariz de tanto vuelo: el Hipocampelepahntocamelo.
Respetuoso: Señor, bésoos la mano: digna es vuestra nariz de un soberano.
Ingenuo: ¿De qué hazaña o qué portento en memoria, se alzó ese monumento?
Lisonjero: Nariz como la vuestra es para un perfumista lista muestra.
Lírico: ¿Es una concha? ¿Sois tritón?
Rústico: ¿Eso es nariz o es un melón?
Militar: Si a un castillo se acomete, aprontad la nariz: ¡terrible ariete!
Práctico: ¿La ponéis en lotería? ¡El premio gordo esa nariz sería!
Y finalmente, a Píramo imitando: ¡Malhadada nariz, que, perturbando del rostro de tu dueño la armonía, te sonroja tu propia villanía."

Algunas de las piezas que componen este librito, no son más que mero juego mecánico de transformación textual para lograr una sensación de puro disparate, permutaciones, supresiones, adjunciones…

Hay un caso especial de sínquisis que colocaré al final del post, porque en la introducción de los “Ejercicios de Estilo” (de la cual estoy sacando toda esta info – no penséis ni de coña que es cosecha propia-), te la compara con otra estupenda de Cortázar. El ejercicio de Queneau se complace únicamente en el efecto de disparate que tiene el uso del artificio por sí mismo, como mero juego perturbador de la comprensión del mensaje, sin embargo, en el texto de Cortazar la sínquisis construye el sentido del relato.

Veamos; Cortazar se imagina en este impresionante texto a las gallinas dueñas del planeta:


Por escrito gallina una


Con lo que pasa es nosotras exaltante. Rápidamente del posesionadas mundo estamos hurra. Era un inofensivo aparentemente cohete lanzado Cañaveral americano Cabo por los desde. Razones se desconocidas por órbita de la desvió, y probablemente algo al rozar invisible la tierra devolvió a. Cresta nos calló en la paf, y mutación golpe entramos de. Rápidamente la multiplicar aprendiendo de tabla estamos, dotadas muy literatura para la somos de historia, química menos un poco, desastre ahora hasta deportes, no importa pero: de será gallinas cosmos el, carajo qué. (Julio Cortázar, La vuelta al día en ochenta mundos)

Genial.

Y son muchos los que me gustan en el libro de Queneau, pero aquí dejo alguno…

Soneto.

Subido al autobús, por la mañana,
Entre golpe, cabreo y apretón,
Me encuentro con tu cuello y tu cordón,
Lechuguino chuleta y tarambana.

De improviso y de forma un tanto vana,
Gritando que te ha dado un pisotón,
Provocas a un fornido mocetón
Que por poco te zurra la badana.

Y vuelvo a verte al cabo de dos horas
Discutiendo con otro pisaverde
Acerca del gabán que tanto adoras.

Él critica con saña que remuerde;
Tú te enojas, fastidias y acaloras
Y, por toda respuesta, exclamas: “¡Merde!”

Telegráfico

BUS ABARROTADO STOP JOVEN CUELLO LARGO SOMBRERO CORDON APOSTROFA VIAJERO DESCONOCIDO SIN PRETEXTO VALIDO STOP PROBLEMA DEDOS PIES ESTRUJADOS CONTACTO PRESUMIBLEMENTE ADREDE STOP JOVEN ABANDONA DISCUSION POR SITIO LIBRE STOP CATORCE HORAS PLAZA ROMA JOVEN ESCUCHA CONSEJOS INDUMENTARIOS COMPAÑERO STOP DESPLAZAR BOTON SOTOP FIRMADO ARCTURUS

Versos libres

El autobús
lleno
el corazón
vacío
el cuello
largo
el cordón
trenzado
los pies
planos
planos y aplanados
el sitio
vacío

y el inesperado encuentro junto a la estación de mil
luces apagadas
del corazón, del cuello, del cordón, de los pies,
del sitio vacío
y de un botón.

Sinquisis

Ridículo joven, que me encontré un día en un autobús de la línea S abarrotado por estiramiento quizá cuello alargado, en el sombrero el cordón, observé un. Arrogante y llorón con un tono, que se encuentra a su lado, contra el señor, protesta. Porque él le habría empujado, vez cada que la baja gente. Libre se asienta y se precipita hacia un sitio, eso dicho. Roma (plaza de) lo encuentro más tarde dos horas en el abrigo un botón añadir un amigo le aconseja.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Genial el librito de Queneau.

MUÑEQUITOS QUE DAN MIEDO:

http://es.youtube.com/watch?v=S43OR2zPbC8

http://es.youtube.com/watch?v=h2mqXzWVM1E

YOUTUBE

Anónimo dijo...

Nines, Nines, Nines, tu problema no es que no entiendas la poesía. No. Tu problema es que la quieres entender. Un poema entendido es un poema muerto. No lo olvides.

G.

Vera dijo...

A G...

Tienes razón. Ains...

O no. ¿Como coño voy a disfrutar de lo que no entiendo? Me importa un carajo que muera el poema. Y el poeta con él.

En cualquier caso, lo llevo crudo. Entenderlo todo supone entenderme a mí misma. Ese es el objetivo. Único. Terrible.

Besote.

PD: Y me llamo Vera, indiscreto. La otra está por ahí, entre las ramas.

Anónimo dijo...

Ah, vale, Vera.
Pues si ves a la que está entre las ramas, le dices que en el blog de la escuela de letras le ha salido un novio. Le deja mensajes y eso.

G.

vera dijo...

Youtube, espectacular lo de la PS3.

G. Superguay! Vale, ya aviso yo a la “colegui” para que se de una vuelta por la escuela vestida de vampira o de siniestra vaporosa. Llevará la V de Vendetta bajo el brazo :-)

Se va a poner “super, super, supercontenta”. Tan sola está ella.

Aunque creo que ayer se pegó una leche al intentar bajar del árbol y anda un poco embobada. O quizás lo estaba ya. No sé. La veo rara.

Anónimo dijo...

si, es inquietante, me recordaba a esto: ¿MUÑEQUITOS QUE DAN GRIMA?

http://es.youtube.com/watch?v=GgeDh1WCyeM

YOUTUBE

hombrecohete dijo...

Pues no puedo estar más en desacuerdo con su colega de la escuela de letras G., ante quién me quito el sombrero y las toberas, si es preciso. Un poema comprensible es más vivaracho que un gorrión. Allá va un ejemplo: una vieja canción asturiana -los versos favoritos del poeta Ángel González- según glosa mi adorada Constant Reader, que se entiende perfectamente aunque esté en bable:
"Mio madre, como era probe,
nun tenía pan que me dare:
fartucábame a besos,
y luego rompía a llorare"

Se le han saltado las lagrimillas ¿verdad?. Bueno, pues puede leerlo en castellano sin temor a matar la canción ni al gran Ángel, que bastante muerto está, el "probe":
"Mi madre, como era pobre,
no tenía pan que darme:
me hartaba a besos,
y luego rompía a llorar"

¿Ha visto qué bien? No se preocupe de más que de leer. Sea libre y disfrute porque, en ciertos momentos, el simple hecho de escribir la palabra "holocausto " mola.