6/2/11

Apolo y Dionisio en un vídeo de Lady Gaga con cosmética L’Oreal. "El cisne negro" (Black Swan, Darren Aronofsky, 2010).


El cisne negro es el último film de Darren Aronofsky y cuenta con cinco nominaciones al Óscar (película, director, actriz principal, montaje y fotografía), muy buenas críticas y un globo de oro a la mejor actriz (Natalie Portman). El director dispone de algunos títulos en su haber que, aunque imperfectos, no dejan indiferente; me refiero tan sólo a los dos films que he visto: PI: Fe en el caos (1998) y The Wrestler (traducida como El luchador, 2008). Aún con todo esto y sobre todo, repito, con las buenas críticas por parte de expertos y espectadores, me resulta un film tremendamente irregular y excesivo, a caballo entre el thriller psicológico, el terror (amanerado) y una horterada adolescente.

Su anterior film The Wrestler aunque excesivo y pelín hortera, no me resultó tan cargante. En su momento lo presenté ligero en oropeles y apariencias, cuando quizás era todo lo contrario. Sin embargo el adorno se me antojaba sincero, directo y honesto, y así, todo el film. Lírica de andar por casa. Sin embargo en The Black Swan la cosa cambia. Tan sólo hay que echar un vistazo a las imágenes promocionales del film para empezar a temblar. No es sólo el mix tenebroso entre Lady Gaga y un anuncio de L’Oreal, es la mismísima Natalie Portman la que resulta pura cosmética.

El film resulta interesante porque más allá del retrato psicológico común de una chica reprimida en todos los sentidos y sometida a la tiranía de una madre frustrada, ilustraría el progreso in crescendo de la protagonista hacia un estado esquizofrénico y paranoico como resultado de su búsqueda de una perfección que -necesariamente- mezclaría dos estados puros. Estos estados puros no son más que la representación de la marcada dualidad apolínea y dionisiaca: la razón en busca de la belleza serena del mundo para escapar al caos de la existencia versus la explosión embriagada de una vitalidad salvaje; dos modos opuestos y complementarios de entender la experiencia vital. El paso de un estado a otro surge en el film dentro dentro de un marco represivo acompañado de una serie de imágenes inquietantes de carácter violento y sexual que pierden todo el interés que podrían tener (esto es, conducirnos del sueño y descanso luminoso de nuestras almas hacia los límites de la locura y el horror). Si. Pero no.

De esta manera, todas las cuidadas elecciones formales del director, se encaminan más hacia un mejunje fantástico/terrorífico en el que el drama existencial entre lo bueno y lo malo se marca en burdos contrastes de luz y oscuridad sin dar pie al sfumato (padre y madre del tenebrismo). Vamos, que no cuela.


Tanto la represión sexual, como el deseo y la pureza, la búsqueda de la perfección en el arte y la claustrofobia del alma, se pierden entre ornamentos excesivos y el espectador se marea entre el drama psicológico y el terror garrafón folletinesco made in USA para disfrutar en tarde de sábado.

Los actores, sobreactuados. Sobre todo Vincent Casell. Aunque se lo podemos perdonar porque siendo marido de Mónica Bellucci, debe tener medio cuerpo atrofiado. Respecto a la pequeña Natalie, hay que decir que lo intenta, pero no es su papel, o podría haberlo sido. No lo sé. Seguro que se llevará el Óscar, eso nadie lo duda. Así que su pérdida de peso se verá recompensada.

En definitiva, la danza macabra se me queda light. Mucho más light que la danza macabra de diablillos de la Disney en Fantasía.

4 comentarios:

h.j. dijo...

me gusta leer divergencias como esta, cuando la vaya a ver, que eso quiero, te contaré...
abrazo
hj

Belén dijo...

pues yo no pensaba verla, pues ya un amigo me había hecho unos comentarios tibios sobre la película. ¿Qué te parece hortera de the wrestler? no leí tu post sobre la peli...

Vera dijo...

Belén: A ver, sin extremos. The Wrestler es un poco hortera, el personaje lo es (y al mismo tiempo sublime)... La peli me pareció maravillosa, aún siendo un poco hortera :-) Lee el post.

H.J: La nota que he puesto es casi un ejercicio de crítica (hasta donde yo puedo llegar, por supuesto :-) De este modo, tomo el papel de los críticos y me pongo de un lado, porque al crítico se le exige una posición. El film ha gustado a casi todo el mundo. A mí no me gustó nada, pero se deja ver. Y las razones por las que no me ha gustado son objetivas, aunque no lo parezca. El film no está bien. Ahora bien, desde un lado subjetivo no me parece tan malo. Tan sólo en la superficie resulta poderoso visualmente y profundo a nivel de guión así que puede convencer fácilmente al público. Y además, Natalie Portman hace un gran papel. Discutible tan sólo porque no está bien dirigida y creo que tampoco bien elegida. En el film hay errores de todo tipo, y uno de ellos es el casting. Pero ella lo da todo. Todo lo que puede dar.

Saludos.

Anónimo dijo...

A mi, me encantó la actuación de Natalie, y la historia en general, al margen de las observaciones técnicas y de casting, que algún pseudo observador intelectualoide lo pueda hacer. Todos tenemos diferencias de criterio, pero en cada espacio nuestro podemos publicar lo que se nos peque la gana.

Gracias un importante aporte