23/11/08

Nancy Spero. Retrospectiva en el Reina Sofía.


Alp me retó en su blog hace una semana con esta frase: “Vera, esta exposición es para que te luzcas…”. Y yo que soy muy obediente, he aceptado el reto. He esperado una semana (no me gusta ir al Reina Sofía entre semana porque clavan 6 euros) y me he cogido el metro esta mañana hacia Atocha. He ido sola a ver la obra de esta mujer. Y no pienso lucirme. No puedo hacer tal cosa en un solo post.

Lo primero que he hecho al salir de la exposición es comprar el catálogo. Algo que llevo años sin hacer. Solamente disponía de una hora y la he gastado prácticamente en las dos primeras salas… y había unas cuantas, bastantes más.

Lo segundo que he hecho al salir es informarme sobre el estado civil de esta mujer: casada. Bien. Después quería saber si tenía hijos. Ha tenido tres. Creo…

La verdad es que me da igual que haya tenido tres o cuatro. El hecho es que los ha tenido y este dato era fundamental para mí.

Ahora si puedo decir que por primera vez en mi vida me ha sorprendido la obra de una mujer feminista y de izquierdas.

Volviendo al reto de Alp, diré que los antecedentes eran, cuanto menos, desoladores, ya que me llevo francamente mal con la postmodernidad, la deconstrucción y toda corriente “de izquierdas” tal y como ha llegado a mis “ojos lectores”. Esto es: puedo equivocarme y haber leído textos malos, pero el hecho es que todo lo que huele a postmoderno hoy me resulta apestoso. Y no voy a entrar ahora en las razones por las que me resulta apestoso. Si entraré en la fundamental: todo lo que surge bajo su firma y sello es altamente vendible y eso me mosquea mucho. Encaja como un anticuerpo en su antígeno dentro del sistema liberal de mercado en el que nos movemos y, encima, va de transgresor. De outsider.

Un outsider de verdad es alguien que no aparece en los libros de texto oficiales.

A propósito de la exposición que tuvo lugar hace un año en la Fundación Juan March “La abstracción del paisaje”, ya hablé aquí de Rosenblum y su ensayo La pintura moderna y la tradición del romanticismo nórdico. Ensayo que, obviamente, sugiere un camino entre el romanticismo nórdico y el expresionismo abstracto.

La historia que conocemos sobre el expresionismo abstracto americano viene, sobre todo, de la mano y el poder de Cleement Greenberg y Alfred Barr; dos pesos pesadísimos en el mundo del arte durante el periodo de entreguerras (la primera y la segunda mundial). Ambos querían un arte bien definido, e interpretaron el arte moderno en términos de una teleología, una historia que avanza hacia un fin único, el expresionismo, la abstracción. Por supuesto, eran contrarios a las teorías postmodernas y a los movimientos socialmente comprometidos dentro del arte.

Ay… qué bonita e interesante es la historia. El hecho es que todos sabemos quien es Rothko (y su capilla), Jackson Pollock y sus action paintings, De Kooning, Barnett Newman… E incluso, gracias a ensayistas como Rosemblum, vinculamos la abstracción desarrollada por estos artistas con el ensimismamiento romántico que vivieron algunos artistas alemanes a finales del siglo XIX. Abstracción que solo toca lo real a través de lo espiritual. Abstracción con la que yo siempre me he sentido muy bien. Formalmente hablando. No porque rechace la carne. No hija no, más bien todo lo contrario. No porque rechace un arte comprometido; no porque rechace la sensibilidad ante el dolor y la miseria; no. Es que el poco arte “comprometido” que he visto, me ha olido siempre a fraude. Todo lo que el mundo duele lo llevamos a cuestas y es muy lícito que un artista sienta la necesidad de dar rienda suelta a ese dolor, de denunciar… pero que lo haga plásticamente, artísticamente. Es decir, que cree símbolos poderosos, no iconos simpáticos. Y menos si hablamos de temas serios.

Observando la obra de Nancy Spero es imposible evitar un recorrido por todo el arte del siglo XX. Y darse cuenta de que una no ha visto su nombre en ninguno de los textos que ha leído.

No sé como explicar la sensación que uno siente cuando se encuentra en un templo, en un lugar sagrado, dentro del cuerpo de alguien. Imaginemos que queremos leer la obra completa de un autor, su obsesión, en una hora. Algo así ocurre si uno quiere ver todos los dibujos que muestra el Reina Sofía en esta retrospectiva en una hora. “Esta mujer necesita tiempo”, me he dicho. Mucho tiempo.

