26/5/08

Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal. Steven Spielberg, 2008.


George Lucas nació un año y unos días después que mi madre. El destino de ambos ha sido bien distinto. Pero no voy a hablar sobre eso (o si). El dato viene a cuento para explicar que mi generación se ha criado con la teta de nuestras madres (por supuesto) y con la de George Lucas, Steven Spielberg y John Williams. Casi me quedaría con este último, porque su música produce un efecto xxx en mi persona. Las explicaciones sobran.

Todavía recuerdo el verano de 1999. Con bastantes años a mis espaldas, volé junto a un nutrido grupo de amigos al estreno del Episodio I de Star Wars. Aún sabiendo que iba a ser un fiasco volé. Y me basta el recuerdo de las luces apagadas y el comienzo… “A long time ago, in a galaxy far, far away…” seguido de la música de Williams, para emocionarme. No me emociona Indiana Jones, ni Star Wars, ni la música. Es el maldito tiempo que tan pronto pasa. La teta de mi madre; mis padres… Algún día no estarán y sentiré que el tiempo me los ha robado sin ni siquiera avisarme. Todo, absolutamente todo prometía ser eterno.


Pues eso. 1977 Star Wars, 1981 En busca del Arca perdida… y etc, etc…

Algo parecido me pasó el Viernes al ver el sombrero de Indiana sobre la arena y escuchar la música de John Williams. Ha pasado mucho tiempo pero ¡Cómo no iba a estar ahí!

Tres días después del estreno ya podéis encontrar en la red una avalancha de información, así que yo no voy a decir prácticamente nada sobre esta película salvo que cuadra con las otras tres. El que haya disfrutado de las anteriores, disfrutará con esta. Si el tiempo se lo permite, porque han pasado casi 19 años desde el estreno de “Indiana Jones y la última cruzada”; 19 años…

Excavando en el pasado, encuentro algo parecido a un vínculo fraternal con George Lucas. Mientras mis padres luchaban en la década de los 70 por sacarnos a unos cuantos adelante y avanzar muy lentamente, a paso de tortuga, con el mundo y su pasado de postguerra hecho destino – un techo bajo de acero sobre sus hombros-, George Lucas, de edad próxima a la de mis padres, pensaba en un par de historias sobre todo aquello que le había impresionado cuando era niño (seriales diversos, cómic, héroes, aventureros, odiseas espaciales…): una sobre un arqueólogo en busca de extraordinarias reliquias, otra sobre viajes espaciales. Se dedicó a la segunda, y aparcó la primera. Ambas componen gran parte de mi imaginería adolescente. La historia de mis padres compone mi realidad, una realidad más cercana a la guerra y a sus secuelas, al polvo de la historia que provoca un asma crónica.

Pero volvamos a la imaginería.

Lo que más me ha sorprendido de esta cuarta entrega es el asunto. Supongo que todos recordaréis el caso Roswell, o el incidente OVNI en Roswell. En Julio de 1947, apareció en los periódicos el siguiente titular: “Las fuerzas aéreas capturan un platillo volante en un rancho de la región de Roswell”. Así fue.

En un rancho de Nuevo México (EE.UU.), William MacBrazel encontró unos restos extraños esparcidos por su finca. Se trataba de una caótica colección de fragmentos metálicos que cubrían más de un kilómetro cuadrado de terreno, algunos cubiertos de una especie de indescifrables "jeroglíficos". El artificio duró algún tiempo y luego se esfumó, hasta que a mediados de los 90 apareció este vídeo en el que se muestra la supuesta autopsia de uno de los extraterrestres que viajaban en la nave capturada en los años 40.


Y volvemos a encontrarnos con el marciano en este nuevo capítulo de la saga Indiana Jones de algo más de dos horas de duración. En 1957, en Nevada, la doctora y coronel Irina Spalko (Cate Blanchett) encabeza un convoy de tropas soviéticas, a bordo de vehículos militares estadounidenses, a un lugar en el desierto denominado "Hangar 51", donde obligan a Indiana Jones a conducirlos hacia un objeto que él había estudiado previamente junto con otros especialistas: el féretro del supuesto alienígena de Roswell. Y hasta aquí puedo contar. Ciencias ocultas, seres inter-dimensionales que brindaron a los mayas su avanzada tecnología, carreras, obstáculos y huidas… las famosas huidas de Indiana Jones; en esta entrega las tenemos del mismo nivel que en las anteriores.

Y, por supuesto, Karen Allen (Marion) que vuelve a escena.

9 comentarios:

Iván dijo...

Yo también fui a ver la peli ayer por la tarde. El comienzo era muy prometedor, había guiños a las otras pelis, se abrían muchos caminos, la cosa iba viento en popa. Por desgracia llega un momento en el que la peli se convierte en un videojuego en el que todo está hecho por ordenador, se suceden interminables escenas de juegos como de plataformas (saltitos, lianas en plan Mario Bros, lucha) y así hasta la última pantalla donde la peli termina.
Es una pena porque la anterior, la de la Última Cruzada, estaba muy bien y yo iba con la esperanza de encontrar algo así.

Por cierto, el video que pones del marciano en la mesa de operaciones es una coña que se inventaron unos cachondos...

vera dijo...

Sobre el marciano. Pues claro. Era solamente por ilustrar el temita. Todo el caso Roswell parece ser pura fantasía.

Digo parece ser porque me importa un pimiento y jamás leí nada sobre el tema.

Insisto, meramente ilustrativo.

