6/5/08

2001 Clarke vs Kubrick

...150 millones de km más allá de Marte, el monitor 79 del Espacio Profundo derivaba lentamente entre las enmarañadas órbitas de los asteroides. Durante tres años había cumplido intachablemente su misión. Una delicada tela de araña de antenas captaba las ondas transitorias de radio… el incesante crujido y silbido de lo que Pascal, en una edad mucho más simple, había denominado ingenuamente “el silencio eterno de los espacios infinitos”



Me pregunto si hay algo nuevo que decir sobre esta historia que parieron Kubrick y Arthur C. Clarke en 1968 (película y novela). Y me respondo: mujer, depende de lo que pende… Y lo que pende de mis carnes en este mismo instante son unos sotocientos kg de aburrimiento que no se ven, pero se sienten. Y no, no es culpa vuestra, ni mía. La culpa la tienen los suplementos culturales ABCD y Babelia. Si, lo siento, me he deprimido enormemente al leerlos; primero el dossier que lanza ABCD sobre el freakismo y lo grotesco en el arte y el mundo mundial (no habla ni de lo uno ni de lo otro), segundo el artículo de Estrella de Diego en Babelia sobre… ¿? He detectado en ambos, una desgana, un hastío, un reproche que se hace eterno y pesado… Los críticos se lamentan de la mierda que somos, de la tele, del pueblo, de Chikilicuatre, de la caca que gusta, de nuestra risa ante el esperpento que vivimos y que alimentamos. Estoy cansada de todo eso. Si uno busca datos sobre 2001 de Kubrick encontrará tratados alquímicos, cabalísticos, religiosos, metafísicos… 2+0+0+1=3, tres palabras en el título tras 2001 (Una, Odisea, Espacial), eclipse de tres cuerpos al principio de la peli, tres entidades conscientes a bordo del Discovery y tres inconscientes, los tres estados de transformación que sufre Bowman... ¿? Cábala…

De esta manera, lo primero que debemos anotar es que tenemos varias cosas bien distintas. 2001 Kubrick, 2001 Clarke, críticas sesudas, inspiraciones personales… pajas más o menos “emocionantes”… Dejando al margen los gustos y disgustos del personal hablemos de la película y el libro.

Dicen que Kubrick se inspiró en un cuento corto de Clarke “El centinela” y también dicen que debió haber leído su novela “El fin de la infancia”, en cualquier caso, me imagino que Don, Sir, Su Majestad Kubrick agarró el toro por los cuernos y le dijo a Clarke que le echara una mano con el tema astrofísico, que bastante tenía él con lo suyo.

Y es que Clarke fue científico, además de escritor, y quizás esto es lo primero que salta a la vista cuando uno lee 2001. Y Kubrick fue un creador bastante independiente, y esto es lo primero que salta a la vista cuando uno ve 2001 (y el resto de sus pelis). Decir ambas cosas es suficiente. Lo que esperamos de un astrofísico es que nos ofrezca una imagen aproximada del universo que conoce. Lo que esperamos de un creador independiente es… (conjunto vacío). La sorpresa de Kubrick se encuentra en las más de dos horas de metraje, en una visión del espacio técnica e intelectualmente inexistente en un film hasta ese momento, en tres imperativos: el tiempo, el espacio y el hombre dentro de ellos. En realidad ambas obras se encuentran muy cerca, pero no tanto. La obra de Kubrick tiene tantas lecturas que ha adquirido con el tiempo la forma de un gran baobab. La de Clarke solamente tiene una.

