23/8/09

Cai y sus petardos.


La verdad es que no hay suficiente Guggenheim para tan impresionante obra. No, no lo hay. Cai Guo-Qiang es, en sí mismo, un sorprendente petardo lleno de pólvora, y sus cuadros son las huellas de esa pólvora. Pero ¿qué hay dentro del petardo que pueda interesar al personal?

He de decir que soy una entusiasta de los fuegos artificiales, y de las estrellas, y de las Perseidas y de los cometas, de las nubes, de todo tipo de basura que fluya por encima de mi cabeza y pueda verse en contraste con el cielo… Visto sobre el cielo, todo es maravilloso. Hasta una boñiga, estoy segura. Pero volvamos al artista; cuando Cai trabajaba para ser artista -dibuja que te dibuja- cayó en la cuenta de que ya bastaba de tanto trabajar, había que pensar… Y pensó: ¡vaya!, si mi familia además de estar muy bien posicionada dentro del régimen maoista y poseer buenos amigos dentro del mundo del espectáculo, posee unos cuantos negocios de fabricación de petardos, ¿por qué no investigar el asunto, no vaya a ser que pueda yo aprovecharme de tanta pólvora y hacerme de oro, incienso y mirra? Y así fue. El joven Cai pronto empezó a experimentar con la pólvora y comenzó a realizar dibujos con pólvora. Hay vídeos ilustrativos de su trabajo, buscad por ahí… tiene un montón de estudiantes de bellas artes que se pegan por colaborar con él quemándose las manos para apagar tanto boñiguito de pólvora.

Posteriormente, ya en la madurez, Cai se interesa por la astrofísica occidental, cosmología, gravedad cuántica… Visita a Stephen Hawking y comienza su serie icónica Proyectos extraterrestres. Objetivo: conectar el mundo de lo visible y de lo invisible. Servir de puente entre la humanidad, la naturaleza y el cosmos.

“En el momento de la ignición, la energía se acumula. Hay un instante de suspensión antes de que se complete la explosión. Es un momento muy vacío y quieto. Ves arder la mecha, desde el principio hasta el centro y hay un momento de silencio antes de la ruidosa explosión. Teniendo eso en cuenta, los dibujos de pólvora y las explosiones al aire libre tienen esa misma característica. Las explosiones a gran escala que se hacen al aire libre conectan el cosmos, la naturaleza, la sociedad, la gloria y la sensación de heroicidad…”

Mucha heroicidad pretende tener Cai. Porque, que yo sepa, cosmos, sociedad… son la misma cosa y no necesitan conectarse a través de un fuego de artificio… Pero bueno, eso es otro tema.

Sus proyectos “sin” petardos, son quizá más interesantes… Sobre todo porque donde hay pasta, hay que ser un verdadero inútil para hacerlo mal. Y Cai sabe hacer las cosas bien. De eso no hay duda. Como artista, consigue deprimirme, pero como malabarista vale su peso y el de todos los productos estelares que se nos ocurran en oro. Ahí estuvo colaborando en los Juegos Olímpicos Beijing 2008 ideando virguerías con los petardos… Yo me quedo con estos perros. Es entretenido ver lo bien hechos que están, todos igualitos ellos. Por cierto, son metáfora de las masas…



1 comentario:

hombrecohete dijo...

Un buen día conocí a una muchacha estudiante de arte colombiana. Nos habló de una performance que había montado en la escuela de arte, con tanques militares y todo, y no se sonrojaba al comentar que los tanques aparecieron gracias a los contactos que tenía su padre con el gobierno y el ejército de la nación. Las instalaciones de este artista son impactantes, hermosas y bien resueltas, pero me quedo con ganas de decir "menos lobos, más ingenio"