9/4/08

Políticamente incorrecto

Hace unos días alguien me hizo una pregunta/sugerencia: ¿por que no lanzas algo políticamente incorrecto en tu blog? A lo que yo respondí con otra pregunta: ¿Qué es políticamente incorrecto?... Y surgió un mini-debate (mini más por falta de tiempo que otra cosa). El caso es que voy a hacer lo mismo que Ángel González (no el poeta muerto, sino el ex crítico de arte vivo) en la entrevista publicada en Babelia este fin de semana; decir lo que me da la gana. Quizás así, sea políticamente incorrecta hasta para aquellos que me piden serlo.

Estoy como el tiempo. He tenido un mal día y no sé que noche me espera. Hace unas horas, cuando salía del metro preparada mentalmente para enfrentarme a la lluvia y al ceniciento paisaje, entró la siguiente canción en la ipod: Brothers in arms… ¿Será posible? Detesto la música. Nada peor que escuchar en este momento esta canción. No tenía a mano la pala para cavarme una fosa en pleno asfalto y encerrarme para siempre bajo tierra. Paso a la siguiente canción. Doctor & the Medics, Spirit in the sky… Hasta me he permitido cruzar la carretera haciendo unos pasitos de baile.

Así es la música. Cómo la detesto…

En fin. Hay una especie de arte que circula por ahí cuya función principal sería la denuncia de hechos injustos, ilegales, abusivos... Como sabréis los millones de lectores de este blog, ese tipo de actividades de denuncia me ponen bastante nerviosa. Y, claro está, tan pronto “me meto” con algún artista supuestamente “crítico” que “vende” sus críticas a millones en una galería de arte, surge el debate con aquellos que consideran este arte necesario, justo y, quizás, el único que merece la pena. Hay quienes todavía se preguntan por la función del arte en la sociedad contemporánea y el papel del artista en esta función. Éstos prefieren pensar que el arte puede y debe “cambiar” las cosas, mejorarlas. Y el papel del artista sería semejante al de un ideólogo, visionario, mesías o gran hermano… yo qué sé. Cualquier cosa antes de aceptar la verdadera utilidad del arte...

¡Cómo puedes meterte con estos artistas!, me dicen... como si la única opción frente a un “arte para burgueses” o al servicio del "estado" de turno fuera el “arte comprometido” (también para burgueses). Yo respondo siempre lo mismo, que no concibo un arte así (desde el lugar social que me toca). No concibo que alguien viva de la denuncia... Lo sé, es una enfermedad, una gilipollez, y es sólo mía. Pero claramente, prefiero otras cosas.

No obstante, estamos llegando a un nivel de entendimiento, creo. Éstos, mis amigos, apoyan la cooperación (que no es lo mismo que el “arte denuncia”). Yo también. Mejor dicho, me molesta menos. Hay gente que dedica su vida a trabajar junto a personas que no viven en condiciones tan “molonas” como las nuestras. Yo, que soy una enferma paranoica, pienso que esas personas no viven tan “molonamente” como nosotros debido a unas causas bien claras (que no son el clima y la fauna, la mala suerte o el destino...). Por eso me sienta “mal” que les “ayudemos” y que a esto lo llamemos “cooperación”. Si; la palabra “ayuda” molesta. “Yo no doy limosna” podrían decirme... “yo estoy enseñando a la gente a trabajar, a ser personas, a tener dignidad”, “les estoy diciendo que sean conscientes de su situación, que la miren, que se miren dentro del sistema global”, “estamos trabajando para que estas personas tengan la capacidad de hablar por sí mismos, con su código, sus reglas y sus temas”, “a través del uso de “su” palabra, los oprimidos asumen su condición y su lugar en el mundo”, “estamos preparándonos para romper, por la noble vía de la creación artística, el círculo perverso que acecha a quien nace y crece en condiciones marginales”... Actividad social, práctica versus ideas… No está mal. Correcto. Ya podemos diferenciar entre un arte de consumo que se apoya en el oprimido pero que no sale de él ni es para él sino que sale de un artista con pasta y es para personas con pasta (un arte a fin de cuentas “temático”) y la cooperación (en este caso la colaboración activa para ofrecer a los oprimidos formas de expresión a través de las cuales puedan verse y entenderse en este mundo, y un vehículo o canal para que estas formas de expresión lleguen a los demás. Su visión es la que se vende, no la de otros sobre ellos). Muy interesante siempre y cuando la situación de estas personas mejore, digo yo… Aunque si conseguimos simplemente que desaparezcan la apatía, la desidia, el hastío, el no-future... ya hemos conseguido algo. Supongo. Pero lo importante sería terminar con ciertas situaciones... Vuelvo a decir yo.

