1/6/11

Vertigo: Vera Miles vs Kim Novak - Hitchcock vs los "doctos"


François Truffaut: … Tengo la sensación de que le gusta mucho Vértigo.
Alfred Hitchcock: Me molesta por el fallo que hay en el relato. El hombre, el marido que ha arrojado el cuerpo de su mujer desde lo alto del campanario, ¿cómo podría saber que James Stewart no iba a subir las escaleras? ¿Porque padecía de vértigo? ¡Pero no había garantías de que fuese a ocurrir así!
F.T. Es cierto, pero yo creía que se ajustaba perfectamente a ese postulado… El film, creo, no ha sido ni un éxito ni un fracaso, ¿no?
A.H. Cubrió gastos.
F.T. ¿Para usted es, por tanto, un fracaso?
A.H. Supongo que sí. Usted sabe que una de nuestras debilidades, cuando algunos de nuestros films no marchan bien, es acusar al servicio de ventas. Por lo tanto, para respetar la costumbre, critiquemos al servicio de ventas, diciendo: “¡Han vendido mal el film!”
Ya sabe usted que concebí Vértigo para Vera Miles. Hicimos ensayos definitivos y todo el vestuario estaba hecho para ella.
F.T. ¿Fue la Paramount quien no la quiso?
A.H. La Paramount estaba de acuerdo. Lo que ocurrió fue así de sencillo: quedó embarazada, poco antes de rodar el papel que la iba a convertir en una estrella. Luego, perdí el interés por ella, ya no tenía el mismo ritmo.
F.T. Sé que en muchas entrevistas se ha quejado usted de Kim Novak, pero, sin embargo, la encuentro perfecta en la película. Correspondía muy bien al papel, sobre todo a causa de su lado pasivo y bestial.
A.H. L señorita Novak llegó al estudio con la cabeza llena de ideas que, desgraciadamente, no podía compartir. Nunca me opongo a ningún actor durante el rodaje, para no mezclar en ello a los eléctricos. Fui a ver a la señorita Novak a su camerino y le expliqué qué trajes y qué peinados debía llevar: los que había previsto desde hacía varios meses. Le hice comprender que la historia de nuestra película me interesaba mucho menos que el efecto final, visual, del actor en la pantalla del film acabado.
F.T. Todos estos problemas previos le hacen ser injusto con el resultado, pues le aseguro que a todo el mundo que admira Vértigo, le gusta Kim Novak en este film. No se ve todos los días una actriz americana tan carnal en una pantalla. Cuando la volvemos a encontrar en la calle, en el papel de Judy, con su cabellera rojiza, resulta muy animal debido al maquillaje y quizás también porque bajo su jersey no llevaba sujetador…
A.H. En efecto, no lo lleva, y, además, es una cosa de la que se jacta constantemente….

Esta es la parte final dedicada a Vértigo en la famosa entrevista de François Truffaut a Alfred Hitchcock. Antes de este extracto que he recuperado, dialogan sobre las escenas preferidas de Hitchcock y diversos intereses de Truffaut que parecen muy profundos cuando son superficialisisimos. Releer esta entrevista me ayuda a recordar por qué me gusta Hitchcock. Y creo que es porque hacía lo que le daba la gana, y como aquel otro admirable director (Dreyer), sus respuestas a las sesudas preguntas de los cinéfilos y contertulios varios se tornan simples, concisas y muy alejadas del marco intelectual en el que se sitúa el que pregunta.

Truffaut habla del aspecto “sexopsicológico” del film y Hitchcock de James Stewart mientras visita a la modista para comprar a Judy un traje idéntico al de Madeleine. Después, Hitchcock recuerda a Truffaut parte del juego de Stewart… “no te has puesto el moño como a mí me gusta”… un moño que el director lleva enseñándonos desde que vemos por primera vez a Madeleine..., a lo que Truffaut contesta: ¡pues no me había dado cuenta! Acabáramos!!! Mucho hablar de sexopsicología y no te fijas en lo del moño, aquello - lo único - que necesita Judy para quedarse en pelotas… No me extraña que Antonio Castro insista en el lapsus de Truffaut (que vio la película más de 30 veces!!). ¿Se fijaría Truffaut tan solo en la ausencia del sujetador?

Anyway. Yo quería dedicar este little post a Hitchcock para alabar su buen gusto (era yo la protagonista del film y no la bastorra de Kim Novak) y para afirmar que he perdido el gusto (o, mejor dicho, el intelecto… ¿o nunca lo he tenido?). Si. He vuelto a ver Vértigo y sigo sin comprender tanto bombo. Aparte del rollo Hitchocock (que me encanta no solo en esta película sino en otras muchas suyas y de Buñuel) no encuentro ningún valor ni en el guión, ni en el tema fetichista, ni en el resto de paranoias masculinas que tanto enfatizan Antonio Castro (profundamente) y Truffaut (a la francesa).

Y ojo, que el rollo Hitchcock es mucho rollo. Pero es un rollo visual, maniaco y personal del viejo inglés. Eso, me mola mogollón. Toda su economía visual para atender de una manera muy personal a aquello que él quería atender.

Aquí su famosa secuencia, digna de Ingres. No puedo embeber el vídeo, así que pongo una foto y el link. Youtube forever.

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