11/1/09

¿Derecho a existir?...



Aquí dejo un artículo aparecido ayer en la tercera de ABC respondiendo, supongo, a esta noticia. Ha nacido una niña en Londres sin el gen del cáncer de mama. Se eligieron (tras una biopsia) los embriones que no portaban mutación del gen BRCA1 cortando así una herencia de casi tres generaciones.

El artículo de César Nombella, aunque no evita ciertos tópicos poco deseables, es un ejemplo de moderación que da pie a un debate inteligente y respetuoso. No lanza una polémica al circo, como harían el resto de los medios de comunicación escrita, para que bestias con ansia de carnaza comiencen a lanzar espumarajos por la boca.

Destaco tres cosas: Respecto al contenido, me falta una cosa que considero mucho más importante que toda la moralina sobre esta supuesta manipulación nuestra de “la naturaleza”, y es la dificultad de prever su efecto a largo plazo; su efecto evolutivo. Quiero decir, estamos alterando el principio de selección natural pasando lentamente a una selección artificial. Aunque está claro que las fuerzas de la naturaleza no controladas por el hombre tienen las de ganar (y podemos irnos todos al carajo), me gusta jugar a preguntarme si este pequeño control nuestro sobre nuestras cosas afectará a largo plazo a nuestra especie. Ya Monod se planteaba el debilitamiento de la especie humana debido al control del hombre sobre su propio cuerpo. Podemos prolongar vidas que están destinadas a ser cortas. Seres humanos débiles y enfermos pueden sobrevivir y transmitir su herencia a otras generaciones. Monod aseguraba que los avances médicos y tecnológicos conducirían a una especie humana más débil y vulnerable… A saber.

Respecto al subtitular: El autor comenta que todos disponemos de una programación genética propia y única derivada de nuestros progenitores y establecida por la propia naturaleza y no por voluntad de terceros… Y digo yo que esos “terceros” también son naturaleza, o ¿es la naturaleza algo ajeno al hombre que le domina y modifica? La respuesta, por supuesto, es no. Todo, hasta nuestra manipulación sobre todas las cosas, es un acto natural. No debemos mezclar ideales Darwinianos (ni de ningún otro tipo) con el estado actual de las cosas. El mundo no es ya un espacio salvaje en el que el hombre se defiende de las bestias, caza y se reproduce. El hombre del primer mundo habita espacios artificiales en los que tiene todas sus necesidades básicas cubiertas, cura sus enfermedades y se siente cada vez más fuerte/protegido (aunque en realidad, naturalmente, cada vez es más débil). La selección “natural” en este primer mundo impone exigencias que no son aquellas que nos contaba Darwin: se compite de distinta forma por las parejas y la comida, somos más sofisticados, sabemos idiomas, queremos morir viejos… Si nos ponemos extremistas podemos decir que exige también ser un guaperas, o ser simpático, o ingenioso… tener algo que te convierta en el centro de todas las cosas y… ¿Por qué no elegir? Sobre todo si nos ofrecen esa posibilidad… ¿A qué estamos jugando con tantos idealismos y moralinas? ¿Por qué no hacer todo lo posible para que nuestros cachorros sobrevivan en “nuestro” mundo lo mejor posible?... ¿Por qué no se considera natural?

Respecto al titular ¿Quién tiene derecho a existir?, me parece injusto que tan gran titular solamente se refiera a los avances en biotecnología y el supuesto control que ejercen sobre la existencia. Me preocupa más la "no existencia" de tropocientos seres de “otros mundos” destinados a perecer en diversas condiciones. Pensando en esos mundos y en la muerte diaria de tantos y tantos seres bajo bombas, violaciones, hambre, sed... la “dignidad humana” que nosotros reclamamos para un protoser de 8 células resulta como poco, grotesca.

Una pequeña nota: En el desarrollo embrionario, las células que observamos previas a la etapa blastocisto (4 días), las que se producen justo después de la fecundación, son células pluripotenciales, capaces de generar un ser independiente (hasta el día 3 post fecundación, creo, el embrión no es más que un conjunto de 8 de estas células). Una vez se forma el blastocisto, las células dejan de ser pluripotenciales para diversificarse y especializarse; adquieren una función y pasan a formar parte de un todo que será el nuevo ser. Un ejemplo para entender esto son los gemelos monocigóticos, que se producen debido a que tras la fecundación (un espermatozoide, un óvulo), las dos primeras células progresan de forma individual.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Tu artículo me parece muy interesante, sobretodo, porque creo que este tema tan espinoso está tratado desde un punto de vista muy respetuoso.
Muy interesante... de verdad.

vera dijo...

Pues mira, te lo voy a agradecer porque, aunque no lo parezca, me ha costado mucho escribirlo y he borrado tres anteriores. Y justo lo que buscaba es eso que elogio de ABC: la mesura.

ipm dijo...

por fin, en horabuena al inteligencia

Alp dijo...

Te felicito por este texto, que me ha hecho sentirme muy próximo... Creo que deberíamos empezar a no valorar tanto ese "respeto" al que te refieres inicialmente. Los que lo demandan, ¿con qué argumentos...? Hablan de una "dignidad humana" que modelan a su particular conveniencia y tratan de darnos lecciones éticas a todos. ¡Ya está bien de tanto respecto inmerecido, coño!
Lo que dices sobre la selección natural... El desarrollo de la medicina trabaja en esa dirección... Tú misma reconoces que sólo padecen la selección natural quienes viven al margen del desarrollo de la medicina... Las consecuencias de escapar a las leyes implacables de la selección natural acaso apunten en la dirección de un "nuevo hombre", de una nueva "especie humana", el "Homo Resapiens", cuyo desarrollo podría estar sujeto a "leyes naturales nuevas", aún desconocidas. El desenlace de 2001 y de IA... Pero dentro de un millón de años, todos calvos.