20/8/09

Mucho curro antes de morir...

Me ha llegado a través de una amiga un listado no por típico menos curioso. Típico porque se trata de un listado de libros que todos deberíamos leer al menos una vez, curioso porque el listado incluye 101 libros (ni uno más, ni uno menos) y porque viene con un macabro condicionante: 101 libros para leer antes de morir. Antes de morir… supone un estrés liviano en un principio, y comienza a complicarse conforme avanzamos en el listado. Lo de morir da yuyu y tener tanto trabajo que hacer antes, más. Y... después, qué... ¿Nada que leer?

En el fondo (y en la forma), no es más que una selección de 101 autores prestigiosos y sus (supongo) más importantes títulos, o aquellos que más tienen que enseñarnos, o más disfrute proporcionan, o… ¿Por qué éstos y no otros?... A mí me faltan unos cuantos.

Pensaba yo que un listado de este tipo debería incluir obras importantes de científicos, economistas, matemáticos, físicos, filósofos, en definitiva, de gente que tienen mucho que enseñarnos. Mucho más que Emily Bronte, por ejemplo, con su maravilloso Cumbres Borrascosas, que mola mucho pero que uno puede pasar a la otra vida sin conocerlo… ¿No?

Pues no.

- Tío, antes de morir tienes que leerte esto. No te puedes morir sin haberlo leído, de verdad, te lo juro por Arturo.
- No sé. Prefiero que me recomiendes algo para después de la muerte, es que ahora ando un poco liado.

Pues eso, pensándolo mejor -y pensando en el después de la muerte-, quizás podamos dejar de un lado a los filósofos, científicos y economistas, incluso a algunos poetas y, por supuesto, a los religiosos, para centrarnos en todas esas otras historias que no son más que historias cuyo único sentido está dentro de ellas mismas y que casi siempre, nos deleitan más por la forma que por el contenido. No pensar demasiado, vaya... Pero claro está, hay que tener "lectores neuronales" (?)...

Y es que la forma, es mucha forma.

Dicho esto, me gusta la lista porque incluye, sobre todo, grandes historias. Grandes por cómo cuentan lo que cuentan. Eso, el cómo se hacen las cosas, es fundamental para disfrutar. Y disfrutar es lo mejor que podemos hacer mientras nos dure la vida esta. Porque no hay novelas para después de la vida... Yo he leído 25 de las historias que aparecen en la lista (bochornoso, sí… pero es que, además de ser de ciencias, pierdo bastante tiempo observando el gotelé de las paredes) así que me quedan 76, más las que no están en la lista y que me tengo que leer si o sí, más las que encontraré por ahí nuevas, más aquellas que leí y que no debería haber leído, más algunas de esas 25 que no debería haber leído… O sí debería...

El caso es que a los 20 hay novelas para leer “antes de morir”, y a los 30, y a los 40, y a los 50… Porque “antes de morir” no significa lo mismo a los 20, que a los 30, que (ni mucho menos) a los 40. A los 20 te crees que debes y puedes meter todo el conocimiento humano en la cabeza: ciencia, tecnología, historia y pensamiento metafísico, por ejemplo. Ahí es nada. A los 40 sin embargo, casi maldices el tiempo perdido con esas chuminadas y disfrutas enormemente (en mi caso) con películas como Atrapado en el tiempo y libros como La montaña mágica y escenas como la del té de Alicia con el sombrerero loco y la liebre de marzo. Por poner tres ejemplos que juegan con el tiempo de diferentes maneras. Y esto tiene su truco, porque quizás disfrutas con estas cosas gracias a haber leído rollos infumables sobre el tiempo metafísico y el tiempo físico. A saber. El caso es que “en mi caso” me gustan las novelas bellamente escritas. Y eso de escribir bellamente es sumamente complicado. Además, “bello” significa algo diferente para cada uno de nosotros. Ja, ja…

En fin, aquí os dejo el link. De momento añadiría unas cuantas entradas:

