13/4/08

Starchild

El día que nací yo… (Parezco Sara Montiel. Si, también Isabel Pantoja, pero prefiero a Sara).


Sara Montiel. Carmen la de Ronda. "El día que nací yo".

Como decía; el día que nací yo, no ocurrió nada especial salvo mi nacimiento a las 18:00 horas de la tarde. Pero ese año, ocurrieron muchas cosas.

- Se publicó la novela de Arthur C. Clark 2001 Una odisea espacial y se estrenó el film de Kubrick.
- Martin Luther King fue asesinado.
- Floreció y fue aplastada la Primavera de Praga.
- El Apolo 8 consigue escapar del campo gravitacional de la tierra y observar la cara oculta de la luna. Ya en 1969 el Apolo 11 llegaría, supuestamente, a la luna.
- Murió Dreyer, Duchamp, Gagarin
- Tuvo lugar la matanza de la Plaza de las Tres Culturas, en el barrio de Tlatelolco, ciudad de México. Una de tantas represiones de manifestaciones de estudiantes pacíficas.
- Año internacional de los derechos humanos.
- Mayo francés.
- Cambio de rumbo en la guerra de Vietnam… “estos vietnamitas son un poco tercos”… tiene lugar la matanza de My Lai. Por si acaso alguien pensaba que la segunda guerra mundial no había sido suficiente.
- Los Beatles sacan The White Album.

… En fin, buen batido.

Así que ya que el pasado 12 de Abril cumplí una cantidad ingente de primaveras, voy a dedicarme esta introducción que hizo Clark para 2001. Siento como si me la hubiera contado al oído, justo antes de nacer, cuando todavía estaba en el útero de mi madre…

“Tras cada hombre viviente se encuentran treinta fantasmas, pues tal es la proporción numérica con que los muertos superan a los vivos. Desde el alba de los tiempos, aproximadamente cien mil millones de seres humanos han transitado por el planeta Tierra. Y es en verdad un número interesante, pues por curiosa coincidencia hay aproximadamente cien mil millones de estrellas en nuestro universo local, la Vía Láctea. Así, por cada hombre que jamás ha vivido, luce una estrella en ese Universo.

Pero, cada una de esas estrellas es un sol, a menudo mucho más brillante y magnífico que la pequeña y cercana a la que denominamos el Sol. Y muchos –quizá la mayoría- de esos soles lejanos tienen planetas circundándolos. Así, casi con seguridad hay suelo suficiente en el firmamento para ofrecer a cada miembro de las especies humanas, desde el primer hombre-mono, su propio mundo particular: cielo… o infierno.

No tenemos medio alguno de conjeturar cuántos de esos cielos e infiernos se encuentran habitados, y con qué clase de criaturas: el más cercano de ellos está millones de veces más lejos que Marte o Venus, esas metas remotas aún para la próxima generación. Mas las barreras de la distancia se están desmoronando, y día llegará en que daremos con nuestros iguales, o nuestros superiores, entre las estrellas.

Los hombres han sido lentos en encararse con esta perspectiva; algunos esperan aún que nunca se convertirá en realidad. No obstante, aumenta el número de los que preguntan: ¿Por qué no han acontecido ya tales encuentros, puesto que nosotros mismos estamos a punto de aventurarnos en el espacio?

¿Por qué no, en efecto? Sólo hay una posible respuesta a esta muy razonable pregunta. Más recordad, por favor, que ésta es sólo una obra de ficción.

La verdad, como siempre, será mucho más extraordinaria.”


3 comentarios:

Anónimo dijo...

http://es.youtube.com/watch?v=MdwmmGC81-Y


http://es.youtube.com/watch?v=GyH4tdxZgFk


YouTube

Alp dijo...

Y resultó que el "superhombre" era, en realidad, "supermujer"... ¡Naturalmente!

vera dijo...

YT. Gracias y gracias.

Alp... :-) tu siempre tan...