25/11/08

Materialismo vs Idealismo. En una sola croqueta.

Este post va dedicado íntegramente a una amiga mía, no la de las croquetas sino otra que siempre se enfada conmigo si me meto con Ken Loach, con el feminismo, con el arte comprometido… Me acusa y, como tiene razón, me he lavado la boca con jabón.

Dicho esto, entro directamente a justificar el por qué de lo dicho en el post sobre el trabajo de Nancy Spero. Intentaré concretar y no dispersarme, ja, ja…

Aparentemente estoy en contra de lo postmoderno, lo progre, el feminismo, el arte comprometido (o sea, radical, de izquierdas, de tendencias, guay). Sólo aparentemente porque en realidad, es más bien todo lo contrario. Y es muy difícil explicar por qué si concebimos un discurso y casi cualquier cosa en términos de bueno y malo. Que así lo hacemos habitualmente.

Voy a explicar la cuestión a lo bruto y luego elegiré la intro de un libro llamado “Teoría sobre la cultura en la era postmoderna” del antropólogo Marvin Harris para firmar el asunto. Marvin Harris es materialista. Quiero decir que su discurso es materialista. No lo digo yo; él se posiciona como tal y su referencia me la pasó un doctorando en filosofía hace unos 10 años, cuando yo andaba metida bastante a fondo en la cuestión de la deconstrucción y, sobre todo y ante todo, la percepción que los artistas jóvenes del momento tenían sobre ella, cómo la interpretaban… que no es lo mismo. Por desgracia, no es lo mismo. Así que comienzo por aclarar que más que la postmodernidad en sí, la deconstrucción y otras teorías arropadas bajo el lema postmoderno, me interesa la percepción que la gente (y en especial los artistas) tienen de ella, el diletantismo, el uso y abuso de conceptos sin dotarles del sentido real que tienen, sacados fuera de contexto y, por lo tanto, definitivamente pervertidos.

Pero antes de entrar en la definición a lo bruto quiero apuntar una cosa más. En este blog intento centrarme únicamente en cuestiones de percepción e interpretación y casi siempre abordo temas que tienen que ver con lo estético, o el cómo expresamos las cosas. Es desde este punto de vista estético desde el cual me intento aproximar a las cosas, teniendo por estética algo así como aquello que estudia la sensibilidad para averiguar el modo en que esta facultad colabora en el conocimiento. Es una aproximación un poco kantiana pero, de momento, elimino el calificativo trascendental para la palabra estética y el calificativo a priori para la palabra conocimiento porque no es cuestión de desbarrar.

Respondemos de una forma sensible a los acontecimientos, y esta sensibilidad no es ni racional ni irracional, es simplemente racionalizada, objetivada en conceptos que producen algún tipo de conocimiento. Esto es lo que a mí me interesa.

A veces, los conceptos producen más que conocimiento confusión, porque nos quedamos en la mera sensación y, además, teleologizamos absolutamente todo. Casi todo, para nosotros, tiene un fin. Aunque este fin sea la mera destrucción.

Entro en la definición a lo bruto, que ya me estoy yendo por peteneras.

“Cuando uno se siente aprisionado en un mundo tirano, lleno de dogmas, leyes e imperativos, lo normal es que quiera cambiar las cosas. Esto es una cosa muy simple. Para progresar hay que cambiar, romper, transformar. Es muy antigua la disputa entre la razón y la materia… antiquísima. Lo material está en el suelo, está vivo y varía de forma constantemente. Es indomable. Lo ideal sin embargo puede permanecer puro en el olimpo de los dioses. Platón decía que las ideas reinaban lejos del hombre y que el hombre tan sólo podía alcanzar a ver sus sombras. La razón y el intelecto eran un medio a través del cual uno podía intentar alcanzarlas. La razón y el intelecto han llegado a ser llamados “espíritu” y esta guerra entre cuerpo y espíritu sigue, aunque no lo creamos, entre nosotros. Y digo guerra, no dualidad. Que no es lo mismo.

Quien concibe una dualidad cree en la moneda, con sus dos caras. Quien solo concibe una guerra quiere a uno de los dos bandos vencedor, y eliminar al otro. Esta es la historia del pensamiento, de la cultura, la filosofía, la política, la estética, lo que sea.

