27/11/10

Pleonasmos (?)



Me joroba porque el artículo en cuestión, no sé por qué, no está en la red… Se titula Arte con fecha de caducidad y aparece en ABCD (número 972). El texto anuncia la muestra colectiva “On & On” (dicho así, parece que se han reunido los artistas para hacer algo juntos cuando no son los artistas sino los comisarios los que eligen un grupo de obras para montar una expo sobre “Arte efímero” en este caso, o “Arte explosivo” en cualquier otro…), en La Casa Encendida de Madrid. Y me ha hecho gracia el inicio, solamente, ya que no he leído más.

Dice así: “Arte efímero” quizás sea un pleonasmo. Al fin y al cabo, si nos ponemos metafísicos, qué arte -o qué, a secas- no lo es. Todo es cuestión de perspectiva o de escala. Desde el punto de vista adecuado, las esculturas en polvo de Marcel Duchamp no son mucho menos duraderas que los mármoles de Miguel Ángel. Ni ninguno de ellos mucho más que aquella famosa escultura de hielo que Piero de Médicis le encargó para aprovechar la nieve acumulada en el patio de su palacio florentino cuando cayó una de las nevadas que hacen época… La nieve se derritió, y por desgracia, o por suerte, la obra quedó “sin documentar”… Ya se ve que reflexionar sobre la fugacidad del arte puede ser dar vueltas a una verdad de Perogrullo. Y como a todas las perogrulladas conviene prestarle atención...

Del resto paso porque, afortunadamente, hoy no me duele la cabeza y paso de jugármela. Pero vamos, que hasta aparece Proust con sus eternas magdalenas… Si tuviera que dedicarme a escribir sobre arte hoy, me cortaba la cabeza (alegóricamente hablando, of course) porque de otra manera, sería imposible.

Hay tantas cosas que sacar de tan pocas palabras… “Arte efímero”: una de tantas artimañas a las que tienen que recurrir los hábiles comisarios para mostrarnos objetos en un contexto tan amañado como una campaña publicitaria. “Un pleonasmo”: claro, después de estar hartos de leer que “todo arte es efímero” ¿cómo no cubrirse? Lo que resulta gracioso es lo que viene a continuación. ¿Resulta pues que hay que ponerse metafísico para entender un pleonasmo? ¿Qué árte - o qué a secas- no es efímero?... Como siempre, los críticos de arte, los ensayistas o especialistas en estética (que ya no sé ni cómo llamarlos) se meten en unos berenjenales de los que resulta muy difícil salir… Luego, para “reducir” al Pedro Ximénez eso de la “metafísica”, bajamos a lo bruto soltando un tópico de bar, portería, supermercado, ascensor… “todo es cuestión de perspectiva o escala” (o sea, el clásico “todo depende del color del cristal con que se mire” y sus variantes, que haberlas haylas). “Perogrulladas a las que conviene prestar atención”…

Pues sí. Hay que atender a todo esto porque es de traca. Independientemente de las obras, me sorprende cada vez más el “montaje” alrededor de ellas. ¿No se darán cuenta de una vez por todas estos señores de que en el arte sobran las palabras? Que el arte necesite un chorreo sin sentido resulta muy molesto. Molaría más un chorreo “con sentido”. Por ejemplo: ¿Cuánto cuesta el “Fluid” de Claire Morgan?, ¿cuánto cuesta montarla?, ¿es necesario este montaje para decirnos que aquello que sentimos aquel día a aquella hora mirando el mar jamás volverá? Venga ya.

Aprecio a los artistas. Muchísimo. Y creo que bastantes de los que recoge la muestra son muy interesantes. Escribí sobre el trabajo de Shiota hace tiempo. Pero permítanme decirles… nada que ver lo que yo decía, con lo que sueltan aquellos que reciben dinero por soltar lo que sueltan o que desean obtenerlo.

El arte no es más que una impresión para cada uno de nosotros. Y yo suelto aquí las mías. El arte debe conservarse -de la forma que sea- como recuerdo, como imagen, como idea, como velo, como soma/cuerpo, como objeto… y también como mercancía y como negocio. Pero que estas dos últimas funciones requieran tanta milonga me pone mala. De verdad de la buena.

3 comentarios:

juanjofdez dijo...

Qué razón tienes, pero el arte genera mucho dinero que necesita de muchas palabras para justificarse, sobre todo por parte de aquellos que reciben todo ese dinero y que no son precisamente los artistas. Perogrulladas, como bien dices.

Alp dijo...

Ja, ja, ja. Por razones que conocemos todos, el mundo de la críticas estéticas no está lleno, precisamente, de personas rigurosas, de formación filosófica sólida, independientes... El texto que has recogido es similar a los miles publicados todos los días en revistas, catálogos, periódicos... Lo necesario para dar carnaza a quienes los leen. Ni más ni menos. Escribir cosas más enjundiosas entraría en conflicto con las expectativas del sector cultureta.

Vera dijo...

No, si ya…A Este mundillo tiene gente competente, por supuesto. El problema es que aquí pasa como con la “iglesia”… o se renueva o… En el caso de la iglesia creo que es una idiotez eso de “renovarse”. Porque por renovación entendemos ciertas transformaciones que harían de una religión, otra nueva. Pero esto de la estética es una religión tan particular que SI debe renovarse. Y tú sabes de esto, Alp. El texto que me hubiera gustado linkar (porque sigue sin aparecer en la red) es un caso particular de desatinos. Yo (y tantos otros) nos hemos formado leyendo infinidad de textos similares a este. Pero no, no me contradigo. Con el tiempo, uno sabe diferenciar dónde surge la creación en esto de escribir. El arte necesita enamorar. Y que todos los enamorados construyan sus propios poemas, historias, elegías, novelas, reflexiones, filosofías. Igual que el amor, el arte ha generados ríos de tinta. Pero a veces, se dicen muchas tonterías que caen en un vacío conceptual. Como un cocido sin hacer, vamos.