26/9/09

Demasiadas esperanzas. Enemigos Publicos (Michael Mann, 2009)

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Me ha gustado uno de los calificativos del último film de Michael Mann Enemigos Públicos: “documental moderno”. Parece que le pega todo a la película y, sin embargo, a ver quien es el listo que define “documental moderno”: ¿Una serie de fogonazos con estilo y bien montados?.. Y ¿qué significa fogonazos? (es otra palabra que no me extrañaría encontrar en alguna crítica), pues fogonazo significaría flash, destello o, simplemente, contacto. Una serie de fogonazos mejor o peor tomados sobre una persona, un tiempo, un momento. No verdaderas escenas con intención narrativa; tan solo fogonazos.

Pues eso, nadie va a negar que Michael Mann puede bordar una escena de acción. Nos gusten o no ahí están Miami Vice y la olvidada (por mí) Heat… Bueno no, recuerdo perfectamente el “eyeliner” de Al Pacino y su esperadísima sobreactuación, y desgraciadamente no recuerdo sus famosos tiroteos por buenos que fueran, igual que ya no recuerdo los vistos hace unas semanas en Enemigos Públicos.

Aún con Heat (y sus buenos momentos) en el olvido, diría que toda esa persecución “implacable” -todo el juego y rastreo típico en algunas pelis de polis y gangsters- es mucho más interesante en Enemigos Públicos, porque al menos creo que hay una intencionalidad estética original. Hay algo (o mucho) de “cazador” en el personaje de Christian Bale (el policía Melvin Purvis), y el director se preocupa en dos ocasiones (al principio y al final del film) de indicarnos la “relación” y el “vínculo eterno” entre el cazador y su presa… Es el único rasgo interesante del film.

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Todo lo demás es superficial, refinado, ausente, perfecto, vacío, insulso… muerto. No hay historia, no hay nada. La apariencia es perfecta: buenos planos, bien montados, ambientación lograda… tanto que recuerda a un parque temático, tanto que resulta siniestra. Johnny Deep demuestra que puede ponerse serio sin provocar una sonrisa… aunque creo que jamás perderá ese aire de payaso que tiene (y lo digo con todo el respeto porque es un tipo que siempre me ha gustado), su rostro siempre invita a jugar… Christian Bale consigue algo que hasta ahora no había notado yo, parece que se ha tragado un pepino… vaya tío más sieso… Ni Batman, ni nada; aparco la idea de que es un gran actor hasta que le vea en una tórrida escena amorosa, a ver que tal se comporta...

Nada más. Porque el film no tiene mucho más; no hay grandes actores principales (tan solo imágenes, cromos de famosos, no interpretaciones con peso), no hay grandes secundarios como en los clásicos del cine negro, y tampoco hay historia. El cine de gangsters, tiros y armas automáticas necesita, como cualquier otro, una historia, algo que contar, personajes coherentes, no pastiches… Los tiros por sí solos y las escenas de caza no alimentan la tensión del guión, los actores de renombre con personajes blandos inspiran reacciones igualmente fofas, y un director experto en escenas de acción con un buen gusto notable no es capaz por si solo de cumplir las expectativas del público (o de parte del público).

Y no, no se nos ha olvidado cómo se hace una obra maestra. Hace pocos años vimos una: L.A. Confidential. Porque no es cuestión de ponerse a llorar lamentando que ya no exista James Cagney (y sus virulentos personajes Tom Powers y Cody Jarrett) y películas como Public Enemy (William A. Wellman, 1931) o Al rojo vivo (White heat Raoul Walsh 1949); que nadie nos llame carcas. La cuestión es si se sabe o no construir una gran historia y si cada uno de los procesos de producción del film está orientado a eso o a otra cosa bien distinta: algo así como un documental moderno bien rodado en el que el director no sabe muy bien que contar y se limita a ordenar con esmero una serie de planas secuencias, frías y distantes.

Public Enemy (William A. Wellman, 1931)


White heat (Al rojo vivo, Raoul Walsh 1949)


L.A. Confidential (Curtis Hanson, 1997).

4 comentarios:

David (Raquelo) dijo...

Es una pena que a los directores se les olvide que lo importante es contar historias...De todas formas, aún recuerdo con cariño Ronin, de Frankenheimer, con Robert de Niro sacándose una bala a lo machote, que aunque no sea de gangsters clásicos, los personajes tienen mucho de eso...Para mi de las últimas pelis de acción modernas rodadas por un clasico, y con una estérica inquietantemente europea...(será por Jean Renó).De Heat, sinceramente, pensar en ese Pacino sobreestimulado a cafetazos, me da yuyu. También me viene a la cabeza "Una historia de violencia" , Una gran peli con gangsters, caza y argumento (Cronenberg es Cronenberg, vive Dios).

En fin, por comentar...;)

vera dijo...

Bien hecho. Te has ganado un gallifante ;-)

Y si, la de Cronenberg mola... Mejor no empezar con una lista de cine negro, o bruto, o de mafiosos, o de capullos..., no terminamos. Y estamos a Lunes...

Besos

Pedro Grimalt Rosselló dijo...

Hola Vera.
Enhorabuena por este blog tan interesante que acabo de descubrir.
A mí sí me ha gustado "Enemigos públicos", lo que creo es que su planteamiento es bastante radical, lo que ha hecho que divida a los espectadores entre paridarios y detractores.
Estoy de acuerdo con la reivinidacción que hacéis de "Ronin", para mí la mejor película de Frankenheimer (ya prácticamente no quedan directores como él...). Por cierto, y ya que te gusta tanto "L.A. Confidential", tal vez te interese un comentario que le he dedicado recientemente en mi blog. Si lo quieres leer este es el enlace:
http://lossusurrosdelnoctambulo.blogspot.com
Saludos.

Vera dijo...

Gracias, Pedro. Tendré que ver Ronin porque creo que no la he visto :-)

Leeré tu comentario a LA, recuerdo mucho ese film y, sin embargo, he olvidado casi Enemigos Públicos... Estoy de acuerdo quizás con eso que dices del planteamiento radical. Radical quizás en la muestra de prototipos. Me faltó historia.

Encantada y saludos!