6/12/09

Momentos de sensatez

En estos días de manifiesto (dejo links de twitter y facebook) he seleccionado dos post que me han gustado bastante. Y como no tengo que añadir aquí los dejo.

Pixel Fugaz. Artículo de Victoriano izquierdo: ¿Qué está pasando con los derechos de autor?

He seleccionado este trozo:

"...Pero entonces ¿va a acabar internet con la música, el cine, los escritores, los fotógrafos? ¿ se va a acabar con la creación artística? Rotundamente no, más bien todo lo contrario. Estoy convencido que nunca hubo tantos y tan buenos artistas sobre la faz de la Tierra, muchos propiciados y motivados en gran parte gracias a internet. Es cierto que la mayoría de ellos son aficionados y no viven de ello, ni tienen yates, ni aviones, ni van en limusina, pero también es cierto que muchos crean obras mucho más interesantes y hasta son felices con sus vidas. Antes sólo podían tener fama y seguir adelante los que se encontraban un sello discográfico, una editorial o una productora, los que tenían dinero o buenos conocidos..."

Blog de Enrique Meneses. Artículo Puertas para el campo.

He seleccionado este trozo:

"...La gente joven se pasan e intercambian las canciones que acaban de descubrir y que “les mola”. Realizan una labor de benévolos descubridores y promotores de artistas y canciones. Llevan a cabo una polinización altruista idéntica a la de las abejas. No hay más que verles en los conciertos, cantando en coral con sus ídolos. De algún modo debieron aprenderse la letra y la música. Siempre me he preguntado si esos “fans” tienen derecho a una retribución por promocionar las canciones de un artista novel o si los ingresos van integros a las cuentas de la SGAE. Cuando yo estudiaba derecho, en la calle San Bernardo había bares donde nos daban una docena de entradas de teatro para “la claque”, siempre de últimas filas, juntitos y controlables, para jalear ruidosamente la obra aún cuando fuese un bodrio. Así veíamos teatro gratis, nos cultivábamos.

En mi vida profesional he conocido los agentes de las discográficas que se paseaban por emisoras de radio y televisiones, como hacen sus colegas de la industria farmacéutica con los médicos, intentando conseguir que metas de gorra tal o cual cantante o músico de su escudería. En esos momentos,
la gratuidad no solo no es condenable sino que se recompensa con regalitos al técnico cooperante. Una vez conocido el pupil@ de la discográfica, se detiene cualquier concesión a la gratuidad, se da marcha atrás y el artista no puede abrir la boca si no es para que funcionen las cajas registradoras de la discográfica y de la SGAE. ¿Cual es el problema que se plantea a estas máquinas de hacer dinero?..."

1 comentario:

Alp dijo...

Yo lo tengo clarísimo. Es un problema de privilegios que la Administración debería encauzar de acuerdo con la dinámica cultural global y con los intereses de la mayoría. Interenet acabará barriendo a los especuadores culturales... Espero que sea cuanto antes.