2/5/11

Locura por las teselas. M.C. Escher en Granada


“Podría dedicar toda otra vida a trabajar en mis grabados”. M.C, Escher

Tremenda exposición de M.C. Escher en Granada tanto por el contenido como por el diseño de la exposición, resultando en uno de los mejores ejemplos de equilibrio entre el espacio y la obra. La muestra se reparte entre la Capilla del Palacio de Carlos V en La Alhambra y el Parque de las Ciencias y cada uno de estos lugares se adapta de forma diferente tanto al entorno (el palacio y el parque) como a las piezas de Escher. El conjunto resulta una maravilla y más en estos tiempos en los que visitar cualquier sala de exposiciones resulta frustrante (y no me refiero a una colección de dibujos del siglo XIX en la March, sino al mismísimo Guggenheim y sus fuegos artificiales). Y es que la luz, la distribución del espacio, la ubicación de la obra dentro del espacio, las proyecciones, los pasillos, resultan importantes. No es lo mismo ver las xilografías de Escher en la Alhambra que en un Parque de las Ciencias destinado, principalmente, a los niños.

La obra de Escher sigue siendo la misma. Por muy complejo que parezca él y toda su producción, yo siempre me digo que gracias a Escher puedo mirar con libertad a las nubes sin cansarme y sin sentirme idiota. Porque mirar a las nubes es de tontos, igual que construir una Torre Eiffel con palillos. Pero mira, ahí está Escher… un tontainas del que saca dinero mogollón de gente y al que todos adoramos. Y más desde que Hofstadter dedicó su librito (ganador del Pulitzer) Gödel, Escher y Bach, un eterno y grácil bucle a él y a los otros dos…

Al margen de todo esto, respeto a Escher por tener un fin sin fin… Con un par. Larga vida al juguetón de las teselas y transcriptor de espacios infinitos imaginarios.


La repetición resulta muy interesante.


Pero claro… cuando uno echa un vistazo a los dibujos de Piranessi… siente algo así como una lumbalgia aguda… la proximidad de lo bello.


3 comentarios:

Juanjo Fernández dijo...

La cinta de Moebius, movimiento infinito en un espacio finito, mirar las nubes, una de la más maravillosa actividad de las actividades inútiles. El otro día descubrí un fotógrafo cuya obra me recordó a la de Escher:
http://www.rauzier-hyperphoto.com/

Vera dijo...

Vaya contraste!!! Canta mucho el montaje, pero mola.

Juanjo Fernández dijo...

¿Las has abierto al cien por cien? El montaje esta hecho con una pericia tremenda (unas fotos más que otras claro) pero imaginar y crear esos espacios llenos de laberintos y trampantojos...sí que mola, sí.