15/10/12

Mujeres aparte, la "cosa" de E.J. James (y III)


Prometí hablar sobre el librito de marras y voy a hacerlo. He leído tan solo la primera novela y dos tercios de la siguiente… creo… porque he leído dando saltos más grandes que los de Zaratustra disfrutando por primera vez del formato epub en el tablet. No podía ser de otra manera. El caso es que no sé muy bien lo que he leído pero como broma ya está bien.

Primera cosa a destacar. La literatura abstrae, se apodera del tiempo y lo deja en suspenso. De esta manera uno lee despacio, mascando páginas y volviéndolas a mascar. Los productos del tipo epub conseguidos a las bravas y con contenido deplorable se consumen a lo bruto. Allá cada cual y sus deseos de embrutecerse. Con esto me aferro a aquello que llamábamos libro. No puedo leer (y cuando digo leer me refiero a eso mismo) en formato electrónico. Puedo hacer otras cosas pero no aquello que me gusta. Para mí leer supone una experiencia sensual en toda regla. Una experiencia que anda muy lejos de la que me proporciona la “consulta” de sotocientas páginas web desde mi móvil, tablet o laptop. Lo mismo cambio en dos días, pero de momento, no.

Sé que también existe esta novelita en formato tocho, pero me van ustedes a perdonar…

Segunda cosa a destacar. Los personajes son una farsa. Anastasia (nombre rimbombante) no es Anastasia, es Ana. El Sr. Grey no es el Sr. Grey (como Mr. Blonde), no…, es Christian. Son simples hasta el descaro. Capaces de aburrir hasta a las lectoras con poco o nulo gusto por la lectura.

La historia, no es lo que parece, sino todo lo contrario. Empezando por aclarar que no hay una historia. El libro es una eterna noria que pasa una y otra vez por las chuminadas que tiene Anaanoréxica en la cabeza. A saber: me quiere, no puede quererme, lo quiero sin condiciones, espera, tengo muchas condiciones, estoy celosa, no estoy celosa, por qué yo, es demasiado para mí… mmm cómo me pone este tío, no soy digna de él, espera, me da miedo…. Una braga vamos. La cenicienta lo tenía más claro, joder. He dicho noria, no montaña rusa.

El sexo. Pues sí, hay sexo. Por todas partes. Hay tanto sexo que al final (o al principio) terminas esquivándolo igual que esquivas un riachuelo en el camino para llegar al otro lado. Quizás esperas una laguna, no sé, algo de aventura, pero no… Si tuviéramos a nuestro Grey particular delante, recordaríamos cada uno de los polvos salvajes con él de hace unas horas y nos centraríamos en los siguientes, y así eternamente pero… hijos míos, esto es una novela.  Al final terminas hasta los higuillos de leer… “Gimo”.

Aquí ocurre igual que en las telenovelas y en las pelis muuuuuy malas. Están escritas desde el minuto uno (con final incluido) y tenemos que soportar un laaaaaargo camino de pequeños obstáculos hasta el final esperado. Al no haber tragedia, porque no la hay ni se masca, ni siquiera queda lugar para pequeñas catarsis. Una lástima.

Me aburro, no sé qué más decir. Lo único importante ya lo dije en el otro post. Hala, a otra cosa. Aquí termina mi aventura terrícola.

De regalo, un vídeo de Mr. Blonde.



1 comentario:

Mimi dijo...

Jur, jur, jur.... Ya te has aburrido... Normal. Llegar a las 2 primeras partes del segundo tomo ya es todo un logro. Yo voy por el tercero, y el riachuelo del que hablas ya se ha convertido en un pantano fangoso en cuyas aguas turbulentas me hallo inmersa. Me está costando Dios y ayuda continuar. En fin, caca. Bss.