13/10/12

Hablemos sobre mujeres (capítulo I). Qué pasa con E.J. James y sus “Cincuenta sombras de Grey”.


Esto no es una nota sobre la historia de E.J. James, así que no la taggearé como “libros” o “literatura”. Esta nota surge a raíz de ciertos comentarios que he escuchado sobre la novela (y sobre sus lectoras) que considero ofensivos. Si. Eso es exactamente. ¿Me ofenden los comentarios? No, por supuesto. Una tía escucha a lo largo de su vida tantas gilipolleces que, al final, le resbalan. Además, tendemos a rodearnos de aquello que nos place y esto incluye, por supuesto, gente con dos dedos de frente que intenta superar la fase Cromagnon, así que… sobrevivimos. Pero si hay algo que me molesta es el desprecio como respuesta ante lo temido y desconocido. Y si hay algo que la mayoría de los tíos (o muchos de ellos, o algunos… no sé…) temen es a las mujeres. Aunque lo nieguen. De ahí, su desprecio. Este desprecio descansa en lo más profundo de sus seres, así que la mayoría lo niegan.

Vayamos a uno de los comentarios: la trilogía sobre el caso Anastasia/Grey es “porno para mamás”. Bien. Tendríamos que empezar por definir “porno” y después “mamás”… teniendo en cuenta que ambas palabras juntas adquieren un sentido diferente al que tienen por separado, pero ni siquiera hace falta hacerlo ahora en profundidad (al final, incluiré un “glosario” de términos y más explicaciones). Porno para mamás significa, de un vistazo, “dale a las mujeres lo que quieren”. Bueno no… “dale a las mujeres que no tienen lo que quieren, lo que quieren, al menos en sus fantasías…”.

Bien pues hagamos una primera acotación: una servidora tiene lo que quiere (y espero que el resto de “servidoras” también), y si quiere más, intenta conseguirlo. No siempre lo consigue pero vamos… que sabe perfectamente lo que quiere. Lo sabe ahora (siendo mamá) y lo sabía hace 20 años. Afortunadamente he tenido suerte y puedo afirmar que nada de lo que muestra el libro (casi nada…) me resulta “sorprendente” o “nuevo” o “no experimentado”.

Segunda acotación: he testado la novela con unas cuantas mujeres cuyas edades se encuentran en la franja de los 20 a los 50. Es decir, lo de “mamás” sobra.

Tercera acotación: el “porno” es el “porno” y aunque sea un producto para hombres, muchas mujeres lo hemos disfrutado en solitario, con hombres, con amigos, etc, etc… Las mujeres listas, sabemos que es algo que responde a fantasías masculinas pero dado que tenemos (si, tenemos) una cara bisexual… pues sacamos provecho. Dicho esto, la trilogía de Grey no tiene nada que ver con el “porno” y el que no lo vea, que aprenda.

Así que lo de “porno para mamás” se quedaría en un “limbo” en el que descansan todos aquellos que creen que las mujeres son unas ilusas insatisfechas, sobre todo, cuando son mamás. En un limbo en el que habita gente que sabe que puede no dar la talla, aunque no pueda ir por la vida reconociéndolo.

Otra acotación: Grey, es un tío abrumador en todos los sentidos. Si. Desgraciadamente no todas las mujeres pueden disfrutar de un tío así pero, por supuesto, sueñan con él igual que los hombres sueñan con sus musas. La vida, hijos míos, nos ofrece lo que nos ofrece pero las mujeres que saben y no se mienten… reconocen perfectamente aquello que las puede llevar a un “universo de sensaciones”. Por desgracia, nos tenemos que conformar, a veces, con medias tintas porque la gran mayoría de los hombres, igual que las mujeres, son imperfectos física e intelectualmente. Eso es lo que hay. Por mucho que nuestro orgullo (y biológicamente hablando, supervivencia) nos diga que somos lo mejor y despreciemos, por lo tanto, cualquier insinuación sobre nuestra “debilidad o mediocridad”.

Por si queda alguna duda en relación a “aquello que puede llevarnos a un universo de sensaciones” diremos que el “tamaño” es una de ellas. Porque sí, importa. Y por supuesto un físico acojonante es algo que, por sí solo (salvo en contadas excepciones), no vale de nada. Es decir… si el tío no es misterioso, con un fondo bondadoso, inteligente, etc, etc, etc… el físico puede metérselo donde le quepa. Y el “tamaño” también. Por eso, el porno, en el fondo… no nos satisface salvo en la superficie meramente sexual.

Última acotación. Hablamos de ideales… entre medias cabe de todo.