Los filósofos materialistas, en general, se pierden en los detalles, en la complejidad de la vida, los individuos, la materia. Los idealistas permanecen en un mundo de reglas y cánones. El problema es que el idealismo hace ciencia, porque la mayoría de las leyes surgen de presupuestos ideales, obviamente. No se pueden hacer leyes atendiendo a cosas concretas… es muy complicado… Pero se hace. Y aquí surge el problema que nos resolverá el apunte sobre Marvin Harris. El problema es pretender hacer de la estética, la filosofía, la política, la antropología, la cultura, una ciencia. Y mayor problema es que los materialistas de izquierdas pretendan hacer ciencia porque tendrán que recurrir siempre a presupuestos ideales o volverse locos.

La postmodernidad arroja piedras. Trozos. Añicos… El siglo XX es un siglo de progreso a partir de la “supuesta” destrucción de reinos previos, de una supuesta “deconstrucción”, reinterpretación de lo que antes era considerado “verdad única”. Algo así es. Y esto es bonito. ¿Cuándo surge el problema? Cuando los añicos forman estructuras extrañas que se transforman en dogma. Por ejemplo, el famoso “todo vale” de Lyotard. Todo vale porque nada vale. Esa es la cuestión. Relativismo ético, estético, y de todas las clases… Y ahora me diréis… ¡Eres como Ratzinger (el papa Benedicto) y el ABC, criticas el relativismo!!! Eres una facha!!! No hijos no. Critico el relativismo que critica Sokal en Imposturas Intelectuales. Alain Sokal es profesor de Física Teórica y ha sido acusado, por supuesto, de liberal y supongo que de reaccionario. Si.

El problema es cuando lo transgresor y todos los códigos postmodernos: fragmentación, deconstrucción, multiplicidad… se transforman en dogma y símbolo porque entonces volvemos al punto de partida. A una especie de teocracia.

Recuerdo aquí que Ferrán Adrià ha estado en la pasada Documenta de Kassel (la excepcional muestra de Arte y Vanguardia). Gracias, supongo, a su cocido deconstruído.

Y qué es el cocido deconstruído. Pues no sé. Yo ví una foto en un folleto de estos de tendencias una vez y era un garbanzo con un poco de repollo y no sé cuantas cosas. Todo del tamaño de un huevo Kinder. Algo así era. Supongo que al metértelo en la boca sientes el cocido al completo.

Puede que gracias a Derrida, sepamos que un texto no tiene por qué tener un único sentido, que el significado no es prioritario versus el significante. La deconstrucción observa que hay una multiplicidad de estratos semánticos. Y esto es cierto. Pero la gente que se apropia indebidamente de conceptos que otros (Derrida en este caso) han trabajado a fondo, para malutilizarlos, genera confusión. De hecho, la mayor parte del arte contemporáneo es indescifrable (y cuando digo indescifrable me refiero a que aún con catálogo y posicionado en el tiempo y la historia, siguen siendo indescifrables).

Derrida vino a decirnos que lo que creemos verdadero no es más que un constructo. Y eso, es muy importante. Y nos hemos olvidado de ello. Y seguimos utilizando construcciones finamente elaboradas para expresarnos.

Por ejemplo, y en referencia a lo femenino. Nos apoyamos en la historia, en el sometimiento de la mujer a ciertos cánones y nos limitamos a exponerlo. Hasta la saciedad. ¿Y? ¿De qué sirve la exposición gratuita? ¿Es esto una denuncia? Si observamos un africano esquelético y muerto de hambre en la portada de un periódico ¿es una denuncia? Si lo observamos en una sala de exposiciones ¿es una denuncia? NO.

Damien Hirst, con su calavera de diamantes, está mostrando mejor que nadie la decadencia de este imperio elitista (el del consumo que se materializa perfectamente en el mundo del arte). Mucho más que un tipo que ata a un perro a la pared de una galería y le deja morir. Estamos llenos de muerte y, sin embargo, compramos calaveras de diamantes. Estamos llenos de muerte y, sin embargo, atamos perros a las paredes de una galería (¿¿). No comprendo esta última objetivación. No comprendo que una artista performance viaje vestida de novia haciendo auto-stop por territorios en guerra. La artista en cuestión, según dicen quería demostrar que cuando uno confía en los demás recibe sólo cosas buenas. Murió asesinada (estrangulada) y previamente violada. El hombre que la mató, la recogió en su furgoneta, y la enterró entre los árboles.

Los dibujos de Nancy Spero son como una canción, una melodía femenina. Un grito muy sutil. Es arte. Y el arte no entiende de moral ni de filosofía. No tiene mensaje oficial. O, al menos, yo no quiero que lo tenga.