Me cuesta diferenciar entre cualquier tipo de labor evangélica y esto. Son diferentes tipos de “salvación”. Pero no pasa nada. A nosotros se nos venden otras “salvaciones” para tranquilizarnos la moral. Por ejemplo, ayudar a los necesitados. Lo cual no está nada mal. Es perfectamente lícito que alguien sienta la necesidad de “estar con ellos” y de “trabajar con ellos”, “para ellos”. Aunque sigue sin quedarme claro para quien se trabaja realmente… Además, hay que irse lejos, a la India, China, Africa... Como si no tuviéramos bien cerquita (en el metro, sentadas a nuestro lado) un montón de personas en situaciones que no quiero ni pensar.

Por fortuna, para librarme del entuerto, ha aparecido en Babelia esa entrevista con Ángel González a la que hacía referencia más arriba. La firmaría de la primera a la última letra porque creo que explica, o al menos aporta coherencia, a todo esto que estoy diciendo.

Hasta aquí, estamos hablando de dos cosas bien distintas: el “arte denuncia, comprometido y transgresor” (que es al que se refiere González en la entrevista) y la cooperación.

Me han aportado alguna documentación durante el debate. Este artículo publicado en El País nos cuenta la idea de Sahar Romani, Bishan Samaddar y Pooja Das Sarkar, fundadores hace cuatro años de un proyecto en la Red bautizado con la palabra Kalam. La idea del proyecto Kalam es que los jóvenes que viven en Bowbazaar (barrio marginal de Calcuta, lleno de bandidos, prostitutas y traficantes que es una zona roja dentro del mapa de la ciudad) y que todavía no se decantan por alguno de los oficios que definen al barrio, describan o fotografíen un fragmento de esa realidad de la que son parte, y publiquen una versión sublimada en un poema, o en un cuento, o en una imagen. “El resultado de este proyecto, que busca la rehabilitación de esa juventud de futuro negro por medio de la creación artística, es una antología de pequeñas obras hiperrealistas que conmueven a la vez que informan de la dura vida en Bowbazaar. Se preparan así para romper, por la noble vía de la creación artística, el círculo perverso que acecha a quien nace y crece en un barrio como el suyo…”

El proyecto podéis verlo aquí http://www.kalammarginswrite.org/ Poesía contra la desidia… el mismo mensaje, más o menos, que transmitía la película de Marc Levin “Slam” (1998)

También me han aportado unas pistas durante el debate:

Paulo Freire – Pedagogía del oprimido


Augusto Boal. Teatro del oprimido

Con esto (y siento que sea tan “por encima”) creo que queda claro que podemos hablar de TRES cosas bien distintas. Por un lado el “arte para burgueses” (al que pertenecen los artistas críticos que “venden” sus obras “críticas” ya sean joyas hechas con cristales de coches en los que alguna vez reposaron los sesos de alguien, perros maltratados o grafittis en paredes que posteriormente salen a la venta); por otro lado las nuevas modalidades de “liberación para los oprimidos” que han existido siempre y, por desgracia, seguirán existiendo (los oprimidos y las modalidades para liberarlos); y por último el arte, la labor, el oficio de los que habla González. Quizás la ilusión de imaginarnos, la luz que aporta comprender lo que somos, la capacidad de reconocer e ilustrar nuestros miedos, dibujar nuestra apariencia en el mundo real, nuestra verdad, nuestros deseos. A esto último tiene derecho todo ser humano. El arte está en las venas de todos. Sin excepción.

