20/6/08

Realidad... ¿virtual?

Voy a hacer algún comentario sobre un artículo que acabo de leer titulado “The Physical World as a Virtual Reality” (podéis descargarlo en el link que he puesto), escrito por Brian Whitworth (mi fuente es un artículo publicado por JR en su blog). Solo algún comentario, porque es el típico que merece unas 10 o 12 hojas de desbarre, o sea, un movimiento excesivo de falanges y neuronas. Os animo a leer el artículo y tomar vuestra propia posición al respecto; es interesante.

Mi primer comentario es que parece un auténtico “paper” en forma, no en contenido. En el mundo científico, se llaman “papers” todos aquellos artículos que se publican en alguna revista especializada después de meses o incluso años de trabajo. Por lo tanto, son incomprensibles para todo aquel que no esté muy centrado en el tema, o sea, para todo aquel que no se dedique exactamente a la misma cosa que el que publica el artículo. Son trabajos y resultados científicos para científicos escritos en un lenguaje científico. Este, del que voy a hablar, no responde a este tipo de publicación (se aproxima más a la divulgación y el pensamiento), pero está maquetado como tal: tiene Key words, Abstract, etc… Es más, no dice ninguna tontería; lo que plantea es bastante divertido, y el que lo escribe, conoce el estado de la física actual… Lo que no sé es si la conoce tanto como la conozco yo o mucho más. Es decir, no sé si las palabras que utiliza son fruto de un entendimiento completo y complejo en física de partículas, matemáticas, programación, ingeniería informática, teleco… etc, o solamente es un enteradillo charlatán (yo ni siquiera llego a esto último). Esto, aunque parece una chorrada, no lo es. Cualquier artículo que "todos" o, al menos, los enteradillos, podamos "comprender aparentemente", me mosquea. Todo artículo que lleve a una reflexión apoyada en pajitas… me mosquea.

Pero voy al grano, que me enrosco. Casi traduzco literalmente el abstract (subrayando los conceptos que me interesan): Este artículo explora la idea de que el universo es una realidad virtual creada por el procesamiento de la información, y relaciona esta extraña idea con los hallazgos de la física moderna respecto al mundo físico. El mundo podría ser una simulación de información que funciona o se desarrolla en una “pantalla espacio/tiempo” multidimensional (pensemos en cualquier videojuego avanzado, simulación 3D, que en realidad es 2D)… Además, si la esencia del universo es la información, materia, energía, carga y movimiento podrían ser aspectos o formas de esta información, y las muchas leyes de conservación podrían ser una sola ley de conservación de la información. Si el universo fuera una realidad virtual, su creación en el Big Bang dejaría de ser paradójica, ya que todo sistema virtual debe ser lanzado o cargado o iniciado… Esta aproximación podría reconciliar la relatividad y las teorías cuánticas, en un primer caso nos plantearíamos cómo el procesamiento de la información crea el espacio/tiempo, posteriormente cómo crea la energía y la materia”

He subrayado las palabras crear, extraña, información, conservación, simulación, Big Bang… pero podría haber subrayado todas. Porque “todas” son inventadas por nosotros. Es más, su comprensión o asimilación depende del contexto, y si el contexto no está bien definido… apaga y vámonos. Paso a las palabras:

- CREACIÓN: parece (nos parece, porque así somos los humanos) algo que surge de la nada. Y aunque no tiene por qué ser así, lo entendemos así. Big Bang es un término postulado por un sacerdote católico (es importante este dato), y por mucho que pueda “concebirse” a través de fenómenos observables (como el hecho de que el universo está expandiéndose), creo que nos tomamos toda la libertad del mundo a la hora de elucubrar y fantasear con teorías (o mejor, hipótesis) inconsistentes; un ejemplo sería la evidente pregunta que surge a partir de la idea de un Big Bang: ¿Qué pasó antes? ¿qué había antes?... Siendo la respuesta (obviamente católica) “nada”.

Copio una intro de Zubiri a sus “Cinco lecciones de filosofía” para aclarar esto: “…La filosofía tiene ante todo un horizonte de intelección. De hecho, en la filosofía europea estos horizontes han sido dos. Uno fue el de la filosofía griega: el movimiento, el cambio. Toda la filosofía griega está concebida sobre el hecho, a primera vista asombroso, de que las cosas que de veras son, sin embargo cambian, y recíprocamente que todo cambio está determinado por lo que verdaderamente es. A diferencia de este horizonte, a partir del cristianismo se constituye un horizonte de la filosofía muy otro. Lo asombroso no es que las cosas sean y cambien, sino que haya cosas: es el horizonte de la nihilidad. Las cosas son un reto a la nada. Es un horizonte determinado por la idea de creación. Toda la historia de la filosofía europea post-helénica, desde san Agustín a Hegel, no es más que una metafísica de la nihilidad; se mueve por tanto en el horizonte de la creación. En este sentido es una filosofía que no es pura filosofía. Dejémoslo consignado muy taxativamente. Movilidad y nihilidad: he aquí, pues, los dos horizontes de la filosofía europea”.