Iván dijo...

es curioso que la era UFO llega a su fin. Los gobiernos de muchos países están haciendo públicos todos sus archivos ultrasecretos sobre avistamientos de ovnis en las últimas décadas. Íker Giménez y toda la panda de frikis por el estilo deben de estar encantados...
La conclusión es que... estamos solitos en el universo !!!!
snif...

vera dijo...

Bueno, bueno... eso de que estamos solos... Nene, que nuestros ojos ven demasiado poco, no llegamos más allá de nuestras narices.

Yo estoy segura de que hay muchas más cosas. No porque sea creyente o me gusten los marcianos, sino por lógica científica pura y dura.

Creer que estamos solos implica una improbabilidad científica difícil de aceptar o bien una creencia en un Dios (o fuerza o lo que sea) que "decide" que la vida surja en un solo lugar y en un momento determinado. Ambas cosas imposibles (científicamente hablando).

El universo es inabarcable. Desde este punto llamado tierra y con nuestros pobres artilugios qué leches vamos a saber!!! Pensar que lo que pasa aquí sólo pasó aquí y que no hay más materia orgánica en el resto del universo es mucho pensar. Independientemente de que el marciano ese del vídeo sea, por supuesto, de goma.

Romano dijo...

Algún desaprensivo ha dejado un análisis en el blog de "El cuaderno de Alp" y no creo quesea de tu agrado... jejeje

Me decepcionó mucho la peli, estoy de acuerdo con Iván, empezó realmente bien, casi me esperaba otra como "la última cruzada" y entonces todo se volvió Monkey Island... Quizás es que pusieran el listón muy alto con las otras pelis, pero a mí me ha parecido el peor de los retornos...

Si puedes deja un comentario por el blog de Alp, nunca está de más tener opiniones contrarias

PD: Yo tampoco creo que estemos solos en el universo, con lo grande que es tiene que haber planetas más perfectos en los que no existan las monedas de un céntimo

Besos, salud

Anónimo dijo...

Pff... Yo en el tema del cine ya no me meto. Analizar Indiana Jones de forma sesuda me da mucho yuyu... No deja de ser mero entretenimiento y ya te digo, yo vi la primera muy jovencita, y la segunda, y me agarraba a la silla del cine y clavaba las uñas de emoción. La tercera me pilló un poco más pasota y esta... ni te cuento. Estoy con la garrota y tengo plaza en el geriátrico así que no te digo nada... Como para meterme en críticas sesudas. Todavía recuerdo las clases con Alp en la facultad, con el cine de Visconti y Kubrick, ja, ja...

En cualquier caso, ¿Qué te hace pensar que me ha gustado? Solamente digo que es digna. Los niños de 10 a 14 años que había en el cine disfrutaron de lo lindo.

A veces no son las pelis sino el tiempo lo que hace que las percibamos de otra manera. Quizás cuando vimos la primera no estábamos acostumbrados a los videojuegos, a supermario, etc... La primera es del año 81 y han pasado 19 años desde el estreno de la última.

Casi ná.

Besotes. Vera

Romano dijo...

Ya había pensado que quizás fuese el tiempo el que me hiciése ver la peli con una actitud un poco más crítica... El caso es que si veo la trilogía, aun me sigo agarrando al sillón, como tú dices, pero en cambio, con esta me he llevado un chasco de narices... No sé, siempre he pensado que Spielberg era un buen director en cuanto al género de aventuras (Indiana Jones, Jurasic Park...) pero siempre acaba dejando patente lo tremendamente comercial que es su cine, así que podríamos decir que esta película ha producido en mí una sensación de... ¿desengaño amoroso? Podría ser jeje

Un beso, salud

vera dijo...

No sé. Yo recuerdo El diablo sobre ruedas, Encuentros en la tercera fase, ¡ET!, Tiburón, Indiana..., Parque Jurásico y flipo... pero piensa en Salvar al soldado Ryan, IA, Minority Report... y... uffff....

Aunque luego viene Munich (gran película!!!)

En fin, que Spielberg no es garantía.

Y bueno, desengaño amoroso... si. Es un tipo que maneja mucha pasta y supongo que a veces acierta y otras no. Sus pelis deben ser comerciales, salvo que a él se la traiga floja. Puede hacer lo que quiera.

Yo he ido segura a ver la peli, sin esperar casi nada. Así que salí igual, tal cual entré.

Sí que me quedé chafada con IA. No esperaba que lo hiciera tan mal. Ahora bien, el tope lo llevaba muy alto por toda la historia de Kubrick etc...

Pero sinceramente, la peli de Indiana es una caquita. Yo salí contenta porque al menos no me creó dolor de estómago... por eso digo que me pareció digna :-)

Romano dijo...

Jajaja
Te entiendo muy bien, a mí me encanta Tarantino, cuando voy a ver una peli suya sé perfectamente lo que voy a ver, por eso nunca me defrauda, porque nunca espero de él más que lo que ya es de por si...
La cosa es que yo -como mucha gente- esperaba ver algo en plan "El arca perdida", y al ver este refrito me he deslusionado, pero en fin, he de reconocer que nunca pago la entrada del cine porque tengo amigos en la taquilla que me cuelan, asíque no perdí dinero jajaja :P

Y que conste que estoy de acuerdo en todo lo que has dicho, pero seguiré afirmando que "Ya no se fabrican neveras como las de antes" jajaja, aunque sólo sea por ese tributo romántico a una de las sagas que marcó mi infancia

Besitos, salud