Finalmente, esto es un intento de profundizar en “aquello” que las mujeres somos más allá, por supuesto, de la imagen que proyectamos, de nuestras miserias individuales (la “sexualidad” que muestra una mujer tiene mucho - demasiado - que ver con su respuesta a lo que ella cree que socialmente se espera de ella, con sus propios tabúes, con su psicología, con su experiencia, con sus miedos, con su inteligencia emocional, su inteligencia práctica, etc, etc, etc…), de nuestro atractivo físico y del momento cultural que nos ha tocado vivir.

Dicho esto, al grano. Todo lo que ocurre entre Anastasia y Grey se sintetiza en famosos “momentos” entre Escarlata O´Hara y Rett Butler o Lisa y Stefan Brand (Carta de una desconocida) y la tipa se casca una trilogía de la que sobran unas 600 páginas… Una “sensación” sexual, un momento sexual perfecto… se puede escribir en 16 páginas. Yo lo hice, hace tiempo. Y podemos intentar que sea “literatura” cosa que, por otro lado, E.J. James ni intenta. Para qué.

Profundicemos en Escarlata y Rett. Muchas personas han disfrutado de La montaña mágica de Thomas Mann. Ahora bien, no sé si algún lector destacaría entre las muchas sensaciones que el libro provoca, la tensión subyacente en la “relación” entre Castorp y Claudia Chauchat. Sí. La novela de Mann habla de muchas cosas, pero también se recrea en la tensión emocional (que en la actualidad se diluye -como casi todo- en el concepto absurdo de “estrés”) entre Castorp y Claudia… (o deberíamos decir, quizás, la tensión emocional que ella provoca en él). Esta “tensión” o perturbación del ánimo aparece en sotocientas novelas (y en muuuuchos ensayos filosóficos -los intelectuales tienen una tendencia exquisita y triste a sublimar sus deseos en cosas que van más allá de lo “carnal”): está en Otra vuelta de tuerca (de Henry James), en El altar de los muertos (también de James) por poner ejemplos más culturetas… En Cumbres Borrascosas, Ana Karenina,… seguiría escribiendo pero… no todos los enredos entre hombres y mujeres responden a ciertos parámetros… Hay más tensión en Memorias de África o en Los Puentes de Madison que en Serendipity, por ejemplo…, si me voy a las pelis. Hay algo que nos gusta a las mujeres en esto de los amores y ese algo es un algo muy simple, pero incomprensible para todos aquellos que hablan despectivamente de “porno para mamás”. Cuando aquello que no comprendemos (y que tememos) se manifiesta con toda su potencia, la reacción más común es el desprecio, como he dicho antes.

Bien, pues lo que ha hecho E.J. James es eso. No más. Manifestar en toda su potencia un clásico que ha alimentado folletines, novelas románticas, novelas rosa o como ustedes quieran llamarlo. Algo que va mucho más allá del sexo explícito que muestra la novela. Que está bien, y es necesario, pero que no es suficiente sin un “contexto” de máxima relevancia (para las mujeres).

No puedo “formular” ese clásico. No se me da bien sintetizar. No podemos decir que baste con tener a dos enamorados cuyo amor triunfa frente a la adversidad (como supongo que ocurre en todas las novelas de Corin Tellado y en la mayoría de las telenovelas venezolanas del tipo “Cristal”). Pero quizás sí podemos profundizar en eso de la “adversidad” independientemente del “final”; una “adversidad” que en el universo femenino tiene múltiples formas. Una adversidad que “nos pone” (por decirlo mal y pronto) y que para entendernos, podríamos acomodar en el mito del “vampiro” que, en esencia, es un modelo de “perversión” endulzado gracias a la obra de Stephenie Meyer “Crepúsculo”. ¿Por qué ha endulzado la Meyer ese modelo de perversión? No porque haya creado una historia “romántica” de vampiros. No. El romanticismo en esencia es oscuro, trascendental y pesimista. Lo que ha creado es un folletín blando con dosis bastante simples de misterio. Digamos, por intentar cerrar una fórmula, que la historia de E.J. James no es más que una variante de la cadena “causa-efecto” Emoción -> Sentimiento -> Deseo. Esta cadena que provoca el deseo, bien puede tener un final feliz o no. Es más, si nos ponemos culturetas y delicadas, mejor que el final no sea feliz. Es decir, mejor que el final sea trágico. Es decir, mejor que la tragedia y el dolor convivan con el placer, la dicha y la felicidad. Es decir: Romeo y Julieta, Medea, etc…

