11/11/12

Algunas notas sobre lo "objetivo" y "subjetivo" del Arte, la mortadela Valle y la felicidad.


Quiero explicar por encima el comentario que he dejado en el post sobre las fotos de Nicolas Guérin. He afirmado, bastante rotundamente lo siguiente “el arte NO es subjetivo. El gusto, es subjetivo. La experiencia estética es subjetiva. Existen los objetos artísticos y el arte debe concentrarse en estos objetos y sus cualidades”.

Bien, pues debo decir que esto no es del todo cierto. Obviamente un sujeto transforma su mirar, sus sensaciones, percepciones, sentimientos, en una obra… Además, otro sujeto dotado de 5 sentidos (ni más, ni menos) reacciona ante la obra. Así que puestos a hablar de subjetividades y relativismos… tenemos varias piezas para liarnos a jugar en torno al arte; sobre todo en torno al arte del siglo XX... y al de finales del siglo XIX... quizás debiéramos viajar hasta el Renacimiento... Con esto, doy la razón a varios de los comentarios que han surgido en torno a ese post. Somos sujetos, como decía Kant… y no hay más. Bueno sí, están los sujetos trascendentales y otros absolutos más severos de idealistas posteriores pero no vamos a entrar en ellos, aunque son la base de todo…

Pues eso, doy la razón peeeeero… -y aquí me lanzo a un pequeño charco-, cuando hablamos de Arte (nota: A mayúscula), la cosa cambia. Existen ríos y ríos de tinta escritos sobre arte, la obra de arte, su sentido, su objetividad, su cosicidad… Existe una cosa que se llama Estética (rama de la Filosofía e Historia del Arte) cuyo objeto inicial y final es la obra de arte en sí misma. Bien, pues desde la estética se ha atendido al sentido de la obra de arte, a su verdad objetiva como “ente” independiente de nuestras creencias subjetivas y gustos, a su fundamento más allá del hecho de ser conocida o incluso creada por un sujeto individual… a su pretensión de “verdad científica”… No, no estoy loca. Creo que el idealismo trascendental de Kant colocaría a algunas cosas bellas o a lo bello, mejor dicho, más allá del sujeto (individual), muy cerca de la ciencia o… en la base de la misma posibilidad de toda ciencia… En fin.

Quiero decir con esto que cuando un individuo ha leído “algunos” libros sobre estética y otros sobre filosofía, debéis exculparle por sus afirmaciones. No está muy bien de la cabeza y aunque reniegue de lo aprendido, el poso queda. Os aseguro que hoy en día meto la estética y todos los libros que he leído en un bocata de mortadela Valle, me lo zampo y listo. Ni me entero. Vamos, que me da igual ya… Pero, como digo, el poso queda, y de ahí mis comentarios. Lo siento.

El artista, en principio, debería desentenderse del objeto que acaba de parir. El artista, dijo alguno (ya no recuerdo si fue Paul Valèry), “abandona” (literalmente) la obra… y entonces ésta (la obra) se queda sola, es dada al mundo… más o menos… Van Gogh nos dejó su cielo estrellado… y sus zapatos de labriego. Heidegger  busca en su obra “El origen de la obra de arte” eso que acontece como arte, prescindiendo del artista y del arte en si mismo, atendiendo únicamente a su carácter “cósico” y es allí donde busca su origen. Para Heidegger (que en su librito, se centra en los zapatos de labriego de Van Gogh) las obras (de arte) no son sino “apariciones” que nos presentan la verdad de las cosas (o de las personas, o del cosmos)… Ahí lo dejo. No es de extrañar que su pensamiento llegara tan lejos (al cosmos, ni más ni menos) cuando atendiendo a lo cósico del arte, intentara ir más allá del mero “útil”. En el cuadro de los zapatos de labriego, éstos (los zapatos), hablan a Heidegger y le hablan sobre el modo de darse más allá de su utilidad, le hablan de su “esencia”. Le hablan de una suerte de verdad de lo “presente” en el mundo.

“En la oscura boca del gastado interior bosteza la fatiga de los pasos laboriosos. En la ruda pesantez del zapato está representada la tenacidad de la lenta marcha a través de los largos y monótonos surcos de la tierra labrada…”. Bla, bla y bla… ¿Es Heidegger el que ve esto? Por supuesto. Pero… si atendiéramos a esta subjetividad nos cargaríamos cualquier pretensión de establecer una filosofía, una historia del arte o una aproximación (si, dejadme decir “científica”) a la obra de arte en sí misma.