2001, la novela, es una ficción científica, y digo científica porque lo es, y digo ficción porque también lo es. El universo que refleja es el que “imaginaban” todos los científicos anteriores y contemporáneos a Clarke y el que imaginamos los que gastamos nuestras horas buscándolo e intentando entenderlo. Un universo con enanas blancas, cúmulos globulares, agujeros de gusano… Nuestro astronauta Bowman claramente atraviesa el espacio/tiempo y encuentra “otros” universos… que nada tienen que ver con la mística y la religión sino con las matemáticas. La realidad, sin embargo, es que todo esto es difícil de imaginar fuera de ellas (las matemáticas) y, claramente, nuestro pozo imaginario, lleno de referencias místicas, religiosas y filosóficas (existenciales, metafísicas, ontológicas) crea y recrea… Pero si uno lee 2001 sobrio y no ebrio… se dará cuenta de que solamente hay ciencia. Si imaginamos “científicamente” al hombre del futuro veremos varias cosas:

- Nada (en apariencia). O una masa de partículas desperdigadas o formando parte de otra cosa… (recordemos La Increíble historia del hombre menguante).
- Todo (en apariencia). Para lo cual hace falta despojarse del cuerpo perecedero, que la materia se transforme en energía y que se cumpla el principio de conservación (de la energía)…

En definitiva, que el final de 2001 es muy previsible. De hecho, hay comentarios en la red sobre esta obra bastante negativos. Calidad literaria cero, previsible, tramposa… etc… Yo sin embargo, he disfrutado mucho leyéndola. Porque quizás era el momento de leerla y de observar un “dibujo parcial” de todo aquello que he tenido que ir imaginando año tras año. Es previsible, porque la ciencia predice, no porque un enteradillo diga en la red que lo que acontece en la novela es previsible.

He disfrutado leyéndola porque necesitaba una explicación no filosófica, ni religiosa, ni metafísica a “esos” monolitos…

Y aquí es donde entra Kubrick en escena. Una vez más ha adaptado la obra literaria, con muchos matices. Y estos matices son bastante importantes. La “naturaleza” del monolito (analizada suficientemente en la novela) es un “enigma” en Kubrick. Este enigma es la semilla de todo lo que podréis encontrar en la red sobre la película. Sin embargo en la novela hay una naturaleza, aparentemente… Solamente diré que no divina.

No existen las mayúsculas en la obra de Clarke y si en las interpretaciones al film de Kubrick.

Una vez más (igual que con el Relato Soñado de Schnitzler y su versión cinematográfica Eyes Wide Shut), Kubrick ordena a su manera… adquiriendo la obra un “sentido” diferente.

Tengo escritos unos cuantos párrafos sobre la primera etapa de la novela, “el amanecer del hombre”… pero no los voy a incluir aquí porque desvelaría el asunto… Solamente diré que Kubrick ignora el “por qué” o el “cómo” del hueso que se transforma en nave en su famosa elipsis. “Ese mono” tiene nombre en la obra de Clarke y “ve” algo en el monolito, o gracias a él, que transforma sus deseos. Y no es un hueso, sino una piedra…

Tengo escritos otros tantos sobre Hal, la computadora… Kubrick ignora las “razones” de Hal para obrar de esa manera, aunque bien es cierto que no lo ignora… simplemente reutiliza el mensaje para crear tensión y sobrecarga los diálogos entre la computadora y los “humanos” que pululan por la nave. De esta manera 2001 se transforma en casi un thriller, en un film de suspense, al menos durante una hora del metraje. Lo que en el libro es “natural/científico/necesario” en el film es… subjetivo, moral, filosófico, inquietante…

Y dicho esto, no me voy a enrollar más porque he tirado todas mis notas a la basura. Del libro rescataría solamente una frase que se repite dos veces: “…era el amo del mundo y no estaba del todo seguro sobre lo que hacer a continuación. Mas ya pensaría en algo”. Me encanta.

De la película rescataría el tiempo, el baile, la música, el color, el aburrimiento (de muy distinta naturaleza al que me produce leer Babelia y ABCD), el deleite, la respiración, el útero, el ensimismamiento, la belleza… Kubrick.

Ambas obras muy recomendables. La de Kubrick, en esencia, una obra maestra. La de Clarke, en esencia, un buen complemento. La receta: ver la película al menos tres veces y después, con el paso de los años, leer la novela y disfrutarla pensando en la peli; volver a ver la peli, cagarse en Kubrick por tocapelotas y, después de todo eso, verla otra vez quizás, para disfrutarla en silencio.

