14/9/08

Queimada "toledana".


Este ha sido un fin de semana de contrastes. Antes de salir para Toledo, mi amiga nos llevó a comer a un restaurante “ecológico” llamado, como no, Ecocentro. No tengo nada en contra de la comida vegetariana, bueno si. Quiero decir que respeto los gustos de todo el mundo, pero a mí no me gusta comerme una hamburguesa de soja, sino de carne. Porque si es de soja no es hamburguesa, o no es hamburguesa si no es de carne. Digo yo… Acepté comer en el restaurante porque, aunque me asuste la ausencia de carne, es cierto que hay un montón de cosas apetecibles: gazpachos de todas clases (mi amiga tomó uno de melón con remolacha y yo uno de aguacate con pepino, pan y no sé qué más), tortilla de espinacas con calabacín, pastas con verduras y… cosas raras como tofu ahumado, samosas vegetales, buñuelos de lenteja roja, rollitos vietnamitas de hesitan… Pero lo que más me animó, con diferencia, fue todo lo que figuraba en el tablón de anuncios de la entrada… Todo un mundo. No es sólo la comida sino una forma de vida.

Lo guay hubiera sido comer, ir al concierto de cuencos tibetanos y, posteriormente, hacer una visita a una mujer que se anunciaba así:

Canalizadora de Mensajes de luz.
Ayuda espiritual desde el Ser Superior.
Sanación a través del Reyki.
Masaje de luz.


Pero no. Nos fuimos a Toledo. Y comimos un montón de verduritas precisamente porque después nos íbamos a Toledo, a una barbacoa, con salchichas, morcilla, chuletas, chuletón, churrasco y… queimada.

Allí, con la hermosa ciudad de Toledo a sus pies y la luna llena sobre sus cabezas, mezclaron los maestros aguardiente, azúcar blanco fino, cortezas de limón y algunos granos de café. No puedo más que felicitarles a todos por la barbacoa, por la queimada, por las cervezas, su generosidad y buen humor… Y a mi amiga, además, por su cumpleaños, que es hoy.

No es sólo la comida, sino una forma de vida.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Efectivamente, una forma de vida.

La ocasión, el sitio, la compañía, y el resultado final, hacen obligado traer al doctor Marañón....

“En Toledo, en el retiro de los Cigarrales, en su soledad llena de profundas compañías, he sentido muchas veces, durante largos años, esa plenitud maravillosa escondida en lo íntimo de nuestro ser, que no es nada positivo sino más bien ausencia de otras cosas; pero una sola de cuyas gotas basta para colmar el resto de la vida, aunque la vida ya no sea buena. Se llama esa plenitud inefable, felicidad.”
(Elogio y Nostalgia de Toledo, 1941)

Anónimo dijo...

Vera: el próximo día que vaya por Toledo avise. Ya sabe que soy de allí y le enseñaré a usted, a su marido y sus dos niñas la ciudad. Y no se preocupe las crías disfrutarán de lo lindo con los cuatro que pongo yo.

G.

vera dijo...

Querido G... A ver si es verdad!

No sabía que era usted de Toledo.

Por cierto, me ha gustado mucho la parte I de su escrito. A ver para cuando la segunda...