Pues eso… Si pudiera hablar ahora mismo con Zubiri le diría que no ha llegado solamente hasta Hegel… que hay muchos físicos teóricos y escritores y gente… que siguen alimentando el tema del nihilismo. ¿Qué me respondes Zubirí?... Allá donde te encuentres.

- He subrayado la palabra EXTRAÑA porque esta “teoría de la virtualidad” no es extraña sino obvia. Cualquiera puede imaginarla.

- Las siguientes son INFORMACIÓN y CONSERVACIÓN. Para pelear con estos conceptos vuelvo a Jacques Monod y su imprescindible “El azar y la necesidad”. Monod habla en este libro de dos propiedades fundamentales que se observan a un nivel macromolecular: la invarianza (repetición y conservación) y la teleonomía. La teleonomía es la calidad de aparente propósito y de orientación a objetivos de las estructuras y funciones de los organismos vivos, la cual deriva de su historia y de su adaptación evolutiva para el éxito reproductivo. Este término es opuesto al de teleología (aplicable a finalidades que son planeadas por un agente que pueda internamente modelar o imaginar varios futuros alternativos, proceso en el cual tiene cabida la intención, el propósito y la previsión). Un proceso teleonómico, sin embargo, como podría entenderse por ejemplo la propia evolución, da lugar a productos complejos sin contar con esa guía o previsión. Pues bien, yo creo que toda esta teoría sobre la realidad virtual, es una más con carácter teleológico. Y aún consciente de la predisposición del ser humano a buscar y creer encontrar finalidades para todo, me coloco más bien en la acera opuesta y encuentro cobijo en conceptos como los de flujo, movimiento y cambio. Creo firmemente que todos nuestros intentos de codificar esto sin “asumir” profundamente esa idea de cambio son fútiles. Nada podemos comprender, es imposible, solamente hay que dejarse fluir.

La “información” y su “conservación”, por lo tanto, son conceptos muy manidos; el azar y la necesidad son otros dos conceptos de alguna manera implícitos en los anteriores ya que la estructura, la forma, la cosa… solamente se transforma en información útil si se conserva, esto es, si se repite (precisamente porque es útil). El azar habla de las condiciones que rodean a una cosa, o de las condiciones mismas, de lo no determinable ni calculado… del movimiento y el cambio (eso que llamamos vida cuando pensamos en cosas orgánicas)… la necesidad habla de cómo esta cosa, o las condiciones mismas se transforman o adaptan o responden a otras cosas, condiciones, circunstancias:

“Todo lo que existe en el mundo es fruto del azar y de la necesidad». Con esta frase de Demócrito, colocada como lema al principio de su obra, Monod asume el reto de explicitar las claves de la vida desde los presupuestos del más puro cientifismo (algunos añaden después “mecanicista” y yo me pregunto qué tiene de mecanicista la idea de azar). Monod analiza la distinción entre objetos naturales y artificiales, pues quiere descubrir las propiedades macroscópicas que diferencian a los seres vivos del resto del universo. Identifica tres: la teleonomía, que reside en las proteínas, la morfogénesis autónoma, que es puramente mecánica, y la invarianza genética, radicada en los ácidos nucleicos. La teleonomía implica que los seres vivos son objetos dotados de un proyecto que a la vez lo representan en sus estructuras y cumplen con sus funciones. La estructura de un ser vivo posee morfogénesis autónoma, a diferencia de la de los artefactos, en la medida en que apenas debe nada a la acción de fuerzas exteriores, y casi todo a interacciones morfogenéticas internas, de ahí el carácter autónomo y libre de los seres vivos, y su determinismo interno. La invarianza genética es la cantidad de información que, transmitida de una generación a otra, asegura la conservación de la especie. Estas tres claves de la vida van íntimamente unidas, pues el proyecto primitivo único es la conservación de la especie mediante la transmisión de contenidos invariantes: la invarianza genética se expresa a través de la morfogénesis autónoma de la estructura que constituye el aparato teleonómico. El problema surge al intentar establecer la relación de prioridad entre invarianza y teleonomía. Mientras que la ciencia asegura que la invarianza precede necesariamente a la teleonomía, las teorías religiosas y buena parte de las filosóficas desatienden el postulado de objetividad al hacer de un principio teleonómico inicial el motor de la evolución. Para Monod, estos errores nacen de la «ilusión antropocentrista», espejismo eterno del hombre que ninguna teoría ha podido disipar”.