- La piedra lunar de Willkie Collins. Aunque me gustó más La dama de blanco, creo que La piedra lunar es más “perfecta” aunque esto lo digo sin saber bien lo que digo.
- De Michael Ende, La historia interminable, Jim Botón y Lucas el Maquinista, Momo. Para leer antes de los 15. Obviamente.
- Para leer a los 18 años: el ensayo que escribió Étienne de La Boétie sobre la servidumbre voluntaria allá por el 1500 y pico.
- Para los 18 también, y mucho mejor que las chorradas de Herman Hesse, por no nombrar a otros más famosos…, leer el ensayo de Bertrand Russell La conquista de la felicidad. Te da pistas.
- Los sonetos de Quevedo… ¿Cómo no están en la lista? Y los poemas de San Juan y Santa Teresa…?
- Estoy en ello y no lo tengo claro, pero creo que Carson McCullers y Mary Flannery O’Connor deberían estar en la lista.
- Me ha entusiasmado encontrar en ella a Mercé Rododera.
- Calvino con las 6 propuestas para el próximo milenio y El Barón Rampante. No creo que se pueda llegar de golpe y sin conocer la obra del autor a Las ciudades invisibles que considero bastante más complicado. No sé. La verdad es que tengo que intentar leer de nuevo esos viajes.
- Me faltan las flores azules de Queneau.
- Me falta Cormac McCarthy.
- Incluiría a Rafael Chirbes, con un par. Se aprende hoy más con él que con Galdós. Eso sí, no sé quien de los dos escribe mejor… ja, ja.
- Y puestos a aprender, me faltan ensayos sobre arte y percepción. Pero bueno, no todo el mundo considera esto importante. Ahora bien, John Berger y Paul Valery pueden enseñarnos a “mirar” las cosas, mucho mejor de lo que hacemos habitualmente.
- Y El retrato de Dorian Grey, Oscar Wilde...

Aquí lo dejo que me aburro y, además, olvido los libros que leo de año en año, así que paso de ampliar la lista con chorradas. Dejo aquí un vídeo musical que me ha pasado Angela la mar de curioso… Se me han saltado las lágrimas al ver el teclado Sinclair Zx spectrum…

Big Ideas (don't get any) from James Houston on Vimeo.


PD: No está Lovecraft... lo sé. Venga, aquí dejo otra para complementar. En esta, al menos, encontramos el Frankestein de Shelley, El señor de las moscas de Goldwin, El retrato de Dorian Grey de Oscar Wilde, Flannery O'Connor.. Pero ambos listados comparten muchos autores aunque con otros títulos: Nathaniel Hawtorne, Henry James, Kafka, Coetzee...

6 comentarios:

El Merodeador dijo...

Las listas, las listas, las listas. Nos encanta hacer listas, nuestras mujeres preferidas, cosas que hacer antes de morir, las mejores películas de la historia del cine, los temas musicales más afamados, los libros que no puedes dejar de leer. Yo propongo una antilista, "los 101 libros que te puedes morir tranquilamente sin haber leido". Mi aportación es "La Historiadora" de Elizabeth Kostova...

Natalia dijo...

A petición de la dueña del blog, ahí va :-):
Pues de la lista, yo llevo 8, más el que me estoy leyendo este verano (A sangre fría) y la mitad de la Ciudad de los Prodigios,..que no pude con ella. En fin, la lista está bien, muy ttpica, por otra parte, pero insuficiente, es imposible que en 100 no te dejes fuera auténticas joyitas. Lo importante, haber disfrutado leyendo aunque sea noveletas románticas. Cada momento y estado de ánimo tiene su novela.
Y probablemente, tengas razón, con lo de Desayuno con Diamantes, pero no por dura deja de ser buenísima A Sangra Fría.

vera dijo...

Ja, ja... A ver, A sangre fria es... "rara", sobre todo para leer en verano... pfff. Insisto, prefiero desayuno con diamantes :-) Te deja mejor sabor de boca.

Besotes y gracias!!!!

Natalia dijo...

pues siguiendo la estela de Merodeador... en la lista de libros que tranquilamente puedes dejar de leer incluiría "Los hombres que no amaban a las mujeres" de Stieg Larsson. ¡Menudo bluf! y menudo título más pretencioso

vera dijo...

Pues todo el mundo lo lleva en la mano. El Larsson ese debe haberse forrado de platino. Ah no! que está muerto (¿no?)... Pues entonces tendrá un esqueleto de platino ;-)

hombrecohete dijo...

El lúcido y necesario comentario de el merodeador me ayuda a no entrar al trapo de las listas. Sobre Larsson y sus ganacias solo queda pensar en los tristes litígios por los derechos de autor, me temo. Puedo tratar de reflexionar sobre eso, porque me queda mucho y bonito por leer antes de enfrentarme a un superventas.
Por cierto, cumplí mi promesa y fui a ver "Antichrist" al estreno, pero hay cosas más importantes que tenemos que resolver: regalos a intercambiar entre niñas preciosas y varones apolíneos, Ud. ya me entiende.
Besos grandes.