19/2/11

El día de la marmota.

Teenage Fanclub (ya he hablado aquí de ellos) es una banda escocesa de Power pop contemporáneo, es decir, con elementos del Noise pop o el Grunge. Esto yendo de guays, porque para ser exactos no son más que unos viejunos que siguen haciendo lo mismo desde hace casi 22 años. En efecto, Norman Blake (1965), Raymond McGinley (1964) y Gerard Love (1967) son fieles a aquello que más les gusta, siguen haciendo lo mismo y, con sus más y sus menos, cada vez mejor.

Me gusta esta crítica porque afirma dos cosas importantes. La primera es que hay bandas que ya no destacan (por razones no tan obvias como pueda parecer en primera instancia), la segunda es que estas bandas rara vez fallan, es decir, que sus discos son fiables. Esto es como un buen amigo, una buena pareja o un buen plato favorito. Hay que ser muy gilipollas (o no tener ni idea de lo que significa “bueno” para uno mismo) para renegar de un buen cocido si a uno le satisface el cocido solo por el hecho de que ahora las tendencias marcan que el cocido deconstruido mola más. Y no nos confundamos, no digo yo que uno tenga que defender sus principios a muerte, ya que los principios solo son eso, principios, y hay que ser (una vez más) gilipollas para fundamentar la efímera existencia de uno en unos cuantos principios con tantos otros principios que pueden cruzársele a uno por el camino. No. Los principios van en contra del movimiento que nos define… Lo que quiero decir, en realidad, es que con el tiempo los sentidos (los de verdad, esos que son nuestro cuerpo y no esos otros que dicen que tenemos que meter en nuestro cuerpo) son nuestros mejores amigos, y uno aprende a responder a sus gritos cuando gritan ¡quiero azúcar!, ¡calma!, ¡esto te apetece!, ¡esto no te apetece! Parece que estoy diciendo tonterías pero creedme… no lo son tanto.

Además de los sentidos, que viven con nosotros y maduran con nosotros, está la memoria que vive con nosotros pero - a veces - no madura con nosotros. La memoria es algo con lo que uno tiene que aprender a lidiar porque no es tan somático como un retortijón o un pinchazo y, como acabo de decir, a veces no es madura, y esto puede resultar grave. Sin embargo otras si. Madura con nosotros y nos enseña a responder a sensaciones no tan evidentes como un retortijón. Nos enseña a descubrir que somos unos gilipollas con principios si escuchamos a The xx y pensamos que son una panda de copiotas porque antes que ellos vinieron Pavement, Dinosaur Jr., Sonic Youth o los Pixies; nos enseña a descubrir que somos unos gilipollas perdiendo el tiempo si creemos flipar escuchando a The xx cuando en el fondo su música no nos dice una mierda. El tiempo, nos enseña a conocernos y a tener cojones, es decir, a perder el miedo. Al menos, en la intimidad.

Dicho esto, digo lo otro. Teenage Fanclub tienen nuevo disco y nuevas canciones fermosísimas. Ya pasaron a finales del pasado año por España y tocaron en varias ciudades. Estos son de los que se lo curran. Disco pequeño, poca gente y gran gira en pequeños locales… Hay que currar, hay que tocar. Y como ellos dicen en uno de los temas del disco, sin buscar “nada” en absoluto.

Aquí, una joyita llamada Baby Lee, lo pongo en directo porque si… aunque se escuche peor. Hay tantos videos ya en youtube de los pequeños conciertos de estos tipos que se me quitan las ganas de poner buen sonido con imagen estática. Si lo preferís, aquí una versión con mejor sonido.

1 comentario:

Juanjo Fernández dijo...

Me gusta lo que dices, quizás porque nací en el 66, y ahora va todo muy deprisa y a mi me siguen gustando las mismas cosas, y otras nuevas, claro, pero cuando veo lo que hago muchas veces pienso, "uf, que antiguo".
Un saludo :)