Dicho esto, he dicho todo. Este artículo, al completo, no responde más que a otra “ilusión antropocentrista”… Aunque presuponga que la “teoría de la realidad virtual” sería un golpe bajo al ego humano (como lo fueron las teorías de Copérnico, Darwin, Freud…). Cualquier teoría que se apoye en un Nihilismo, no es un golpe bajo sino una necesidad de fundamentar la realidad en “algo” (un poder, un organismo, una persona, un programa…) externo a nosotros mismos (y por nosotros entiendo cada uno de los átomos de carbono, oxígeno, helio que podrían encontrarse en una enana blanca; cada mierda de este universo es –para mí- “nosotros”).

- BIG BANG: Este artículo dice cosas como esta: “El Big Bang contradice cualquier teoría que asuma que el universo es objetivamente real y completo en si mismo…” Pero ¿por qué tiene que ser 100% correcta y sin “aguas” la teoría del Big Bang (con esa absurdez de una “nada” previa). De hecho continúa: ¿Cómo puede una realidad objetiva, existiendo en y de si misma, ser “creada” de la nada?... Obviamente, absurdo. Está utilizando la palabra “crear” que es nuestra, humana… y un problema (bajo mi punto de vista). Un problema que requiere, como no, la búsqueda de nuevos dioses que aporten coherencia a todo el montaje.

Por último, solamente una aclaración sobre la idea de cálculo tal y como se plantea en el artículo. El universo no “calcula”… Nada calcula. Si se tiene en mente lo que he comentado antes sobre el azar y la necesidad. Cada protón, quark, bosón, neutrón… no son más que “apodos” que nosotros “inventamos” para llamar a las cosas no por su nombre sino por lo que nosotros concebimos de ellas. En cualquier caso, si son realmente “algo”, estará sujeto al azar y las condiciones externas; y dada su estructura, se moverá de tal o cual manera.

Y el hecho de que el universo al completo pueda ser SIMULADO por tropocientos cálculos y recreado por chorrocientas matrices que generan sotocientas dimensiones (ver la nota que publiqué sobre el “extraordinario” modelo matemático E8 ) no me dice nada de nada… objetivamente hablando.

Supone, solamente, un divertimento. Y lo dejo aquí, que ya me vale.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Un texto difícil de ilustrar, salgo por la tangente.
Animación:

Época dorada del diseño en los dibujos animados:


http://es.youtube.com/watch?v=Xgb5pO-y0VA


Una curiosidad, tiene su cosa (un poco largo, pero bueno):

http://es.youtube.com/watch?v=J6ndueUkjZI

YOUTUBE

Andrea dijo...

Desde un acercamiento mucho más superficial y evidente, en cuanto al tema del mundo entendido como simulacro, constante discusión y de acuerdo en tan no extraña, puesto que dada mi corta experiencia tiende a salir en cuanto la relajación de palabra lo suscita, y que considero postura que, aparte de las vertientes nihilistas, es una visión cómoda para la vida, otra forma de darle la espalda y limitarse a relajarse. Exigir sin dar, puesto que si todo es irreal e inventado, y somos parte de la creación de algo o alguien, nada nos asegura nada para qué ser consecuentes, total… podemos cambiar de mundo o realidad según nos plazca, viviendo otras realidades con la misma calidad de mentira.
No es sino la justificación cobarde ante la responsabilidad, el deber que sentimos de manera interior y no tanto impuesta por ajenos, la manía de nombrar y con ello pensar que creamos y no hacemos sino descubrir lo que hay, ponerle nombre no cambiar el hecho de que las cosas sean reales con indiferencia a nuestra existencia.

Nihilismo e inmovilidad que se contradice con el devenir del universo, según Nietzsche, por aquello de que las contradicciones que componen su pensamiento y alejadas de su superhombre. Carácter vitalista del que merece mencionar su visión del lenguaje, que no entiende en conceptos establecidos e inadaptables, sino en metáforas, cambiantes para con el orden que rige el universo.
Porque el permanecer está en ninguna parte, que decía Rilke.

vera dijo...

Querida Andrea… muy acertado comentario. Totalmente de acuerdo, si lo entendí bien… Sobre todo la referencia a Nietzche. Recordándole pienso en un nihilismo asociado a una pérdida de valores, pero nunca del cuerpo en su caso. Nunca me transmitieron sus textos esa cobardía ante la responsabilidad. En fin, aquí va uno de tantos párrafos interesantes del Zaratustra… por no poner el libro entero aquí mismo.

Así habló Zaratustra. Alianza 2000.
De los despreciadores del cuerpo. Pág. 66:

“¡Hundirse en el ocaso quiere vuestro sí-mismo, y por ello os convertisteis vosotros en despreciadores del cuerpo! Pues ya no sois capaces de crear por encima de vosotros.

Y por eso os enojáis ahora contra la vida y contra la tierra. Una inconsciente envidia hay en la oblicua mirada de vuestro desprecio.

¡Yo no voy por vuestro camino, despreciadores del cuerpo!
¡Vosotros no sois para mí puentes hacia el superhombre!

Así habló Zaratustra.

Saludos.