3/8/09

Coraline y el reverso tenebroso de Alicia.


Dicen que Neil Gaiman quería escribir un libro de terror para niños (Coraline) siendo bien consciente de un importante inconveniente: él era adulto. Parece una chorrada, pero no lo es. Los cuentos “para niños” los escriben adultos. Y aunque los adultos saben escribir libros para niños (igual que saben hacer otras muchas cosas), suele resultar que éstos no son libros “de niños” (aunque se comercialicen como tales cosas) sino de cierto espécimen que, supongo, no existe. Los libros "para niños", definitivamente no son cosas de niños.

Y esto que acabo de decir, como siempre, es una tontería. Tan sólo, una impresión que tiene servidora de ustedes y del resto del mundo, porque sierva soy y sierva seré hasta el día de mi muerte.

Consciente, repito, de este terrible e insuperable inconveniente, Neil Gaiman lo intentó; y a mi juicio, lo consiguió. Su historia es una historia de niños, de terror de niños. Al menos, eso creo yo que ya no soy una niña. O sí. A saber.

Al menos sé que aquello que pasaba por nuestra cabeza durante la infancia pertenece a la infancia. Y aunque tengamos la costumbre de afirmar que cuando éramos pequeños pensábamos esto y lo otro, éramos esto y lo otro, sé que mentimos como cosacos. Un adulto (y sus atributos mejores o peores) recordando lo que pensaba cuando era pequeño. Todo falso. Solamente guardamos impresiones, huellas emocionales de aquello que verdaderamente nos conmovió para bien o para mal. Nada más. Y, además, todo esto lo guarda nuestro cerebro, que no es un ente, sino un órgano vital sujeto a una regulación química particular a la cual no llegamos como querríamos llegar… aunque lo deseemos fervorosamente. No es viable, amigos… Recordamos y transformamos aquellos recuerdos y experiencias en algo analizado y masticado, digerido en la distancia. Uff, que miedo me da.

Volvamos a la superficie, a nuestro yo social y superficial. Manejamos recuerdos bobos, tonterías de usar y tirar 200 millones de veces en charlas cotidianas irrelevantes. Acostumbrados a la sacarina Disney (por poner un ejemplo de sacarina), relativizamos al máximo esa infancia y mantenemos unos cuantos códigos morales maniqueos para simplificar aquella realidad (a veces oscura, a veces dolorosa) en una serie de imágenes coleccionables que todos podemos compartir como cromos; y así, solapamos unas vidas con otras.

Olvidamos los terrores de aquellos tiempos, igual que ignoramos (aparentemente) la evidencia de que todo aquello (con lo bueno y lo malo) fue nuestra primera experiencia del mundo. Inocente y primigenia. También olvidamos la falta de lógica que observábamos en ese mundo de mayores.


Volviendo a los cuentos: Alicia en el país de las maravillas es un cuento impresionante…, para adultos. O no del todo. Lo que sí creo es que nos lo han vendido como algo extraño, surreal e incomprensible, para niños. Al menos, eso sucede con la versión Disney. Alicia visita un país de maravillas y cruza el espejo al mismo tiempo guardando algo de aquella moralina de Isaac Watts que tanto ridiculizara Lewis Carroll. En el cuento de Disney hay una reina extraña y grotesca que no para de amenazar con rebanarnos la cabeza tantas veces que, quizás, haya que reírse… pero, en realidad, nos está amenazando con cortarnos la cabeza y es muy probable que esta amenaza nos incomode; tanto como esos dos idiotas que dan vueltas a una mesa y cantan feliz “no” cumpleaños sin ton ni son… No digo que la obra de Carroll no tenga algo de “sin ton ni son”, pero ese algo es bien “lógico”. Su obra es magnífica, sus chistes también lo son, y su personaje principal, Alicia, es una niña valiente en un extraño e incomprensible mundo en el que ella pierde algunas de las cosas aprendidas en ese otro mundo. Lo cual, por otra parte, no tiene ninguna importancia. Pero por ejemplo, la escena del sombrerero loco (que tiene su por qué eso de ser sombrerero y estar loco) y la liebre de Marzo (que también tiene su por qué) con Alicia y con el té, es asombrosa. Y asombroso es el juego con el tiempo y su medida. Su paso más bien. Es uno de los cientos detalles que ignora el film de Disney.