Os dejo unas piezas musicales. Para 2001 Also sprach Zarathustra (Richard Strauss) y el Requiem de Ligeti. Y ya que estamos, la Musica ricercata II de Ligeti (perteneciente a la BSO de Eyes Wide Shut). Por último la respuesta a un enigma: ¿Quién es Keir Dullea? Pues el magnífico espécimen que interpreta al astronauta Bowman en 2001 y que también podemos ver en la obra maestra (siempre, bajo mi criterio) “El rapto de Bunny Lake” de Otto Preminger (os dejo el trailer y ¡ojo! que los títulos de crédito están diseñados por Saul Bass)










10 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo hice lo mismo hace años y me llevé una impresión de Clarke más mística, pero a saber...

El otro día leyendo "la configuración del tiempo" de George Kubler me acordé del texto de Clarke sobre las estrellas:

” Conocer el pasado es una actividad tan asombrosa como conocer las estrellas. Los astrónomos sólo ven luces antiguas. Para ellos no existe otra luz que mirar. Esta antigua luz de estrellas desaparecidas o distantes fue emitida hace mucho y llega a nosotros en el presente. Mucho hechos históricos también "ocurrieron" mucho antes que "aparecieron", como tratados secretos, aide-mémories o importantes obras de arte hechas para los reyes. (...)Tanto el historiador como el astrónomo trasponen, reducen, componen y colorean un facsímil que describa la forma del tiempo". etc

Me ha quedado largo algo que se explicaba con dos frases, pardonez moi.

P.d: hay una adaptación de "cita con rama" en marcha.

Youtube

Anónimo dijo...

Uf!después un video con los Zombies, Saul Bass y el calvorota de Preminger hablando a la audiencia ¿que poner?.
Dos videos muy espesos:

http://es.youtube.com/watch?v=LFBijDU8PpE

http://es.youtube.com/watch?v=oWsTIW3dKuU&feature=related


Youtube

vera dijo...

“La configuración del tiempo”... Me lo apunto!!

Y ese texto de Clarke, ¿de qué libro es?... me lo apuntaré también!! No sé, pero me apetece leer más cosas suyas...

Respecto a lo de la impresión “mística”... a ver... es algo muy particular. Yo hago unos esfuerzos terribles por no decir nada en este blog que pueda “condicionar” una impresión... algo imposible de hacer, pero bueno. Detesto que se “clasifique” o “califique” una obra porque lo que debe ocurrir en cada caso es un “descubrimiento; que cada cual establezca un diálogo personal y privado con la obra. No me gustaría ser parte activa de los prejuicios generalizados. Si algo intento precisamente es cargarme los prejuicios a la hora de enfrentarse a cualquier objeto cultural (por llamarlo de alguna forma).

Dicho esto, diré algo que no he puesto en el post. La lectura de la novela no me ha provocado ningún tipo de reflexión filosófica (a estas alturas de mi película), tampoco me ha enseñado nada nuevo... Pero si es cierto que puedo haber tenido una especie de “experiencia mística” (tal y como yo la entiendo). Leída ahora, justo en este momento, y sin haberme enfrentado nunca a una novela de ciencia ficción pura y dura, me ha producido únicamente “placer”, cierta elevación quizás...

Recuerdo un pequeño texto de Lovecraft que leí hace muchos años “En los muros de Erix”; me dejó pasmada... Pero si lo hubiera leído hoy, la sensación hubiera sido totalmente diferente y más nutritiva. Hace años me “pasmaba” frente a la idea de la soledad. Hoy simplemente disfruto de ella.

Es un grado máximo de unión (algo místico ciertamente), pero no con Dios sino con uno mismo, quizás cierta armonía entre el conocimiento y la existencia... Yo qué sé... Pero ¿ves?, tan pronto empiezas a hablar así... ya nos vienen conceptos a la mente como Dios, Buda, Luz, Sufismo... Vamos, que transformamos 2001 rápidamente.