La trilogía de “Grey” sería una historia, como tantas otras, de pasión. Pero… ¿qué coño es la pasión?, ¿apetito o afición vehemente…?, ¿perturbación o estado desordenado del ánimo…? La pasión es una emoción intensa por algo. Si el deseo se queda en “stand by”… una especie de deseo “en suspenso”, la respuesta apasionada puede provocar tornados. Y ya está. Este librito pretende ilustrar la emoción intensa que sienten dos personas entre ellas. El círculo cerrado ya es sugerente. Parece una gilipollez pero concentrar el universo de sensaciones en una sola cosa es algo muy potente y peligroso. Es algo perturbador. Cuando una mujer lee este libro desvía su atención a una sola cosa: Grey y sus atributos. Y cada mujer le pone una cara, independientemente de los ojos grises y pelo castaño que le pone la autora.

Lo que quieren las mujeres (lo que “las pone”) es… conseguir el alma de Grey. Eso, y nada más que eso, es lo que mantiene a las tías pegadas a un libro difícilmente soportable. No sólo el sexo explícito. Si no fuera por el aura que la autora crea alrededor del personaje, el sexo tan solo sería eficiente como reclamo publicitario.

Este último apunte sobre la esperanza de apoderarse del alma, tiene su miga. A muchas mujeres les invade el deseo oculto de ser la fuente de luz (esa que se ve al final del túnel) para un atormentado. Y atormentados los hay de muchos tipos. Añade el ingrediente de que el “atormentado” es un cañón, culto, inteligente, forrado de pasta y con un fondo tierno y… apaga la luz para entrar en el sueño femenino acomodado (una montaña rusa de deseos en suspenso - los valles - y de pasiones -las montañas-).

Ahora sí, unos cuantos términos básicos a tener en cuenta:

Corín Tellado (cuya obra ignoro, por cierto): http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Obra_de_Cor%C3%ADn_Tellado

Folletín: (del francés feuilleton, diminutivo de feuillet, 'hoja', página de un libro) es un género dramático de ficción caracterizado por su intenso ritmo de producción, el argumento poco verosímil y la simplicidad psicológica. Recurre a la temática amorosa, pero también al misterio y a lo escabroso.



Pornografía: el término pornografía se refiere a todos aquellos materiales, imágenes o reproducciones que representan actos sexuales con el fin de provocar la excitación sexual del receptor.

Obsceno: impúdico, torpe, ofensivo al pudor


Despreciativo: que indica desprecio.

Desprecio: desestimación, falta de aprecio.

Despectivo: gram. Dicho de una palabra o de un sufijo: Que manifiesta idea de menosprecio en la significación del positivo del que procede.

Pasión: (del verbo en latín, patior, que significa sufrir o sentir) es una emoción definida como un sentimiento muy fuerte hacia una persona, tema, idea u objeto. Así, pues, la pasión es una emoción intensa que engloba el entusiasmo o deseo por algo.

Deseo: se dice del anhelo de saciar un gusto. El deseo es la consecuencia final de la emoción inducida en origen por la variación del medio. La cadena causa-efecto que le corresponde es la siguiente: Emoción -> Sentimiento-> Deseo.

Sentimiento: estado afectivo del ánimo producido por causas que lo impresionan vivamente.

Sensualidad: propensión excesiva a los placeres de los sentidos. La sensualidad reconocida en una persona provoca atracción o reacción emocional de otra, bien sea deseo sexual, excitación, deseo de hacer el amor, etc

Grado de sensualidad: existen diversos grados de sensualidad en el género romántico, lo primero son las novelas enteramente blancas, sin elementos perturbadores, a partir de esto… lo que queráis.

Perturbar: Inmutar, trastornar el orden y concierto, o la quietud y el sosiego de algo o de alguien. Si bien es cierto que esta pesada herencia cultural nuestra vincula a esta acción una consecuencia absurda y negativa: la pérdida de razón. Se puede perturbar sin llegar a pervertir. Aunque la perversión también pueda entenderse como cada uno quiera. Según el Drae pervertir es perturbar el orden o estado de las cosas. Pues eso… entre esto y la “pérdida de razón” (o el caos) hay un largo camino que tiende a infinito o a cero.

Reacción emocional: alteración del ánimo intensa. Podría definirse como una alteración en la conducta, en la atención.
Inteligencia emocional es la capacidad para reconocer sentimientos propios y ajenos, y la habilidad para manejarlos.

Tensión: Estado de un cuerpo sometido a la acción de fuerzas opuestas que lo atraen.

Erotismo: amor sensual.