Pero yo no quería insistir en todo esto sino en una parte macabra y extraña que tienen algunos de estos cuentos si uno los mira del revés. Blancanieves, por ejemplo, tiene una lectura bastante macabra (además de la estúpida lectura del cuento transmitido generación tras generación que sigue dejando alucinado a más de un niño y a más de un adulto). Echemos un ojo al cómic ilustrado por Ana Juan.

Estamos tan acostumbrados a las cosas edulcoradas y a relativizar sobre nuestros mieditos infantiles que quizás un film como Coraline nos descoloque un poco.

Dicen por ahí que Coraline funciona, en cierta forma, como reverso tenebroso de Alicia en el País de las Maravillas. Y algo así podría ser, tan sólo en la superficie.

La novela de Lewis Carroll es una gentil sátira sobre la sociedad victoriana. Alicia, no hace más que entrar en contacto con el mundo de los adultos, y lo más gracioso es que todas las absurdeces que tiene que aprender en “su” mundo, pierden estabilidad en ese otro mundo (me encantan las desvergonzadas versiones de los poemas moralizantes de Watts que pone Carroll en boca de Alicia). En la segunda parte, Alicia a través del Espejo, entra de lleno. Ambos libros son mezclados, por cierto, en el film de Disney y en el segundo film de Disney (aunque venga firmado por Tim Burton, también es de Disney, así que no esperemos demasiado), pasando por alto todos los grandes momentos de la primera novela (los consejos de la oruga, los cánticos de la tortuga artificial…etc) y de la segunda (la partida de ajedrez que la forma). Toda la ironía, el juego, la sátira, el cachondeo, el valor de Alicia, las matemáticas, la física cuántica, la teoría de la relatividad de Einstein… todo esto desaparece en la peli de Disney y, seguramente, en la de Disney/Burton.

Decía, volviendo al tema, que Coraline podría ser el reverso tenebroso de Alicia tan sólo en la superficie porque, aunque la puesta en escena (por decirlo de alguna manera), es una réplica de A través del espejo, el poso es mucho más siniestro en Coraline. El paso al "otro mundo" aparentemente igual al primero pero un poco del revés, la intención de salir de la casa para volver siempre, el extraño jardín (en el caso de Alicia, de flores parlantes muy divertidas que solo dicen chorradas en la peli de Disney) suceden del mismo modo en A través del espejo y en Coraline. La diferencia es que Alicia juega,… y Coraline no tanto. Más que un reverso tenebroso de Alicia, Coraline es una aventura siniestra. No sabemos nada de Alicia, más que las tonterías que le obligan a aprender. De Coraline sabemos demasiado. Conocemos a su madre y a su padre. Y todo sucede... en casa. No fuera de ella.

Ese es el misterio de Neil Gaiman. Se inspiró (a mi juicio) en El Arenero (otra vez en este blog), o El hombre de Arena de Hoffman, cuento terrible donde los haya, y llevó a su muñeca por un territorio bastante más macabro o, mejor dicho, siniestro, que el de Alicia y el de Nataniel. Porque ahora, quien quiere robarle los ojos a Coraline no es un tipo malvado con un saco, sino su madre. Alicia encuentra maravillas más allá del espejo, pero Coraline encuentra lo de casa transformado y amenazante.


