13/11/11

El árbol de la vida (Terrence Malick, 2011).



No recuerdo mucho La delgada línea roja, tan sólo sé que no me disgustó por su manera de acercarse al interior de los protagonistas, una especie de visión profunda y obsesiva (creo recordar) sin muchos recursos… No sé, algo que expresaba mucho con poco…

Me vino este recuerdo a la cabeza en los mejores momentos de El árbol de la vida. Las escenas en las que el director decide “bajar” para acercarse a la familia protagonista y en particular al hijo mayor, Jack. Creo que estas escenas son lo mejor del film. Los planos persiguen con bastante intensidad el vivir de este crío -desde que nace y refugia su cabeza en el cuello de su madre-, parecen estar dentro de su cabeza y hay cierta poética asociada a su realidad. Me gusta cómo la cámara se acerca a su mirada adolescente, a su duda y descontrolado sentimiento hacia sus progenitores.

Pero bueno, tan solo una anécdota dentro del completo desastre que resulta todo lo demás. Tanto que la propia mirada del hijo mayor se hace estúpida. Y si esta resulta estúpida, no digamos la del resto. Ese es el problema… Toda intención de profundidad se desvanece. Y toda la precisa delicadeza de esos instantes en los que el director se acerca al personaje pierde sentido. La familia, sus preocupaciones vitales… la vida (en particular), pierden intensidad y resulta absurdas.

Pero vayamos por partes. El árbol de la vida pretende hablar de la vida “en general”, presentándola a lo bruto como parte y “todo” de un universo en formación, en crecimiento (a partir del Big Bang). Dentro de ese marco, la idea de trascendencia o sentido de la vida, es inmanente. La “maravilla” de la vida, está ligada a la “maravilla” de ese universo en gestación. La idea de GRANDEZA (con mayúsculas) viene dada desde el principio, tanto en lo que se quiere contar como en el cómo se cuenta y esto, por supuesto, resulta en un naufragio mayor que el del Titanic.

El film comienza con una mirada “cercana” a una familia y, en particular, a la madre. Pasados unos minutos nos enteramos que han perdido a uno de sus hijos y entonces comienzan las preguntas y las miradas al cielo… Y después el vacío, la extraña luz y el surgimiento del universo dirigido por Lacrimosa, de Zbigniew Preisner… creo recordar (o era la primera sinfonía de Mahler…?).

Bien. Aquí ya empezamos a hacerlo mal. Supongo que se puede recrear la formación del universo y sus galaxias en un par de minutos (o más) pero no de la manera en la que lo hace Malick, a lo bruto, sin sentido y - por supuesto- bajando a la tierra y al fuego, al agua, a los peces, a los dinosaurios, al impacto del asteroide que provocó su extinción, etc, etc… No. No se utilizan imágenes del Hubble para contar esto, ni figuritas en forma de bacteria que se mueven como gusanos para entrar en el agua en un marco digital…. No. Y no se incluye esta escena tras acercarse en un tono medio minimal a una familia atontada que acaba de perder a un hijo. No.

La conexión puede entenderse… Lancemos una de las preguntas que se hace la madre durante el film ¿are you watching me? O sea… ¿Qué pasa? ¿Por qué todo esto? ¿Para qué? ¿Qué hemos hecho mal? ¿No somos suficientemente buenos para ti? ¿Qué coño estás haciendo conmigo?... Pero no… no se lanzan tantas preguntas sino reflexiones al vacío sin mucho sentido… ni intelectual ni poético. No. No funciona. ¿Por qué? Pues porque es pretencioso, efectista y vacío. La madre no es una inmaculada sufriendo la pérdida de su hijo y mirando sin sentido a ese Dios que parece estar haciendo el capullo. No es creíble.

Somos buenos, entonces, ¿por qué sufrimos? Vale también, pero no. No es una recreación del libro de Job. O quizás si. No lo sé porque no lo he leído ni pienso. Pero aún así, el enredo no se salva.

Las preguntas no son inteligentes y la imaginación del cosmos resulta inmadura. Se intenta observar íntimamente el espacio entero y bajar a las personas, atravesando fronteras infinitas de espacio y tiempo de forma muy poco eficiente a nivel narrativo, sensitivo… a todos los niveles.

Y da mucha pena, porque al final, ni siquiera se acierta a reflejar lo básico; ni el sentimiento de pérdida de una familia, ni la duda frente al sentido de la existencia dentro del sentido de todo lo demás, etc, etc, etc… Esto es lo que resulta más molesto, la falta de rigor preocupante que arroja el film en todos los niveles. Tanto en el orden de aquello que quiere narrar como en la forma de expresarlo o acercarse a ello.

Por último quedaría reflejar un hecho, la posible inspiración cristiana del film. En el trailer escuchamos lo siguiente: “hay dos caminos a elegir en la vida, el de la naturaleza o el de lo divino, debes elegir cual vas a seguir”… bajo la primera sinfonía de Mahler. Pues bien, después de esto, me encajaría mejor el Lacrimosa y todo lo demás.

Dicho esto último, no puedo criticar el film como un poema torpe, una mirada ilusoria y un poco banal hacia la realidad y nuestro compromiso en todo esto, una mediocre sinfonía dedicada a la vida. No. Creo que cada uno es libre de elegir un camino, y eso debe respetarse. Lo que sí resulta muy criticable es el caos que genera el director y su despiste, su mala narración, su lirismo desperdiciado. Lo que no se perdona, que sea capaz de reducir todo (la génesis del universo, el dolor de una familia, el dilema de la identidad, la soledad, la pérdida…) a un mero efecto estético sin sentido. Por lo tanto, la familia, la muerte, nuestro destino, el de todo lo demás, queda expuesto para mofa o aprecio… para lo que sea. Queda expuesto y mostrado sin sentido, lanzado y abandonado a su suerte. Quizás los cristianos lo miren con otros ojos, pero la emoción no debe nublar una mirada más objetiva hacia el film en sí mismo y cómo está construido.

Sería algo muy tedioso criticar el film punto por punto, empezando por sus actores principales (los que hacen cartel) Brad Pitt y Sean Penn. Es un largo camino de dos horas y media. Como he dicho anteriormente, lo único destacable son los momentos dedicados al joven Jack, tanto en la dirección como en la interpretación de Hunter McCracken.

Nos quedamos con una estupenda crítica que he tomado como referencia para poder decir algo sin irme demasiado por las ramas y con la música de Mahler y Zbigniew Preisner.



1 comentario:

manipulador de alimentos dijo...

Una película trascendente y esencial...