Amor: 1- Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser. 2- Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear. 3- Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo. 4- Tendencia a la unión sexual.

¿Existen diferencias entre excitación sexual y sensual?: Bueno, tendemos a “colocar” los sentidos en un lugar bastante alejado del cuerpo y su naturaleza, tendemos a hablar de “cuerpo” y “mente”, algunos hasta se atreven a hablar del “alma”. Nos partimos la cabeza por diferenciar (sobre todo los hombres) entre aquello que llama nuestra atención más allá de un marco de “supervivencia”. Yo creo que sí existe diferencia. Hay gente que la siente, hay gente que solo concibe lo sensual y no sabe diferenciar entre esto y lo sexual, hay gente que solo percibe lo sexual, hay gente que ni lo uno ni lo otro… Las diferencias (y de ahí la versatilidad en la nomenclatura) surgen porque las personas reaccionamos de forma diferente, somos diferentes.

¿Existen diferencias entre pornografía y erotismo?: Me preocupan bien poco los que no sepan diferenciar, así que no merece la pena entrar en las diferencias. Se dice por ahí que las diferencias son sutiles pero, en realidad, hay un abismo igual que el que existe entre los que ven el abismo y los que no lo ven.

Volviendo ahora a la descripción asociada a la trilogía de E.J. James como “porno para mamás”, tan solo añadir que provoca, como poco, carcajadas entre las mujeres. Ni siquiera ofende.

Si a algo estamos acostumbradas las mujeres en esta sociedad es al desprecio, sobre todo cuando entra en juego nuestra sexualidad frente a la sexualidad masculina y su acomodado imperio de ley y razón.

Quizás en otra segunda parte hable de la novela y utilice el tag “libros”.

8 comentarios:

Martina Lutero Queen dijo...

Vera,
Muy interesante tu entrada. Sabes que tengo especial fascinación por todos aquellos productos culturales "para mujeres" por todo lo que nos dice sobre qué es ser mujer, cómo deberían ser, con qué sueñan las mujeres o con qué deberían soñar. Quizá por eso siempre, desde que vivo en el extranjero, he intentado mantenerme al día de qué ocurre en España viendo, al menos una vez a la semana, "Corazón, Corazón". ¿Cómo una mujer en la universidad se puede hacer llamar feminista y no estar al día de lo que consumen, de los que les gusta, de lo que se crea para la mujer de a pié? Lo más interesante es que siempre recibí un gran rechazo y crítica por parte del ahora antiguo compañero de viaje por esto. Evidentemente, yo no le hacía ni caso, pero siempre me llamó la atención que una persona que se pasaba los domingos horas viendo los resultados de la liga de fútbol española desde 1ª hasta regional, pudiera criticas que yo viera este programa. Su respuesta es que el fútbol era cultura, que no era lo mismo. Guau!
En la línea de tus post, creo que históricamente, los productos culturales para mujeres has sido siempre criticados por la sociedad (o mejor dicho, por unas estructuras patriarcales). Eso ha llevado a que la literatura de aventuras entrado con facilidad en el canon literario y no con tanta facilidad los folletines u otra literatura de amores o desamores…
Me gustaría saber de dónde has sacado eso de “porno para mamás”. Me encantaría leer todo el comentario de esta persona. Le llamo “persona”, aunque claramente es un comentario de un tío. No porque haya una base genética en decir algo así, sino porque asume unas estructuras mentales sobre la sociedad, las mujeres y los hombre, muy marcada ideológicamente. Con esto digo, que lo podría haber dicho una mujer, pero sería más difícil que una mujer tuviera esa posición tan radical con respecto al otro. Por cierto, eso siempre me llamó la atención, el feminismo es una ideología radical, pero el patriarcalismo no. Lo ves, lo mismo, de lo mismo. Anyway! (…)

Martina Lutero Queen dijo...