Y no es eso. Llevo tres meses leyendo un librito llamado Temerosa Simetría (3 meses porque es un ladrillo de cuidado), sobre física de partículas... Aunque por momentos me estallan las neuronas leyéndolo, para mí es como un bálsamo... una aspirina, un sueño profundo... No sé si puedo llamar a esto una experiencia mística. A saber.

Me he quedado flipada con el vídeo ese... pensé que era el Challenger, pero no... La música es estupenda, me suena porque he visto bastantes pelis con música de este hombre.

Y para cerrar, que ya está bien... ¿qué más podemos poner?... pues dos vídeos de mis canciones favoritas de los Zombies.

http://www.youtube.com/watch?v=f5IRI4oHKNU

http://www.youtube.com/watch?v=s5Rqk2rG9s4&feature=related

A tu salud.

Anónimo dijo...

El texto era de Kubler, me expliqué mal, del mencionado ensayo sobre historia del arte que estoy leyendo.
Me recordaba al texto que pusiste tu cumpleaños, y al final de varios libros de Clarke a quien le gusta esa imagen.

Vera,lo que describes es la predisposición ideal para leer ciencia ficción.

http://es.youtube.com/watch?v=446xNbvs0a8


Youtube

vera dijo...

Si, quizás... Prepárame una lista y me los leo. Aunque tengo el gusto un poco atrofiado (o refinado para adentro, ja, ja)... No voy a contar aquí las razones pero con muchos textos se me activa rápidamente un chip... que dice, no, no y no.

Pero hay que probar. Lo mismo nos entendemos tu y yo. Recomienda, recomienda...

Anónimo dijo...

Yo recomiendo pero no me hago responsable ... además todos los leí hace años luz.

"La mano izquierda en la oscuridad" Ursula K. Leguin (antropología de los sentimientos marcianos)

"Solaris" Stanislaw Lem (¿es posible comunicarse siquiera con uno mismo?)

"Las sirenas del titán" o "Matadero cinco" Kurt Vonnegut (la vida es un chiste)

Y sobre todo J. G. Ballard que para mí es un tipo importante, pero no sé cual recomendarte de él, "el rascacielos" "la isla de asfalto""la sequía""el mundo sumergido" o la bizarra "exhibición de atrocidades"(esta última creo que es más para fans) son los que recuerdo con más cariño.

http://es.youtube.com/watch?v=A5NxG_rr5aU


Youtube

vera dijo...

Merde, me olvidé de dos novelas....

Solaris es monstruosa. Me he hartado de recomendársela a alguien... Extraña novela... Si, es de los mejores libros que he leído.

El cansancio se apodera de mi cabeza y me olvido de todo. Lem me gusta ... y los viajes a las estrellas de Ijon Tichi son relatos de cabecera... me parto de risa.

También me olvidé de Bradbury. Leí hace una infinidad de años las Crónicas Marcianas. Quizás debería volverlo a leer. Fahrenheit 451 no lo he leído porque he visto la peli de Truffaut un par de veces. Pero lo tengo en la biblioteca, así que lo mismo le quito el polvo y me lo leo.

Y... curiosamente, muy curiosamente... Matadero 5 está en mi lista. Llevo dos años regalando Vonnegut y no leyéndolo. Ya es el momento. Una compañera mía del curro lo acaba de terminar y lo cogeré tan pronto termine el ladrillo que me estoy leyendo... Ya me queda muy poquito!!!!

Apunto todo lo demás :-)

Anónimo dijo...

"La mano izquierda en la oscuridad" Ursula K. Leguin (antropología de los sentimientos marcianos)

El mejor libro de ciencia ficción.

g dijo...

Por cierto, soy g.

vera dijo...

Pues hala, me quedo con Ursula, aunque antes leeré a Vonnegut. A ver si se me recolocan las neuronas que están que se me caen.

Gracias por las referencias.