15/7/08

Entre el cielo y la tierra, con la viola de gamba.

El viernes pasado cogí la autopista A6 a las cinco de la tarde. Me dirigía a Ávila, exactamente a un pequeño pueblo que se encuentra medio aislado a unos 1.449 m de altitud: Villanueva del Campillo. Es el pueblo de mi padre, y tiene unos 200 habitantes (en verano :-). No pienso dejar ningún link porque lo que hay en la red es bastante feo. Prefiero dejar unas fotos que tomé a unos caballos.


El viaje fue muy curioso porque, además del atasco, sufrí las inclemencias del tiempo, por no decir benevolencias. Durante el trayecto, abandoné el sol de Madrid centro para enfrentarme a intensas lluvias que dejaban efímeras huellas de más de tres cm de diámetro en el parabrisas. El cielo se mostraba peligroso, amenazante. Pero lo más impresionante era su inestabilidad: nubes bajas, altas, espesas, negras y blancas; brumas, sombras, viento y sol disperso, concentrado… Las nubes se mostraban prietas y de un claroscuro intenso sobre la sierra de Guadarrama; a la izquierda, la cruz del Valle de los Caídos permanecía semioculta por un velo nuboso y translúcido. Daba miedo. El retrovisor del coche me permitía ver lo que dejaba atrás, el preludio de tormenta junto a un sol encendido, y un enorme arcoíris semicircular perfecto, espléndido…

Ains.

Pensé en la Teoría de las nubes y en Bach, ¡cómo no! También en la Asociación de amigos de las nubes, que existe y está formada por todos aquellos que no pueden soportar ese impacto efímero y terriblemente hermoso y desean atraparlo inmediatamente con la cámara. Yo no llevaba cámara. Bueno si, en el maletero. Pero ni por asomo se me ocurre en esos casos intentar atrapar nada. Y menos todo aquello que vieron mis ojos el viernes pasado.

En fin. Os dejo aquí una pieza extraordinaria de Marin Marais: Le Badinage. La fuente es, ni más ni menos, Jordi Savall, autor de la BSO de Tous les matins du monde. Lástima que no hay un vídeo bueno, solo tenemos la música con una imagen fija. Si os gusta podéis enchufarla la próxima vez directamente al tímpano y escuchar mirando las nubes. O lo que sea.


Busca que te busca, of course, encontré algo de Bach (J.S.Bach Viola Da Gamba Sonata No.1 in Gmajor BWV1027 2ndmov), que también compuso piezas para la Viola Gamba.


Y otro extra, porque encontré esta sonata que no es de Bach, sino de Johan Pfeiffer (creo) que me ha gustado mucho. A disfrutar.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bonito el pueblo de tu padre.

y tu de quien eres?

vera dijo...

Preguntas que de quien soy :-) No soy habitual en Villanueva, tan sólo llevo unos 5 años viajando allí en verano porque mis padres se hicieron una casa y tengo niñas pequeñas.

Si quieres más info, escríbeme aquí vemiles@gmail.com que no voy a poner el nombre de toda mi familia aquí ;-)

El pueblo, no es sólo bonito, es divino.

Saludos