Terminaré por hoy diciendo que si detesto a las feministas de pega (o sea, la mayoría) es porque ni siquiera tienen la lucidez de darse cuenta de que viven en un mundo plagado de códigos masculinos, de lenguajes masculinos, de actos testosterónicos. Y no voy a entrar en esto ahora. No. Si detesto a las feministas de pega es porque han negado siempre lo único que nos es propio a las mujeres; esto es, ser lo que somos. Ejemplos: ser madres, ser dispersas, ser tierra, ser carne, ser protección… Ser árbol. Si lo niegan solamente dan más votos a la parte dominante.

Por primera vez en mi vida (en esta exposición) he visto bombas tirándose pedos, he visto bombas femeninas y masculinas, helicópteros de ambos sexos, muertos de ambos sexos, violaciones, mierda… He visto bombas femeninas engendrando múltiples cadáveres, cual diosa Shiva emborrachada de sí misma… He visto literatura y una mirada dolorosamente irónica al credo, al espíritu y a la religión protectora.

Lo primero que hace Nancy Spero que no ha hecho ninguna mujer feminista y de izquierdas que yo haya olisqueado es tener hijos (de una forma natural) y casarse. Lo segundo, como artista, es crear una simbología aplastantemente coherente. Lo tercero, y lo más importante, traer definitivamente la carne al cuadro. Que ya era hora de que yo viera esto con mis ojos. Lo cuarto es que “lo de izquierdas y feminista” sea algo que solamente es reconocible por los textos, ya que su obra carece de cualquier referencia explícita a ese posicionamiento. Es algo que yo he puesto aquí solo por contextualizar dentro del siglo pasado (y, sobre todo, en referencia a lo que entendemos por expresionismo abstracto y artistas importantes del siglo XX). Lo quinto que hace es que la obra de esta mujer tiene pinta de ser algo eterno y fundamental. Puro en esencia. Femenino.

Todo un placer querida Nancy. Seguiremos investigando y hablando sobre tu trabajo en este blog. De momento, dejo aquí su frase inicial:

“Recuperar el cuerpo no sólo de los hombres que han intentado poseerlo, sino también de los teóricos conceptuales modernos, hombres y mujeres, que han intentado negarlo”.

Por cierto, me niego a poner foto alguna de los dibujos de esta mujer. No tiene sentido. Tan solo su rostro.
Por cierto, me sorprende que la frase que más sale junto al nombre de esta mujer sea que "sin duda, su obra posee una voluntad política". Permítanme ustedes decir: ¡Y una mierda!

5 comentarios:

Alp dijo...

Gracias por aceptar el "reto"... Era sencillo imaginar que te tomarías mucho interés... y que redactarías una "nota" magnífica. Te felicito.
Lo de la posmodernidad... Ya sabes que estamos de acuerdo.
Y sobre lo que dices de quienes no aparecen en los manuales... Es reconfortante imaginar la cantidad de personas interesantes que hay en el mundo, de quienes no tenemos ninguna noticia.

sara dijo...

Qué alegría leer este post! Hace poco que conocí la obra de esta mujer en el MACBA y me impactó. Me pasó como a ti: "Esta mujer necesita tiempo", así que me encanta saber que podré ver más en el Reina Sofía.
Gracias por acercarnos a Nancy Spero!

PD: Segundo post entero que me leo ;)
Un beso!

vera dijo...

Hotia Sara, que ilu me hace verte por aquí. Pues sí, la piva esta me ha dejado "bocas". Ya está bien de tontadas. Tiene un par bien grande de glándulas secretoras de estrógenos. Es muy, muy mujer y su obra es muy, muy personal; sencilla, íntima, pequeña y dolorosamente roja, como la sangre, y marrón como la caca, y la serie oscura, que se curró mientras cuidaba de sus tres hijos... es tímida, arrolladora...

Yo me compré el catálogo, con un par. Y volveré a verla más despacio :-)

vera dijo...

Alp... pues a mí eso, en lugar de reconfortarme, me produce escalofríos. Quiero conocer a toda esas gente!! Cada vez que pienso la cantidad de tiempo que perdemos con gente que nos importa una mierda y las pocas personas sorprendentes que el azar nos coloca delante, me pongo mala. En fin, me consuelo pensando que, al menos, es grande haber conocido a un par de ellas.

Por cierto. La nota no es esta... esto es solo una intro. Ya vendrá el por qué me ha interesado la hembra en cuestión.

Y ya hablaremos del comentario que dejaste en tu blog sobre la expo ;-)

Besos.

Alp dijo...

Quedo a la espera...