Voy a intentar finalizar esto con el ejemplo de Harris, que ya está bien.

Harris comienza su libro anotando algunas de las definiciones antropológicas de la cultura. Además, indica que algunos autores diferencian entre la cultura y el comportamiento. Como ya he dicho, Harris tiene una perspectiva materialista cultural que se enfrenta a la teoría de que son las ideas las que guían el comportamiento y no al revés. Es más, considera que esta visión ideacional es el error de los errores de las teorías antropológicas modernas.

Harris defiende que la cultura es un modo socialmente aprendido de vida que se encuentra en las sociedades humanas y que abarca todos los aspectos de la vida social, incluidos el pensamiento y el comportamiento.

¿Qué significa ideacional? Las ideas determinan el comportamiento, lo guían. La cultura consistiría en una serie de entidades ideacionales compartidas y transmitidas socialmente, valores, ideas, creencias… Así que la pelea está en la cuestión de si las ideas guían al comportamiento o viceversa.

La explicación de los ideacionales es que la conducta es demasiado compleja, desestructurada e indefinida para servir de fundamento a los estudios culturales. Volvemos a lo que decíamos… idealismo vs materialismo. “El gran problema de una ciencia del hombre es cómo llegar desde el mundo objetivo de la materialidad con su variabilidad infinita, al mundo subjetivo de la forma tal y como existe en lo que, a falta de un término apropiado, debemos llamar la mente de nuestros congéneres”.

Este problema, tiene mucho que ver con las acusaciones que sufrió Kant. Fue acusado de desterrar la sensibilidad, la reacción primera ante los fenómenos. Y como ya no puedo entrar aquí, lo mejor es remitirnos a los Prolegómenos a toda metafísica futura que pueda presentarse como ciencia, que es un librito que escribe Kant justificando por qué coño para hacer ciencia hay que contar con presupuestos idealistas. Leches. Por cierto, este libro lo conozco gracias al equipo creativo de mi antigua agencia que lo eligió para un envío de coña por el infumable título que tiene.

Bueno. El origen último de la postura ideal deriva de Platón. Esto convierte a las ideas en únicas entidades dignas de estudio. “Siempre me ha parecido obvio que, frente a los platonistas contemporáneos, los campos de estudio contienen componentes infinitamente variables. Nuestra tarea como científicos consiste en descubrir el orden en lo que se presenta como desordenado”. Pedazo de frase de Harris que tiene todo el sentido del mundo porque él pretende demostrar que el orden supuestamente mayor de los acontecimientos mentales es solamente una ficción de la imaginación.

Es decir, las ideas, los dogmas, las simplificaciones a las que llegamos para poder hacer leyes son, realmente, una ficción de la imaginación. Estoy de acuerdo con Harris. Ahora bien, no hay ciencia sin esta simplificación. Y bien es cierto lo que el dice… Hay que buscar un orden hasta en lo desordenado. O sea… SIMPLIFICAR. Vamos, que la pescadilla se muerde la cola.

Los sistemas sociales son fruto de una construcción ideacional. Esto dicen los opositores a Harris. Con esto nos olvidamos del individuo y explicamos la realidad a través de una serie de normas o leyes. Volvemos al expresionismo abstracto del que hablaba en mi post anterior, a la norma o ley que deseaba Cleement Greenberg para la evolución teleológica del arte americano. La ley que todos nos creemos y que nos enseñan los libros. Yo he llegado a leer que después de una guerra como la segunda mundial, ya no había nada que contar. Tan sólo la abstracción.

Y seguimos con la antigua guerra entre materialismo vs idealismo.

¿Qué ocurre con el materialismo, la deconstrucción, la postmodernidad y la izquierda? En aras de buscar lo complejo, la multiplicidad, la variación, la ruptura del discurso, la no linealidad… se ha creado una nueva norma vacía de contenido gracias a algunos artistas. Vacía de contenido porque la forma (los collages, los ensamblages…) quizás no es la adecuada para objetivar un concepto demasiado ambicioso.

Voy a terminar con mi cuento de Marx. Lo aprendí cursando Materialismo en la facultad de filosofía y me gané una Matrícula de Honor. Así que, al menos, entendí lo que el profesor quería decir. Digo. Concluyendo: confusión.

