18/1/11

Hasta los higuillos


El otro día estuve a punto de hacer un comentario sobre la “Ley Sinde” pero me rajé porque no tengo nada que aportar. Mi intención era linkar un artículo publicado por Alp en su blog que me resultó muy divertido, pero ya que no tenía ganas ni posibilidades de añadir nada razonable, desistí. Ahora me encuentro con otro post en el blog de Alp relacionado con el tema; un post que comenta el extraño encuentro entre Amador Fernández-Savater, coeditor de Acuarela Libros, con otras figuras relevantes de la industria cultural española para hablar sobre la "Ley Sinde", el tema de las descargas, etc… Amador fue invitado “por azar por error o por alguna razón desconocida” (según el mismo indica en su página) a una reunión con la ministra de cultura y las siguientes personalidades relevantes: Álex de la Iglesia, Soledad Giménez, Antonio Muñoz Molina, Elvira Lindo, Alberto García Álix, Ouka Leele, Luis Gordillo, Juan Diego Botto, Manuel Gutiérrez Aragón, Gonzalo Suárez (creo que no el director de cine sino otro relacionado con el ámbito de los vídeo-juegos), Cristina García Rodero y otras dos personas cuyo nombre no recuerda.

Bueno, pues después de haber leído el comentario de Alp y el relato de este encuentro titulado “La cena del miedo” en Acuarelalibros, he decidido publicar los links para que las hordas de seguidores de este blog que todavía no lean a Alp, empiecen a hacerlo.

Y aquí, mi comentario.

No soy experta en copyleft, cultura libre, derecho, leyes, industria cultural, monopolios, etc, etc, etc… pero SI soy usuaria y consumidora, y como tal, comento.

Hay un par de cosas que apunta el artículo de Acuarelalibros que me interesan:

Cuando había decidido desconectar y concentrarme en el atún rojo, se empezó a hablar de los usuarios de la Red. “Esos consumidores irresponsables que lo quieren todo gratis”, “esos egoístas caprichosos que no saben valorar el trabajo ni el esfuerzo de una obra”… Y ahí me empecé a poner malo…Las personas se bajan material gratuito de la Red por una multiplicidad de motivos que esos clichés no contemplan. Por ejemplo, están todos aquellos que no encuentran una oferta de pago razonable y sencilla”.

Aquí entro yo, y mi caso es el siguiente:

- No veo la tele porque me siento agredida hasta por los telediarios. Más que agredida, insultada. Así es la cosa. Tengo muchos años y llevo más de un 80% de ellos años viendo cine, leyendo y estudiando hasta donde puedo. Por esta razón me gustan las bibliotecas, las tiendas de libros, me gustaban en su momento las tiendas de música, los kioskos, tenderetes de tebeos... Añado: tiendas de primera y de segunda mano, de alquiler y lo que se terciara.

- Me he dejado (y continúo haciéndolo) cantidades ingentes de pasta en libros y cine, cantidades ingentes de tiempo en bibliotecas, buscando y requetebuscando. También he utilizado mi tiempo en alguna feria de coleccionista. Me he hartado a comprar muñecos para frikis y demás historietas.

- Lo que busco, a veces, no es fácil de encontrar. Recuerdo hasta locuras como haber intentado encontrar en alemania un film desaparecido: Der Januskopf . En su momento, pagué mucha pasta por films inéditos aquí (Naked Lunch, que lo compré en Londres, pelis de Corman, algunos encargos de cine mudo perteneciente al periodo expresionista alemán…). Recuerdo también que encontré una versión traducida del Discurso sobre la servidumbre voluntaria de Étienne de la Boétie en la biblioteca de Derecho de la UCM después de que mi profesor, Gabriel Albiac, nos dijera que no había versión traducida (y añado que no existía Internet ni las ediciones actuales de la obra en castellano). En definitiva, una pequeña historia de búsquedas de aficionada, diletante y entusiasta.

La situación actual es la siguiente:

- Como apunta Amador, lo que hay aquí es "una élite que está perdiendo el monopolio de la palabra y de la configuración de la realidad". Totalmente de acuerdo.
- Lo que pasa, vuelve a apuntar Amador, "es que algunos nos preguntamos cómo podemos vivir los trabajadores de la cultura de nuestro trabajo pero añadiendo (entre otras muchas cosas): en un mundo que es y será infinitamente copiable y reproducible (¡viva!). Y hay otros que encierran su legítima preocupación en un marco de interpretación estrechísimo: la industria cultural, el autor individual y propietario, la legislación actual de la propiedad Intelectual, etc…" Totalmente de acuerdo.

