10/12/10

Modo "zombie".


Creo recordar que fue en una antigua edición de El Vampiro (Siruela) donde leí una de las mejores introducciones al mito. Porque el vampiro (al menos para mí) es un mito. Un mito cargado de peculiar belleza que brota en plena huída del paraíso, siempre mirando hacia atrás, al rostro pleno de Dios. Un mito desgarrador y, en parte, sublime que comienza su andadura quién sabe dónde (en la antigua Mesopotamia… quizás). Pues bien, este mito (la historia o el cuento) ha perdido en parte (o quizás del todo) su carácter, su extraordinaria potencia, en un hoy en el que lo extraordinario es algo que nada tiene que ver con lo sobrenatural sino más bien con una burda perversión de lo natural.

Así, aparecen cosas raras como las que nos presentan 30 Days of Night y The Walking Dead. Si. La primera es una historia de vampiros y la segunda es una historia de zombies, ambas creadas para el cómic y trasladadas después al cine y a la televisión respectivamente. Pero en esencia son lo mismo. Relatos de humanos intentando escapar; historias de supervivientes en un entorno hostil dominado por individuos amenazantes, bestias ansiosas de carne que se mueven en manada, unas mucho más rápido que otras.


He visto el primer capítulo de The Walking Dead, algo similar a un melodrama familiar que tiene mucho y poco que ver con la adaptación al cine de la famosa novela de Matheson Soy leyenda. Un hombre se encuentra de repente solo, en un mundo ¿postapocalíptico? abandonado, para descubrir inmediatamente que no está solo sino bien rodeado de alimañas. En este entorno luchará por su supervivencia, pero no como lo hace el protagonista de Soy Leyenda (que lucha, sobre todo, contra sí mismo) sino a la “americana”, buscando a su familia (que, por supuesto, está viva) y recibiendo a algunos que, como él, han sobrevivido. Si come o no come… no importa demasiado. Los zombies que pululan por los alrededores, son lentos (como casi todos los zombies) y dan mucha pena; si el protagonista no es tan estúpido (que lo es) para meterse en plena madriguera donde merodea la manada, será relativamente sencillo eliminarlos, un tiro en la cabeza basta.



Estos zombies atolondrados me recuerdan mucho a los vampiros de 30 días de oscuridad. En este caso será el sheriff del pueblo (policía en The Walking Dead) el protagonista de la salvación de un grupo privilegiado de habitantes en un pueblo que, una vez al año, permanece 30 días sin sol. Los vampiros de 30 días de oscuridad son vampiros… porque mueren bajo el sol y… beben sangre… o muerden carne situada preferentemente bajo la oreja pero, por lo demás, se comportan como zombies con algo de cerebro. Porque son malos malísimos, cualidad que requiere un poco de cerebro, digo yo.


Y así, tanto el zombie como el vampiro se transforman en mero ingrediente de entertainment garrafón. Y mira, con los zombies paso porque Turneur queda ya muy lejos, pero con los vampiros no. Detesto verlos en manada, porque los vampiros atacan solos. Y, además, preparan antes a sus presas… Y en este preparar, está la historia, todo su misterio y su influjo.

Por lo demás, la serie esta está francamente bien, igual que la peli, que también está muy bien. No puedo dejar de pensar en lo que se parecen ciertos productos televisivos a ciertos productos cinematográficos, y de ahí la comparativa extraordinaria que acabo de hacer.

Hala, a ver si me busco otro entretenimiento y observo cómo se publica esto en Facebook, que como han vuelto a cambiar los perfiles es mi deber y obligación testar con un rollo infumable (en este caso, para mí también).

2 comentarios:

drzito dijo...

Vista ya en su totalidad, solo se puede rebautizar a la de zombis como The Walking Meh.

Vera dijo...

Pues si, totalmente de acuerdo. A mí me queda ver el 6 y el aburrimiento va in crescendo.

Saludos.