Max, al principio de El Capital, intenta construir una ciencia y, en determinados momentos históricos, es atacado por utilizar presupuestos idealistas. Toma ya! Como ejemplo, nos contaban en clase la historia de Galileo, que también sufrió el mismo ataque. De hecho, mi profe llamaba a Marx el Galileo de la historia. Galileo descubre la ley del movimiento uniformemente acelerado. O sea, para un cuerpo sometido a aceleración constante y, supongo, sin rozamiento… Vamos, con presupuestos ideales.

Cuando Marx baja a la tierra y analiza la situación del proletariado, o los pobres en Inglaterra, pasa lo que pasa. Que la ley se va a la mierda y la conclusión es el panfleto. Aquello por lo que se suele conocer a Marx. No por su intento de buscar una ley (que parece no fallar) del capital.

En fin… todo esto para decir que no es fácil encontrar una ciencia si uno se pierde en los detalles. Te sale un post de 5 páginas de Word, no de una frase.

Y al final no he justificado todo este tocho. Es por lo que dije de las feministas de pega y lo de que soy un poco contraria a la movida postmoderna. Y creo que sigo sin explicarme. Lo siento, no soy capaz. Por si acaso dejo aquí unos links a algunas artistas feministas de izquierdas que no me aportan absolutamente nada y que, es más, considero que con su trabajo lo único que hacen es alimentar a un sistema que sigue dejándonos a las mujeres como estamos. Compuestas y con lo que tenemos.

Cindy Sherman, Guerrilla Girls, Orlan, Bárbara Kruger

Y ojo, no me estoy metiendo con los objetivos de estas tías, sino con la FORMA a través de la cual los resuelven.

Querida amiga, si te fijas, estoy siendo materialista, es decir, perdiéndome en los detalles. Por eso no hago ciencia. Por eso este post es infumable y de bajo contenido comercial. Pero, al mismo tiempo, soy científica y sé que si quisiera teorizar sobre esto y publicar un libro estaría obligada a formar (adoptar) unas reglas. No a tener un blog y soltar lo que me viene en gana. En ese camino estás tú. En el de adoptar las reglas.

Besotes.

5 comentarios:

Alp dijo...

Será una croqueta, pero me has dejado hecho una empanada... Tocas demasiadas cosas para mi capacidad de asimilación...
Solo te ofreceré un apunte de contrastación, que ya hemos discutido otras veces.... No me parece oportuno identificar "idea" con "modelo", entre otras muchas razones, porque son entidades de utilidad diversa. La formulación s = ½ at2 tiene por objeto predecir fenómenos con una cierta fiabilidad; no tiene pretensiones de describir la “verdad”. Y para la creación de ese modelo es necesario dejar al margen las circunstancias menos relevantes (por ejemplo, la resistencia del aire). Y el modelo se mantendrá en el acervo científico hasta que alguien encuentre una ley que se ajuste mejor a “la realidad” y sea más útil (Aunque existen “formulas” que describen con mayor precisión la caída libre de los cuerpos, se mantiene s = ½ at2 porque es sumamente útil) No existen otros componentes idealistas que los derivados de lo que todas las formas de pensamiento occidentales tiene en común: el referente lógico. Frente a lo que tú haces con el “pensamiento científico”, yo destacaría el componente dialéctico: teoría-contrastación-nueva teoría-contrastación-nueva teoría-etc. La “realidad observable” (siempre condicionada por los medios o instrumentos de observación) por encima de la verdad.
Los ataques idealistas que mencionas son como las argumentaciones de quienes dicen perseguir “la verdad” pero sólo persiguen defender los privilegios que ofrece vivir de alimentar los miedos que infunde “lo desconocido”, que se nos presenta como lo opuesto a “la verdad” o como aquello que no ha podido ser iluminado por ella.
¿Que Marx utiliza recursos idealistas? Si no estoy mal informado (podría ser) Marx se plantea muchas cosas: problemas económicos, históricos, políticos, etc. siempre en dimensiones prácticas. Y entiendo que su mayor preocupación no es “alcanzar la verdad” sino encontrar una forma de ordenación social más racional, por justa (equitativa). Enseguida aparecieron quienes dogmatizaron su pensamiento y lo convirtieron en una forma de pensamiento comparable al idealismo más rancio, hasta tal extremo que él mismo se declaró “no marxista”... Pero esa es otra historia...

vera dijo...

okis. Pero deja de identificar tú IDEAL con VERDAD. Eso es retrotraerse a Platón o al viejuno y añejo duelo entre materia y espíritu... Ni siquiera creo que el idealismo kantiano busque una verdad si no un por qué y un cómo la respuesta sensible a los fenómenos produce conocimiento.

