11/12/08

Rostros siniestros. Giles Revell


Asombroso documento… Bueno, tampoco es para tanto; solamente siniestro, que no es poco. ¿Y qué lo hace siniestro?... Pues esa familiaridad que deja de serlo. Los retratos “robot” siempre me parecieron siniestros. Los “mostruos” (hechos de pedazos), son siniestros…

Giles Revell es un fotógrafo que tengo guardadito entre mis reliquias, no por nada, su trabajo no me interesa demasiado, tan sólo me gusta.

He descubierto en su web una especie de proyecto sobre el Photofit inventado por Jacques Penry en 1970 para identificar a criminales que me ha dejado un poco patitiesa, ya que las propias personas, con nombre y apellidos y ocupación, eligen las piezas para montar su “retrato robot”. El resultado… siniestro.

Os adelanto un poquito de la historia e imágenes que podréis ver aquí y leer al completo en este pdf

Jacques Penry era un tipo que se lo pasaba en grande relacionando lo físico con lo psíquico, la personalidad. Igual que el tipo de mano -longitud, grosor, tipo de uñas, tamaño de dedos- podría denotar un carácter, casta, personalidad determinado, las peculiaridades del rostro determinarían el tipo de personas. Penry decía que los filósofos, por ejemplo, tendrían tendencia a desarrollar plenamente los músculos de la parte baja de los pómulos, mientras que los idiotas y los simples poseerían de forma invariable una frente hundida. Es más (y así lo vendía él mismo), utilizando su método, la policía podría eliminar de la sociedad a los criminales, deficientes mentales, inadaptados vocacionales, neurasténicos… Vamos, que a Penry no le hacía falta que cometieran un crimen; tan sólo con mirarlos, los desterraba

El caso es que a Scotland Yard poco le importaron los matices racistas de las meditaciones del autor; y se aventuro con el Photofit en 1970. Los kits venían en cajas de madera que contenían estrechas tiras de papel con cualidades faciales diferentes, narices, ojos, orejas,… y algunas transparencias para complementos. El primer Photofit se utilizó en 1970 en relación al asesinato de James Cameron. La publicidad avivó la memoria de un tendero que recordó a un tipo que pagó un paraguas con un cheque sin fondos…. y esto ayudó a su detención.

Con todas sus imprecisiones e ideologías políticamente incorrectas, el sistema de Perry ha servido a Giles Revell para este alucinante proyecto. ¿Alguien parece un asesino…? Lejos de esto, me parece un auténtico alarde de creatividad el montarse uno a sí mismo a partir de trozos que no son suyos...



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