(…) Una última cosa. Me ha llamado la atención eso de que si hay algo que los tíos temen es a las mujeres. Mi situación personal en estos momentos me ha hecho reflexionar sobre algo que no he compartido con nadie aún, pero creo que es interesante. Creo que los tíos crecen viendo y entendiendo a las mujeres como seres sexualidados y no como seres sexuales. Es decir, a través de los medios de comunicación, del porno, de los otros compañeros… se ve a la mujer como ese fetiche sexualizado a conseguir, al que conquistar, a la que convencer para llevarla a la cama o para hacer esto o aquello… es decir, un ser sexualizado, creado para dar placer, pero con poca voz y decisión en lo que ahí está ocurriendo. Lo más interesante es que son las propias mujeres las que se les enseñan desde pequeñas a ser seres sexualizados y no sexuales, principalmente en una educación más conservadora. De hecho, creo que hay mujeres que jamás descubren que son seres sexuales, con necesidades y deseos. O quizá sí lo descubra, pero no lo lleguen a explorar. También, hay hombres que jamás descubren que las mujeres son seres sexuales y, lo que me parece más interesante, los que lo descubren por primera vez, se asustan. Menos mal, que hay también muchos que valoran y demandan eso de cualquier relación que se precie. En resumen, creo que a los niños se les educa para entender a las mujeres como seres sexualizados y no como seres sexuales. Eso de “porno para mamás”, creo que entra en esa categoría. Por un lado, deslegitima lo que la mujer sexual demanda y, por otro, minusvalora y menosprecia un producto cultural para mujeres (literatura erótica, literatura para mujeres, porno para mujeres… como se le llame) y a un significativo grupo humano como son las mamás. Las mamás, según ese término, no son ni siquiera seres sexualizados. Son floreros asexuados.
Bueno, aquí tienes unas ideas soltadas de forma un poco confusa y compulsiva, por lo tanto invitan a ser comentadas y criticadas…
Gracias por el post y la conversación… ahora tendré que leer el libro, I guess!


Mimi dijo...

Santas palabras. Sólo puntualizar sobre el aspecto de la "posesión". Una de las claves del libro es abundar en la sensación de plenitud que provoca que Anastasia pueda poseer el alma perdida (muy bien entendido por tu parte) de Grey. La eterna búsqueda y conquista de lo imposible. Próxima semana, cañas con debate.

Marta Mo dijo...

Me gustaría saber qué pasaría si la cosa fuera "30 sombras de Ana Perez". Seria porno para papás? Ja ja ja no veo yo a los tios aguantando 1500 paginas para terminar bajo la ducha fria.
Por otor lado el morbo de la posesion y todo eso al comienzo tiene su aquel, pero se pasa hasta convertirse en pesado y plasta. Lo poco gusta, lo mucho cansa y estos señores del libro llegan a ser cansinos para terminar como las novelas al mas puro estilo "Tellado"

vera dijo...

Martina, me has dejado pasmá. Permite que coloque tus comentarios en un siguiente post. No añadirá nada más que agradecimiento :-)

Marta, Mimi... os debo otro post sobre la "posesión" jajaja...

Jesus dijo...

Muy bueno Vea. Altamente recomendable en medio de tanta confusión general, y mala o nula educación sexual.
Por si no lo conoceis, permitidme recomendaros la obra de Sylvia de Bejar , y en paralelo su blog que yo catalogaría de antológico. Es una grandísima luchadora y defensora de la liberación sexual de nuestra sociedad.
Yo seguiré atento a tu interesante blog, que acabo de descubrir.

Anónimo dijo...

La obsesión por la carne acaba llevando al hombre a la esclavitud. Una esclavitud vacía, la esclavitud de unas pasiones nunca saciadas. Acabamos por no ser personas emocionalmente equilibradas y no damos fruto ni amor verdadero.

Esta sociedad está corrompida y las mujeres destrozadas porque se han dejado engañar por los hombres ávidos de sexo que han implantado esta cultura.

¿Mujeres sin sentido del pudor, del honor, de la autoestima, mujeres que se ofrecen baratas, que buscan y nada les sacia, rameras, ligeritas de casco con ínfulas de intelectuales...?

Bah, da igual como las llamemos, pero esta generación es una pena comparada con las grandes mujeres - nuestras madres y abuelas- que llenaron sus hogares de Amor y entrega, además de niños.

Al final de sus vidas están plenas y rodeadas de vida fruto de su Amor.

La generación actual de mujeres a los 40, si no a los 30, ya está en el psiquiatra o buscando la última escapada donde poder reposar su existencial soledad.

Otras escriben blogs.. las más se atiborran de absurdas lecturas a la que llaman "literatura".

Una generación seca y perdida pero sobre todo esclava.

Martina Lutero Queen dijo...

Jesús, pues tú lo tienes fácil. Mientras las orgullosas rameras que escribimos en este blog leemos a Simone de Beauvoir y a Nietzsche, tú sigue buscando a alguien como tu madre y tu abuela, procrea, reza por nosotras y tan felices. Mientras nosotras vamos al psicoanalista, tú vas a tu confesor, y todas tan felices. Ah, por cierto, que prefiero tener de pareja a un hombre "ávido" de sexo, que a uno que quiere que me quede en casa de chacha y procreando como una conejita.