14/1/13

Coraje


Me han entrado ganas de escribir. Ha terminado pronto el influjo Karenina… ¡Qué bien!!!

El primero de los comentarios al post anterior me ha recordado lo que a mí me gusta de verdad: escribir epístolas. Cartas que, en particular, van dirigidas a alguien y, en general, van dirigidas a mí misma. Cuando escribo para alguien en concreto, lo hago de forma más fluida, me cuesta menos. Muchos de los post de este blog estaban escritos así, a lo bruto, en diálogo interno y fluido conmigo misma… Escribir para los demás, cuando pienso que son varios, no me sale. Así que vuelvo al útero.

El segundo comentario me ha hecho reflexionar sobre eso de “la huella”… Reflexionar rápidamente tan solo para decir que gran parte de los libros aquí comentados, films, etc… no me han dejado huella. Entonces, ¿por qué los comento? Porque, como a buen seguro habré dicho unas cuantas veces,  necesito pequeñas “inspiraciones” para lanzar una epístola. Todo lo aquí comentado, casi todo, tiene algo que ha provocado una reflexión más o menos ligera.

Volviendo a “la huella” quiero dejar aquí unas cuantas cosas. Todas ellas tienen que ver con Félix de Azúa. Si hay alguien que me ha dejado un sello en la frente a fuego es este señor. No sé si para bien o para mal, pero así es la cosa.

Félix de Azúa está dirigiendo un seminario piloto en el Museo del Prado llamado “el ojo que piensa”.  A raíz del curso, le han hecho unas cuantas entrevistas. La primera que dejo es esta en El Cultural, sin desperdicio. La segunda es un vídeo en el que repite unas cuantas cosas y añade otras. Imprescindible también. Sobre todo, para todos los que alguna vez se han preguntado qué es el arte. No es que diga lo que es, para nada. Tan solo da pistas y una de ellas importante, esa diferencia entre la mirada inocente (superficial en el buen sentido) y la mirada teórica, la que busca el concepto, la que piensa antes de “ver”. Una mirada ansiosa de ideas.

Todo ello desemboca en un barrizal importante: el conflicto de los sentidos. Barrizal en el que, por supuesto, Azúa no entra dada la brevedad de la entrevista… Pero ya me gustaría a mí.

Lo importante es que responde a esa famosa pregunta que me hace mucha gente. ¿Esta mierda es arte? Pues hijos míos, sí y no. Desde el momento en el que el arte tiene que ser pensado a priori, si. Ahora bien, esto no es una relación “causa, efecto”. En realidad hay mucha mierda. Pero hay cosas que nos detienen. Bien, pues si una cosa te detiene, párate a pensar en ella, busca, infórmate, investiga y disfrutarás mucho más o quizás no.

En la entrevista escrita (la de El Cultural) da más pistas, hablando de un coraje y riesgo que nada tienen que ver con lo que ahora entendemos por “rebeldía” o “polémica” (tan habituales en la jerga periodística que nos nutre a diario). Atended a las referencias a Rubens, Picasso (con su virtuosismo) y Van Gogh (que no sabía pintar)… “que hace una pintura que… si entiendes de qué va la pintura, te hace llorar”.

Vuelvo a la huella y sigo con Azúa. Hay una lista muy interesante que publicó El País hace tiempo con 100 escritores y los 10 libros que “habían cambiado su vida”. Aquí la dejo. La mayoría de ellos, supongo, intentan quedar bien y ponen a Tolstoi, Homero, Chéjov, Dostoievski, Kafka, Borges, Carson McCullers, Rimbaud, Flaubert, Rilke, Hemingway, Virginia Woolf… Goethe, Leopardi… Bernhard, Sófocles, Whichipaich… qué se yo. De todo.

Pero ahí va Félix y nos coloca lo siguiente:

1. La Biblia para los niños.
2. Almanaque Agroman 1956.
3. Guillermo el travieso, R. Crompton.
4.  Los hijos del capitán Aterras, Julio Verne.
5. Diccionario manual e ilustrado de la lengua española. Espasa Calpe, 1927.
6. Guía de Teléfonos de Barcelona.
7. London A to Z.
8. Paris. Guide Bleu.
9. Los hermanos Karamazov, Fédor Dostoievski.
10. En busca del tiempo perdido, Marcel Proust.

Con un par. Bueno, los dos últimos aparecen en otras listas, pero dados los 8 primeros uno piensa que, en verdad, le han dejado “huella”.

Y es que en el fondo, somos unos mentirosos. No tenemos coraje, ni dignidad. ¿Cuáles son los libros que “han cambiado tu vida”…? Eso es mucho pedir. Joyce ¿ha cambiado tu vida?, ¿Leopardi?... Tú lo que quieres es quedar bien con tu lista. Pero Azúa creo que pasa millas (se lo puede permitir).

Pues bien. Pensando en la lista de Azúa y en eso de “la huella” me he lanzado a pensar en los míos (teniendo en cuenta que solo he leído un 5% de lo que debería haber leído y, por lo tanto, yo no debería "pasar millas"...). Si tengo que marcar 10 textos que me han dejado “huella” diría que son los siguientes (no hay orden cronológico):

1.- Principios de bioquímica. Lehninger
2.- La conquista de la felicidad. Bertrand Russell.
3.- La Cenicienta. Charles Perrault
4.- Demian. Hermann Hesse
5.- La historia interminable, Momo, Jim Botón y Lucas el Maquinista. Michael Ende
6.- El ojo y la idea: fisiología e historia de la visión. Ruggiero Pierantoni.
7.- Diccionario de las artes. Félix de Azúa.
8.- De Caligari a Hitler: Una historia psicológica del cine alemán. Kracauer.
9.- El azar y la necesidad. Jacques Monod.
10.- Diccionario de Filosofía. Ferrater Mora.