No soy yo la que identifica idea con modelo (entiendo perfectamente a qué te refieres, son parecidos pero no son lo mismo). El modelo es una ficción que nos ayuda a comprender la realidad y, quizás, a crear una ficción de la realidad que podamos comprender. Es ficción porque simplifica la realidad, resume, idealiza. En el caso que comento de Harris es él quien comienza por esa división ideacionista vs comportamental (entiendo, por el contexto y sentido de sus frases que ideacionista es parecido a idealista). Y ese famoso duelo sobre el cual yo no hago más que incidir, está ahí.

Lo de los presupuestos idealistas de Marx son palabras de Carlos Fernandez Liria. Toda la explicación que he puesto sobre Galileo, la recibí en sus clases. Y entiendo perfectamente a lo que se refiere... Y, por supuesto, no entiendo por IDEAL VERDAD. Eso sería retrotaernos a Platón o a un antiguo y añejo duelo materia espíritu. No. La verdad no entra en este juego. Son más cuestiones de arquitectura, estructura, simplicidad vs complejidad... En fin.

El post es una empanadilla porque no pretende ser una explicación o recorrido filosófico. No profundiza en absoluto. Simplemente es un por qué de mis comentarios a la expo de Nancy. Yo lo entiendo. Pero claro, lo he escrito también yo :-)

Alp dijo...

¿"Viejuno y añejo duelo entre materia y espíritu"? Sí, ya sé que ahora se habla de "lo trascendente"...
¿"Presupuestos idealistas de Marx"? ¿Platónicos, cantianos o hegelianos? ¡Venga ya! Marx es "pensamiento científico" en estado puro. de su tiempo, claro está. Me temo que los "presupuestos idealistas" de Marx están en quienes lo han dogmatizado a posteriori para crear una especie de "Teología Marxista" o "Metamarxismo". Lo mismo que hizo Lacan con Freud.

vera dijo...

No, no y no. Qué mas dará pensar (materialismo puro y duro) que la materia es primaria y la conciencia y pensamiento propiedades de ésta (epifenómenos, ja, ja). O sea, que el mundo y todo lo demás existe fuera e independientemente de la conciencia…

O pensar (idelismo puro y duro) que la realidad extramental (o sea, la materia) no es cognoscible tal como es en sí misma, y que el objeto del conocimiento está pre-formado o construido por la actividad cognoscitiva...

Yo siempre he pensado que ambos casos parten del mismo lugar (o sea, lo que hay. El mundo y nosotros, nosotros y el mundo, todo), pero por las dichosas cuestiones de verdad pasa lo que pasa. Que la verdad se encuentra en mi mente o fuera de ella, que soy un sujeto trascendental, que soy gilipollas y no puedo saber nada, que no pasa nada porque Dios existe y lo sabe todo y yo solo puedo ver sus sombras… Bah!...

En ambos casos, el problema del conocimiento es el mismo. Y el de cómo hacemos ciencia también. Y, por supuesto que lo primero es lo primero. La materia y la experiencia. Esto, ya lo decía Kant… Pero nos empeñamos en interpretar todo como si fuéramos tontos, como dictan las instituciones, como Dios, y la empresa, ordenan… En términos de verdad. Y vuelvo a repetirte que YO no hablo de verdad. Así que no identifico ideal con verdad ni materia con verdad ni nada con verdad.

El método científico (inductivo?, deductivo?... mejor inductivo) pretende conocer esta materia… elucubrando. O sea… idealizando. No hay otra.

Pensemos en la inducción pura y dura… Qué pretendía Bacon… establecer enunciados universales ciertos a partir de la experiencia, esto es, ascender lógicamente a través del conocimiento científico, desde la observación de los fenómenos o hechos de la realidad a la ley universal que los contiene. Toma ya. Ley universal… APAGA Y VÁMONOS. Como dice mi madre.

Si te fijas, son los materialistas e idealistas quienes juegan con ideas de verdad y universalidad. No yo.

Cuando hablo de presupuestos idealistas me refiero a situaciones no reales que solo existen en el pensamiento. A las famosas “condiciones ideales” que se manejan en todo laboratorio, de presión y temperatura constantes, de x, y, z los que sean, bien determinados. Para sacar conclusiones (y leyes) no basta con la mera observación. No se puede uno dispersar, en absoluto. Y no porque queramos ser como Bacon y construir leyes universales, para formular cualquier cosita, por pequeña que sea… hay que idealizar condiciones de alguna manera.