Aunque creo que la historia original de Neil Gaiman es estupenda, el cómic de Craig Russell correcto, y el film de Selick pasable (siempre y cuando no se vea en 3D). Hay algo en la peli de Coraline que sigue sin gustarme (porque en el cómic es mucho menos evidente, y en la novela, aún menos). La niña vive en una casa nueva con sus padres; estamos en los últimos días de verano y llueve abundantemente. Coraline se aburre, sus padres tienen mucho trabajo y no pueden atenderla, así que le sugieren constantemente buscar diversión entre los pocos vecinos que tienen. Investigando, investigando, Coraline da con una puerta que la llevará al otro lado. Bien, pues solamente en el film se transmite la idea de que los padres no son “unos padres estupendos” sino un tanto… abandonados. Solamente en el film existe una sutil moralina que recuerda el detestable refrán “más vale lo malo conocido, que lo bueno por conocer”… o “quien bien te quiere te hará llorar y quien no reír y cantar”… Solamente el film me ha hecho recordar a Carroll, y su Alicia en el país de las maravillas y A través del espejo, y el choteo que ambos se traían precisamente con la estúpida moralidad de los poemas de Watts. Me ha costado unos meses descubrir por qué no me gustó la película Coraline si tenía todos los ingredientes para gustarme.

Ahora lo sé. Qué relax... Tanto que me voy de vacaciones.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

hola,encontré este blog buscando una película de mi infancia que no recuerdo muy bien. La verdad es que no leí a Lewis Carroll y hace mucho que no veo la película de Alicia en el país de las maravillas, pero igualmente me interesa el tema y tu blog me parece muy bueno.
A propósito de mi búsqueda, te comento y si me puedes ayudar te lo agradezco. La película que busco es delos años `80, del género fantástico, con actores reales (al menos la niña - protagonista- es real)ella cruza a través del espejo de su cuarto y se va a un mundo "fantástico". Otra imágen que recuerdo es la de un gran árbol "mágico" (eso creo) que tiene unos frutos como naranjas o mandarinas.
Bueno, como veraz, los recuerdo son vagos, pero si sabes cual podría ser, me sería de gran ayuda que me respondas.
Muchas gracias. Saludos!
Lu-

vera dijo...

Pues con esos datos poco puedo hacer.

Te recomiendo un lugar llamado Pasadizo: http://www.pasadizo.com/portada.jhtml

Pregunta a Carlos, es una máquina...

Y ya que estamos, te recomiendo una peli, por si no la has visto:

http://www.filmaffinity.com/es/film162170.html

Fotografiando Hadas.

Saludos!! Y no dudes en preguntar más cosas. A veces acierto :-)

H. J. dijo...

Hay por allí bastantes análisis de los cuentos, de la Disney, de su universidad de la perfección y demás. Pero hablando de esta "industria del ratón estadounidense" lo que hace es visibilizar, entre otras cosas el arte de hacer versiones de las versiones, con lo que esto implica.

Quizá por eso tendemos o nos requiere regresar a la raíz, sin el polvo de los años y los ojos de los otros, para ver las cosas nuevamente.

En definitiva, Alicia en el país de las maravillas es uno de los cuentos más inteligentes que podemos leer...

En fin, solo he dicho chorradas.

Abrazos,

El Merodeador dijo...

Buen artículo. Solo remitirla para su conocimiento a la versión de videojuego que se hizo sobre el cuento de Carroll "Alice" que presenta la visión más macabra y atormentadora de la historia que se ha construido hasta ahora, con banda sonora de Chris Vrenna (teclista de los Nine Inch Nails) incluida.

Y concluir apuntando las obvias similituds entre Coraline y el cuento de los Hermanos Grimm "Hansel y Gretel", uno de los cuentos más oscuros de la historia, con dosis de secuestro y abandono infantil, pedofilia y canibalismo incluidos, del que Gaiman comparte su esencia y conclusión.

Paulina dijo...

Lu, yo tambien estaba buscando esa peli y ya averigué como se llama "The Hugga Bunch", puedes encontrarla en partes en youtube
te mando la primera parte http://www.youtube.com/watch?v=aSV3hcyBGiU&feature=related

es increible!, me dió mucha nostalgia ver esas imágenes que alguna vez fueron de mi imaginario infantil
:)
te va a entantar!
Saludos!!!

Vera dijo...

Paulina... ¿está en español? cómo se llama?

Gracias y saludos.