6/2/12

Cómo sobrevivir escondiendo la mierda bajo la alfombra.

Muy recomendables ambas partes de este asombroso documental: Dangerous Knowledge. Se hace honor a cuatro grandes que lo merecen: Cantor, Boltzmann, Gödel y Turing. El primero se volvió loco, el segundo se suicidó, el tercero también (y en unas condiciones que reducen el drama de Oscar Wilde al chiste) y el cuarto se dejó morir de hambre.

Mucho, mucho, mucho he aprendido yo sobre todo de tres de ellos. Y eso que no tengo ni idea de matemáticas. Son un modelo de valor y lucidez, porque enfrentarse en su tiempo a esa idea de que la única certidumbre es la incertidumbre, debería ser algo bastante chungo (sobre todo para los creyentes). Lo malo es que no cayeron en lo más simple. Algo que tiene que ver con esa paradoja de la autorreflexión, con superar nuestras propias limitaciones, con superar todas las paradojas que surgen de la consciencia de uno mismo, con escapar del vicio de dar vueltas sobre lo mismo (y es que, en el fondo, no somos máquinas pero algunos se comportan como si lo fueran). Dicho de otra manera: pensar mucho sobre una misma cosa y desde una única perspectiva, resulta a la larga dañino. Y uno tiene que darse cuenta a tiempo. Escapar, si se quiere, a la intuición o comerse un bocata de mortadela valle mirando al vacío (una puesta de sol, el mar embravecido, la sombra de una acacia...).

Creo que (por lo que sé de su vida y su obra) Turing era el más listo y el más práctico. Dada nuestra mediocridad moral, mejor ser una máquina… Es uno de los personajes más extraordinarios que la ciencia nos ha dejado. En su lucha contra la hipocresía, fue obligado a vivirla en sus propias carnes (somáticamente, ahí es nada)… por eso se mató. No por falta de valor; ya lo estaban envenenando con su tratamiento hormonal de reducción de la líbido…

Finalmente, el caso de Gödel es especialmente dramático, justo él, no pudo apartarse de su propia lógica.

Imprescindibles ambos, sobre todo el segundo.



4 comentarios:

RH dijo...

Veré ambos documentales, tus propuestas siempre son muy interesantes.
No sé bien por qué (tal vez mi mente estaba comiendo un bocadillo de mortadela mientras leía) se me vino a la cabeza Goya y "El sueño de la razón..."

vera dijo...

Nunca entendí esa frase atribuida a Goya.

¿Qué produce monstruos?... ¿no pensar? o ¿pensar demasiado? o ¿una razón que sueña?...

RH dijo...

Goya fue una gran inflexión. Para mí, el inicio de la pintura moderna. Su tiempo fue una encrucijada, una crisis enorme plena transformación social y política origen de los estados modernos. Hace ya muchos años que leí a Valeriano Bozal, apenas recuerdo algunas cosas de su brillante estudio de Goya y no sabría decir mucho sobre el sentido de ese grabado. Todo tiempo de verdadero cambio es convulso y quizá Goya lo reflejó, o quizá (o también) reflejó su propia crisis, las incoherencias, la imposibilidad de racionalizar de forma tranquilizadora ante lo que descubre de su entorno y de sí mismo. El sueño, la ilusión, es una parte fundamental en el hombre. Como escribía Víctor Hugo (“El promontorio del sueño”), el hombre es tan grande como lo sea su sueño. Pero también decía que el riesgo de ese “sueño”, su ilusión, es el precipicio de la locura. No quisiera parecer axiomático o algo así (nada más lejos para mi estado de ignorancia), simplemente leía lo que escribiste sobre esos colosos de la ciencia y sobre lo dañino que puede ser pensar mucho en una misma cosa y pensaba en una sensación que siempre tuve sobre mantener la mirada intensamente durante un tiempo fija en algo de forma que poco a poco ese algo acaba por distorsionarse. Y no sé por qué, tal vez por el mero recurso que me proporciona ese título y la imagen del capricho de Goya, ciertas reflexiones o ciertos hechos me traen a la mente en ocasiones esas siete palabras.

vera dijo...

Gracias por la explicación :)