En cualquier caso, sigo pensando que el “problema” de la “liberación” está en otra parte. Otras personas deberían sentarse en la mesa para la “liberar a los oprimidos”. En realidad, no deberían existir “oprimidos”. Tan buenos y tan iguales somos todos…

Lo que ocurre es que cuando se está cerca de esas personas (mentalmente), cuando no se soporta la diferencia, se siente la necesidad de “colaborar”, de acercarse a ellos. Y cada uno colabora como puede o como sabe o como cree que debe hacerlo. Podemos intentar hacerles conscientes de su situación y, sobre todo, hacerles conscientes de que tienen derecho a gritar como los demás (se grita y se comercializa con este grito en el mundo capitalista). El problema es que su grito no sea más que farándula para deleite de los “acomodados” o los “no oprimidos”… Circo a fin de cuentas. Pero íntimamente, siempre, es bueno gritar y, sobre todo, mirarse desde fuera, verse en un espejo, ser consciente de lo que uno es y de las posibilidades “reales” que tiene para poder mejorar su situación.

En fin. Esto da para mucho repetirse como el tocino.

Aquí os dejo el resumen de la entrevista con Ángel González.

¿Qué impresión le produce la asistencia masiva a las grandes exposiciones?

No lo sé, no voy mucho a museos, la verdad. Voy menos que a parques temáticos. Pero es curioso ver que el gran asunto de los parques temáticos es la historia. La historia pasada se ha constituido en el gran entretenimiento popular de nuestro tiempo… Yo no voy a museos, y no voy porque el arte está escrito en nuestro cuerpo. Donde más aprendo de arte es en el campo, viendo los árboles, el mar, los pájaros volando. Si el arte es algo es reencarnación, reorganización de esas experiencias del mundo. Un constante y sabroso contacto con la luz, con el agua.

¿Los artistas han perdido ese contacto?

El problema de los artistas es que se han embarcado en ese disparate de hacer arte, de vivir de eso.

…La gente de la calle está verdaderamente derrotada. Han sido silenciados porque les han inculcado que reírse de ciertas cosas modernas es un delito. De que hay una obligación, un imperativo moral, político, social, de ser una persona de su tiempo. ¿Por qué ha de gustarle a uno el arte de su tiempo, caiga quien caiga? La gente sencilla, a quien estaba destinado el arte -porque el arte si es algo es la casa de los pobres-, ha sido anulada. Ya no se oyen risas en las exposiciones…

El arte se ha convertido en una payasada monumental. Una payasada a la que no deberíamos contribuir… No sé si deberíamos plantear una especie de huelga contra los museos contemporáneos, o contra los museos en general. ¿Por qué no? No tienen que ver con el arte sino con la industria de las imágenes. Es una pena que el arte, que fue concebido para hacer más grata la estancia del hombre sobre la tierra, se haya convertido en algo que es una fuente de obsesiones, de preocupaciones, manías. Y luego están todos esos artistas que se dedican a agobiarnos. Montones de artistas que se dedican a denunciar la triste situación de los pobres. ¿Pero eso a quién va dirigido, a los ricos o a los pobres? Los pobres ya lo saben, no tiene que venir un Santiago Sierra a explicárselo. El arte se ha convertido en una forma de dar caña. Como si no tuviéramos ya suficiente. Nos dan caña en el trabajo, en el museo, en casa. ¿Y dónde pasamos un buen rato? Yo siempre digo, en la discoteca. Yo les digo a mis estudiantes, mientras haya discotecas hay esperanza.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Político incorrecto:

http://es.youtube.com/watch?v=SUCwA04nQwo

Arte políticamente correcto (observese como el Fary se auto-cenura en el primer video, la intro del segundo me hace llorar de emoción pura belleza)

http://es.youtube.com/watch?v=HgjQGGZiy-k

http://es.youtube.com/watch?v=WosrUnjb2UQ&feature=related

YOUTUBE

la burbuja dijo...

estoy aqui, de viaje familiar, viendo como 7 adultos que rondan los cincuenta discuten sobre injusticias y como arreglar el mundo en dos minutos, paradojas de la vida, yo estoy con un pequeño portátil encima(muy poco equitativo con respecto a las chicas de 20 años de áfrica) y he empezado a buscar textos que tocaran esto de refilon por tu blog, me he topado con este y por chorra que parezca me he quedado más tranquila

lo dejo apuntado para mirarmelo cuando vuelva de viaje con más calma

un saludo y felices reyes

Vera dijo...

Pues felices reyes a tí también... Me gusta ese contraste entre tu portátil y el debate. Así está la cosa...