Podría haber puesto en esta última “parcialmente de acuerdo”, ya que no creo que los creadores se sitúen en los dos extremos que propone Amador. Pero resulta, que su comentario que he puesto más arriba en el que dice que además de los “consumidores irresponsables que lo quieren todo gratis” están “todos aquellos que no encuentran una oferta de pago razonable y sencilla”, vuelve a ser una verdad como un templo. Es decir, que muchos creadores, tendrían algo que hacer para comercializar su trabajo y velar por sus derechos como creadores si existieran formas alternativas de consumo.

Lo que está claro es que el chiringuito de playa se ha ido a la mierda, y habrá que buscar salidas inteligentes. Y lo que está más claro es que los octogenarios que tenemos la costumbre de gastamos pasta de la buena en productos de consumo no vamos a dejar de responder a la costumbre. Así que más nos vale pensar cómo coño sacar pasta de nuevo, y de forma razonable. Sin olvidar lo que he dicho de los octogenarios, que la tercera edad está muy olvidada por los media, por las marcas, y por el marketing en general y en particular.

Dicho esto, me molesta sobremanera perder el tiempo comentando las estupideces que nos toca vivir, y más pensando en las que nos pueden caer. Y digo las que, porque si dijera “la que” me referiría tan sólo a la muerte que, por cierto, no es tan mala cosa como las otras que nos pueden caer.

Y dicho lo otro, me molesta aún más que me llamen “consumidor irresponsable que lo quiere todo gratis” cuando gracias a mí, que pago hipoteca, colegio privado, asistenta, babysitter, transporte público, privado por tierra mar y aire, cervezas, cervezas, cervezas… snacks, ipod, ipad, iphone, xbox, psp, play station 1, 2, 3… Wii, Nintendos (varias) 3000 (o más libracos encuadernados, of course), ropa de mil marcas (y de mil tallas), comida de otras mil marcas, … gracias a mí, repito, se mantiene el chirinquito de playa aquí en la tierra. Gracias a mí que tan sólo tengo una nómina y una declaración de hacienda que podría cumplimentar un niño de 5 años. Pobre como las ratas y consumidora hasta la muerte. ¿Qué más puede un ser humano medio darle al sistema?

Así que, please, no me den mucho por detrás. De verdad. Que ya está bien. Porque soy proletaria, y los proletarios pobres que no tenemos donde caernos muertos somos aquellos a los que algunos llamaron a la revolución. Los mismos que ahora sueñan con “ser” a base de consumir.

Los que tengan que arreglar el mundo, que lo arreglen. Pero no diciendo gilipolleces.

Y dicho todo lo demás, sigo añadiendo. El comentario que, según Amador, salió en la famosa reunión "esos egoístas caprichosos que no saben valorar el trabajo ni el esfuerzo de una obra", pueden metérselo, digo guardárselo, en una cápsula que pueda esconderse en cualquier agujero. Porque yo, además de proletaria pobre, también he creado cosas. Sips. Porque yo, por suerte o por desgracia, conozco perfectamente lo que significa "sacrificio" cuando hablamos de crear una obra. Hay tantos y tantos artistas que no cobran por su trabajo. Tantos escritores, pintores, putos genios que viven de lo que encuentran por el camino y dedican el poco tiempo libre que tienen a concebir cosas... Sips. Yo no soy una genia, no nos equivoquemos, a ver si ahora alguien va a llamarme frustrada malhablada, no… Pero conozco a putos genios. Si. Gente que podría estar en las listas de los más vendidos y no lo está. Por eso me gusta decir que conozco a muchos artistas, aunque no tengan el “titulo” de artista, ni siquiera el “perfil” de artista. Y añado esto sobre el "perfil", porque el marco de las tendencias debe acotarse, ya que éstas tan sólo interesan a los que necesitan un movimiento en masa para impulsar su espíritu. Pero hay tantas otras cosas… y tantas otras personas...

1 comentario:

Alp dijo...

Mucho me temo que es una simple cuestión de intereses. Si no han cambiado a la ministra es porque hace bien "su trabajo": defender los intereses de quienes la han ayudado a ocupar el cargo. Así de sencillo. A España no llegó ni la "revolución racionalista" y nuestros prebostes se han formado leyendo el BOE. Si la ministra de cultura leyera a Balmes creería que sus textos son obra de un fanático extremista anti-sistema.