Volviendo a los conceptos gordos y filosóficos Materialismo e Idealismo, me sorprende que ambos consideran siempre una “realidad” fuera de “mi”, ja, ja… Y cómo “yo” llego a ella.

Si yo hiciera filosofía me cargaría de inmediato al puto yo. Lo dejaría colgado, entre las ramas.

En fin, y por cierto… En este debatillo entra Marvin Harris que, precisamente, intentó crear un materialismo cultural… buscando un enfoque materialista de las culturas y… haciéndose la picha un lío con las perspectivas emics y etics… Justo es lo que comento en el post cuando Harris se posiciona en contra de los que dicen que los sistemas sociales son fruto de una construcción ideacional.

Una cosa es explicar la realidad a partir de una serie de normas o leyes que nada tienen que ver con el individuo y considerar estas normas o leyes verdad universal (o mundial, que para el caso es lo mismo, sobre todo en sociología) y otra asumir que la realidad se explica (puede conocerse) solamente a base de normas o leyes porque de otra manera no hay ciencia coño. Qué más dará lo cerca o lejos que estemos del individuo?¿?

No todo es accesible a un análisis social inmediato y, por tanto, materialista… Sobre todo, la ciencia. Un análisis meramente material puede dejarnos en pelotas y sujetos a mil imprevistos… O sea, caer en el relativismo más asqueroso. Eso sí, podemos irnos tú y yo a nuestro eterno debate sobre el mercado y vislumbrar cómo hoy todo, absolutamente todo, responde a unos objetivos de mercado… Hasta la ciencia. Hoy, precisamente, utilizamos las ideas (el idealismo) para vender humo… todo idealismo es filosofía barata postmoderna, insight en el consumidor… aspiracionales, deseo comunitario, bienestar e importancia social… son “valores”; pero no el valor que buscaba Marx. Lo material es el dinero, que tiene varias formas, entre ellas, el poder… Seamos materialistas pues y pensemos que si se está investigando en el funcionamiento cerebral es por motivos empresariales. Sips. Esto si es un punto de vista materialista y la única ley, la del capital.

Pero todo esto no tiene nada que ver con que la ciencia, para hacer teorías y leyes, necesite por cojones, presupuestos ideales. Creo…

Alp dijo...

Estoy de acuerdo contigo en muchas de las observaciones que haces (ya lo sabes), pero... ¿Por qué insistes en emplear el término “idear” y sus relacionados? Estamos discutiendo porque ese término tiene (¿sólo para mí?) unas connotaciones muy explícitas.

Del prólogo de Marx a la Primera Edición de El Capital:

“Por eso el capítulo primero, sobre todo en la parte que trata del análisis de la mercancía, será para el lector el de más difícil comprensión. He procurado exponer con la mayor claridad posible lo que se refiere al análisis de la sustancia y magnitud del valor.1 La forma del valor, que cobra cuerpo definitivo en la forma dinero, no puede ser más sencilla y llana. Y sin embargo, el espíritu del hombre se ha pasado más de dos mil años forcejeando en vano por explicársela, a pesar de haber conseguido, por lo menos de un modo aproximado, analizar formas mucho más complicadas y preñadas de contenido. ¿Por qué? Porque es más fácil estudiar el organismo desarrollado que la simple célula. En el análisis de las formas económicas de nada sirven el microscopio ni los reactivos químicos. El único medio de que disponemos, en este terreno, es la capacidad de abstracción. La forma de mercancía que adopta el producto del trabajo o la forma de valor que reviste la mercancía es la célula económica de la sociedad burguesa. Al profano le parece que su análisis se pierde en un laberinto de sutilezas. Y son en efecto sutilezas; las mismas que nos depara, por ejemplo, la anatomía micrológica.
Prescindiendo del capítulo sobre la forma del valor, no se podrá decir, por tanto, que este libro resulte difícil de entender. Me refiero, naturalmente, a lectores deseosos de aprender algo nuevo y, por consiguiente, de pensar por su cuenta”.

Y además, El Capital se editó por fascículos para que lo pudieran adquirir (y, por supuesto, leer) los trabajadores, que en aquellos tiempos (finales del siglo XIX) no tenían gran formación científica ni filosófica. "Aprender algo nuevo para pensar por su cuenta" ¡Qué bonito!
Cambias "idear" y sus relacionados por abstraer (y sus relacionados) y no estaríamos discutiendo. En ocasiones, los términos son dardos envenenados... según dijo Guillermo de Ockham (cita apócrifa)