Honestamente, por ahí iría la cosa… Os dejo de nuevo la entrevista y el vídeo. 


3 comentarios:

RH dijo...

Celebro el fin del influjo Karrenina del que, vistos sus efectos, creo que me mantendré alejado hasta tiempos más luminosos y alejados del invierno. Hay muchas cosas -muchas- en todo esto que has dejado bajo la aparentemente sencilla estructura carta-huella-arte. Por supuesto me he ido a Azúa (en El Cultural) y ahora no sabría decir muy bien sin volver a repasar qué leí aquí y qué en la entrevista, pero eso no importa. Como verás, no he dicho nada. Es que cuando hay tanto por hacer uno no sabe por dónde empezar y acaba paralizado contemplando la habitación o la casa entera hecha un caos. Tan sólo queda voluntad para apoyarse en cualquier vano y encender un cigarrillo entregado o simplemente resoplar con las manos en los bolsillos. También me gusta el diálogo epistolar que en mi caso opera siempre como un remolíno que me lía y me lía para llevarme a quién sabe dónde. El arte es la llave, la clave, la diferencia, la insignia, lo único que nos diferencia de los animales, actos inútiles para la supervivencia o el mantenimiento de la especie. ¿Lo más humano y lo más metafísico a la vez que tenemos o que somos? Me adhiero a mucho de lo que dices y a mucho de lo que dice Azúa, pero aun así, no comparto el pesimismo tremendista de éste. O, mejor dicho, me niego a compartirlo. Al fin y al cabo él mismo incide en el romanticismo como principio. Me gusta la expresión "conflicto de los sentidos" que utilizas. Pero ¿ves qué lío? Es demasiado grande el paisaje para describirlo en tan poco espacio o tal vez es porque no soy sino un pésimo dibujante agradecido, eso sí, por el desvanecimiento inesperado del influjo Karenina.
(Nunca me pude poner a hacer listas. Es como si admitiera que se hubiera terminado algo y, además, siempre dejaría algo fuera injustamente. No sé, un día debería hacerlo como ejercicio de inventario)

Vera Miles dijo...

Lo de los sentidos tiene su miga. Yo me hice un cursito para recordar info de Berger, Oliver Sacks... La cosa descansa entre esa diferencia entre la mirada "animal" (por decirlo a lo bruto) y la "pensada" (por decirlo más a lo bruto). Los sentidos son traicioneros porque, en mi opinión, pueden entenderse de muchas maneras. Además, entendemos que son algo dado (visión, tacto, olfato...) que funciona en todos los individuos por igual, que están preparados para que "sobrevivamos". En definitiva, y por resumir, los sentidos creo que pueden ayudar a cada cual a montarse su propia peli sobre su sentir y existir. En fin.

Respecto a Azúa. No es pesimista. Mira, va a cumplir 70 años dentro de poco y fue papá hace como 4... Yo envidio hasta su vida sentimental, jajaja... Lo que pasa es que tiene muchos años y cuando uno se hace mayor trabaja con otras cosas diferentes a la ilusión. Alguien que se ha hecho mayor, ha destruido a puñaladas antiguas utopías.

RH dijo...

Qué interesante debió ser ese "cursito", quién pudiera :)
Creo que entiendo lo que dices aunque no conozco las tesis de Sacks. Yo entiendo que los sentidos tienen esa utilidad primaria dirigida a la supervivencia pero la cosa no queda ahí, claro, ni para la especie humana ni para el resto de las especies animales, supongo (podríamos pensar que se puede conseguir un determinado nivel de "mirada pensada" en los animales, por ejemplo, en pruebas de laboratorio aunque no solo ahí). Analizando cómo somos, cómo sentimos y cómo reaccionamos cada uno de nosotros, debe admitirse que en cierto modo cada cual monta su propia peli existencial y su interpretación del mundo, una suerte de solipsismo innegable. Yo no creo tanto que los sentidos sean traicioneros, sino una especie de funciones básicas que operan con otro número infinito de funciones, básicas también o no. No me veo muy capaz de expresar claramente lo que pienso, pero muchas cosas me las he explicado al conocer la existencia de la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner a quien además tuve la suerte de escuchar una vez en una conferencia. Yo llamaría a esa "mirada pensada" "mirada inteligente", lo que no quiere decir exactamente lo mismo aunque en parte hay coincidencia porque una mirada pensada también es una mirada inteligente. La traducción permanente de los sentidos (esto sí que es decirlo a lo bruto) va a pasar por el filtro de otras funciones distintas, a veces muy complejas, que derivan de la capacidad de cada quien, de sus condiciones genéticas, de su experiencia, y de la capacidad de aprendizaje no sólo en el campo del razonamiento lógico o del conocimiento científico o académico.
En lo que respecta a Azúa, con lo que has contado te diré que creo que también yo lo envidiaré :), y en cuanto a lo demás, supongo que el tiempo podrá poner en mis manos otro "material" con el que trabajar, o restarme intrumentos acaso, pero hoy por hoy me cuesta pensar que se puede trabajar prescindiendo de la ilusión, al menos para vivir de una forma mínimamente interesante.
(curioso, termino con la misma palabra con la que empezaba :)