16/9/08

Lejos de la realidad. Edward Steichen.


No sé la cantidad de veces que he escuchado, leído o visto la palabra "realista" como adjetivo calificativo de un pintor, fotógrafo, pintura o foto. Y me hace mucha gracia, porque el arte es cualquier cosa menos realista. Precisamente llamamos arte (o yo llamo arte) a todo lo que tiene cierto carácter simbólico. Y la realidad (considerando que ésta pueda definirse) es cualquier cosa menos simbólica.

Una pintura y una fotografía antes que nada son objetos que tienen una función. Esta función es variable en el tiempo. Lo que llamamos obra de arte puede tener una función didáctica, decorativa, conductista, propagandista, evocadora, científica… No voy a poner ejemplos porque no caben aquí; pensemos simplemente en la función que la pintura ha tenido para instruir a los parroquianos o exaltar las virtudes y defectos de un estado, un pueblo o lo que sea.

Justo en el momento en que las cosas pasan a formar parte de la memoria, adquieren ya cierto carácter simbólico. La historia no es más que memoria. Y la historia del arte, la historia de un símbolo. Por muy materialistas que nos pongamos.


Desde este punto de vista materialista, podemos decir que los pintores siempre han intentado recrear algo, o reflejarlo, o crearlo… Ya sea un discurso impuesto desde fuera, ya sea su propio monólogo interior, ya sea el mensaje de las musas o de los dioses. Todavía nos enseñan una historia del arte en la que Van Gogh parece un San Mateo analfabeto instruido por un ángel para escribir el evangelio... Y no; los pintores siempre han trabajado para alguien (no han vivido retirados en Tahití como Gauguin admirando a las nativas medio desnudas). Y en determinado momento han vivido de hacer retratos. Y hasta los retratos (sobre todo los más famosos) tienen un tremendo carácter simbólico.

Pero vayamos al grano para no eternizarnos. Supuestamente, los impresionistas también (cómo no) buscaban un acercamiento a la realidad… Si. Justo en una época en la que el arte, aparentemente, comenzaba a liberarse entrando en las galerías y salones (curiosa liberación). Tanto, que sus cuadros son meras composiciones de luz. Cezanne se volvió loco buscando planos de luz, Renoir pinceladas de luz, Seurat puntos de luz y Van Gogh… Van Gogh reflejó únicamente la luz (u oscuridad) que habitaba dentro de su cabeza. La luz de su mirada. O la que le enviaba el ángel. Se expresaba, o sea, era "expresionista".

Por supuesto que esto es falso. La realidad impresionista no es más real que la neoclásica (la menos real de todas quizás). Los neoclásicos construyen su edificio sobre las ruinas del clasicismo. No sobre sus cimientos. Sobre la ruina, la imagen distorsionada, el recuerdo y el mito. Sobre trozos y fragmentos llenos de polvo. Si la pintura de David o de Ingres nos parece “realista” estamos bien equivocados porque es tan abstracta como lo que llamamos “abstracto”.

Al grano que voy es al momento en el que nace la fotografía. Algunos pensaron entonces que la pintura estaba muerta y que la fotografía era un bebé recién nacido con potencia infinita. Ni lo uno, ni lo otro. Cada una de ellas tendría que sobrevivir buscando un sentido y permanecer en la historia como símbolo. Sin sentido no hay realidad y sin símbolo no hay historia.

Hubo una corriente en fotografía, un “istmo” de tantos (todos inventados por la historia, todos productos listos para su venta en el mercado), llamada pictorialismo. Creo recordar que en la facultad nos la presentaron como floja, ya que su único objetivo era recrear ambientes pictóricos porque se consideraba que la pintura poco tenía que hacer ya en su empeño por reflejar la realidad y la fotografía recogía el testigo. Pero no imaginemos familias enteras posando como en el Juramento de los Horacios, niñas con perrito y silla ante un bonito paisaje de fondo pintado, féminas en paños menores o directamente en cueros cual majas desnudas… porque entonces tendremos no un "istmo" sino una "ista"… la fotografía academicista.



Obviamente podemos criticar ambas corrientes porque no suponen innovación estética alguna, ni fueron vanguardistas. Y volveremos a equivocarnos.

Hay que mirar sin etiquetar, porque las fotos sugieren muchas cosas y simbolizan muchas otras. Las que aparentan estar lejos de una realidad social quizás están más cerca. Las que aparentan estar fuera del tiempo, en un marco abstracto o surrealista, quizás están más próximas a cierta realidad. Las fotografías de Steichen surgen (en sus inicios, porque el fotógrafo vivió casi 100 años) en ese contexto llamado pictorialismo que puede confundirse con un academicismo y una cercanía a la realidad.

Nada más lejos de la realidad que las fotografías de Steichen, representando musas, imágenes lejanas, difusas, oscuras, voluntariamente desenfocadas. No más que velos que esconden algo siniestro tras ellos, en un marco irreal y lejano que ni siquiera pertenece al sueño. Tremenda belleza.

Desgraciadamente la exposición del Reina Sofía termina el lunes 22 de Septiembre. Así que los que no hayáis ido ya a verla podéis ir corriendo. Yo la primera.

3 comentarios:

hombrecohete dijo...

Hace poco tuve la suerte, o la desgracia, de entrevistar a un célebre fotógrafo español. Documentándome, leí cosillas sobre el pictorialismo y creo que lo que le contaron en la facultad no puede estar más errado: "pictorialism", como apunta la wikipedia, viene de "picture" (imagen,foto) y no de "paint" (pintura).
Las fotos muestran con elocuencia que lo que pretendían los pictorialistas era explotar artísticamente los recursos ópticos de la fotografía (el bebé pontente del que habla), sentando las bases de una nueva disciplina alejada de los cánones pictóricos, creo...
En fin, siempre estaremos pegándonos con el "jibarismo" que implica etiquetarlo todo.

Mi afecto si que no es etiquetable, así que le mando más besos gordos.

vera dijo...

Hoy vi la exposición. Impecable. Impagable... y eso que el Reina es gratis los sábados por la tarde y domingos por la mañana.

Curiosamente hace unos días, buscaba fotos para adornar la columna de la derecha. Elegí a Steichen y a Sachiko. Descubrí minutos después que el Reina mostraba sus fotos... y lo que no podía imaginar es que la obra de Sachiko abre la exposición Máquinas & almas.

Escápese usted si puede mañana... Es el último día.

Besos.

hombrecohete dijo...

Uy, como decía un antiguo compañero del taller: "la cultura me persigue, pero yo soy más rápido".Me temo que he dedicado la mañana dominical al marujeo y a preparar un pisto lento y delicado.

No me prodigo por exposiciones. Sólo fuí corriendo a ver el último día la de Mucha y, qué quiere que le diga, mi espíritu está tan sensible que casi(más bien sin casi) me pongo a llorar allí mismo. Me gustaría poder ser como algunos de los otros asistentes y que las únicas reflexiones fueran: "Pues a mi me gustan más los retratos"(sic)"Si la exposición es suya, no va a hacer el mismo el cartel"(sic) o "le quedó mejor el dibujo a carboncillo" (sic).

Ale, escríbame mujer, que me enterado por ahí de que tiene buenas nuevas.

Un beso.