22/9/08

La casa encantada. Wilkie Collins, 1878


Leerse The Haunted Hotel (en español La casa encantada) después de haber leído La dama de blanco y La piedra lunar es como ver un capítulo (de los flojitos) de la serie "Alfred Hitchcock presenta…" después de haber visto Vértigo y Encadenados (que por cierto, se llama en inglés Notorious, un título que le viene mucho mejor que ese invento propuesto por los traductores al español).

Es decir, la novela no está mal… Hasta podríamos definirla como una inquietante y macabra historia donde las fuerzas sobrenaturales y enigmáticas del más allá parecen controlar el destino de los protagonistas. Pero no. Y eso que tiene un final bastante espeluznante y macabro para la época en la que fue escrita, 1878.

Lo primero, no es una novela sino un relato breve (y más después de leerse las 800 páginas de La dama de blanco impresas a un tamaño de fuente bastante pequeño y con un interlineado mínimo) porque consta de unas 200 y pico páginas a tamaño de fuente bastante grande con un interlineado mayor que la cuenca del Amazonas (bueno, no tanto). Lo segundo, no es más que un boceto rápido en el que se repite un patrón de diseño: el mismo tipo de personajes y elementos inquietantes que componen el misterio. Tenemos a la dama bondadosa, inteligente y serena, al caballero enamorado y valeroso, al personaje malévolo, inquietante y siniestro, y a una plebe ignorante, interesada y miedosa. Lo tercero, es una prueba de 100 metros de atletismo.

En fin. Guardo en mi librería la cuarta novela que leeré de Wilkie Collins (y quizás la última) llamada Armadale. Sus más de mil páginas deberán esperar su momento porque me he enfrascado en una asignatura pendiente de otras mil y pico páginas, La montaña mágica de Thomas Mann. La novela del tiempo, como el mismo la llamaba… Y es que el tema del tiempo me preocupa y quizás esté aprendiendo lo que el tiempo significa leyendo estas novelitas. En cualquier caso, leí hace tiempo la maravillosa Muerte en Venecia y me debo la lectura de La montaña mágica

Volviendo a mi admirado Wilkie Collins dejo aquí una pequeñísima anécdota. Hace unos días, recomendé (y mira que no me gusta recomendar) La dama de blanco a una queridísima compañera de oficina que deseaba leer una gran historia. Corrió a buscarla a La casa del libro y me contó lo siguiente:

“Cuando fui a pagarla, el vendedor (un señor mayor), miró con interés el libro…-Mmm, La dama de blanco..., quién pudiera disfrutar de nuevo el placer de leerla por primera vez-“

En fin… Aquí os dejo la muerte del compositor Gustav von Aschenbach en la maravillosa adaptación que Visconti hizo de tan grandiosa novela (me refiero a La muerte en Venecia)… La música, por supuesto, de Gustav Mahler: Adagietto de su Quinta sinfonía. Para morirse, directamente.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Pues si un librero le dijo eso... (y además lo recomiendas tú), vamos a tener que leerlo. La dama de blanco...
¿por cierto, quién es esa queridísima compañera de trabajo, ahora que yo no estoy!!!? juas juas, un beso, y tomo nota. Sumo la sugerencia a "La piedra lunar".