Si mantenemos subjetividades y relativismos en torno al objeto artístico, jamás estará a nuestro alcance. Al de todos digo. Estará al de cada uno, a su manera. Allá cada cual. Pensemos en los ornamentos de una columna o en la estructura de un templo, ¿dónde queda el sujeto y lo subjetivo al observarlo?... perdidos ambos en el tiempo. El tiempo cristaliza, y la estética y el pensamiento han pretendido algo así: objetivar, dar forma a algo que se nos escapa. A algo que quizás queremos que esté más allá de nosotros mismos.

Digo… queremos, pero en verdad, uno acaba hasta los higuillos de subjetividades que se venden como verdades objetivas. Por eso llevo mucho tiempo sin escribir sobre estas cosas. Y sin leer sobre ellas. Ahora bien… la felicidad que “en momentos” me produce el arte, es solo mía. Esa creencia de “ver” la belleza como nadie más la ve… Es solo mía. Lo dicho. Solo mía. Así que estoy sola que te cagas.

Para más datos, leer a Félix de Azúa. En particular cualquiera de sus escritos sobre estética, en más particular, su diccionario de las artes, comentado un poco en mi entrada sobre Desocultación y los zapatos de labriego de Van Gogh.

4 comentarios:

mario dijo...

"A algo que quizás queremos que esté más allá de nosotros mismos."
Esta frase indica perfectamente como relegamos la opinión individual con sus matices, a una opinión aceptada para un puro entendimiento. Y tengamos encuenta que no hablamos de elementos cuantificables, como la técnica. Sino de un sentimiento inexplicable de empatía con la obra y mi mundo interior donde encaja perfectamente. (Por poner un ejemplo, Aldous Huxley en Las Puertas de la Percepción, cuando habla de la conexión que siente con varias obras artísticas y musicales, como en ese instante las comprende desde un punto de vista emocional, pero sólo válidas para él mismo). Arte no es más que otro término acordado para poder entendernos y comunicarnos con unos patrones reconocibles, otra subyugación parcial del subjeto.
"2. amb. Manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros."
La Real Academia lo define así. Observen en que se hace incapié (se expresa una visión personal). El arte (lo que quieran que consideren o no arte) son todo creaciones que nacen del individuo, para plasmar una emoción individual, no se crea para complacer al público (o no se debería, eso es comercio). Se crea para complacer los deseos que nacen en uno mismo de realizarse a través de ciertos medios (escritura, pintura, escultura,...) para poder conocerse y comprenderse a uno mismo. Existen obras tremendamente exquisitas a nivel técnico, pero que no representan nada emocionalmente hablando para el autor y para quien las mira. Veamos a Goya, La familia de Carlos IV, es un ejemplo de lo anterior. Saturno devorando a un hijo, en cambio es una visión muy personal del mito, con sus matices y se observa algo del autor en él que podemos reconocer en nosotros a través del cuadro o no, ¿dibujaría así yo ese hecho, con ese tenebrismo, esa mandíbula casi desencajada,...? Con esto vemos evidentemente existe una diferencia entre la obra útil al observador o inútil, en un plano emocional, ya que para el mismo autor existen casos en los que sus creaciones no se rigen por sus deseos sino por deseos de otros. Ahora bien volviendo a la definición acordada de la RAE y sabiendo esto último,¿qué visión personal se expresa en el cuadro de Goya, la familia de Carlos IV? ¿No es sólo la creación de un elemento pautado y dirigido para satisfacción de un individuo ajeno al creador de la obra? (y ahora viene la pregunta maestra) ¿Cuántos aficionados y profesionales del arte considerarían la obra como "arte", cuando la misma definición que hemos acordado sobre ello mismo la contradice?

Vera Miles dijo...

La definición que incluyes será del DRAE, pero no es correcta. Diría que no estoy de acuerdo pero es que es incorrecta. El desinterés lo define el propio diccionario como algo que no está motivado por un interés personal pero vamos que no hay que profundizar más allá porque es algo obvio… Hay mucho interés cuando te plantas delante de un lienzo. Al menos mi experiencia en todos los años que pasé pintando fue esa. Hablas de Goya con la familia de Carlos IV, vamos a ver, esos cuadros son de encargo pero todo pintor (bueno, algunos) utiliza la técnica como lenguaje para expresar una u otra cosa. El Goya de las pinturas negras digamos que responde claramente a un patrón expresionista y el expresionismo siempre se ha ligado más a los sentimientos pero en el fondo de la pintura, y sobre todo la de Goya y mucho más la de Velázquez y Tiziano, hay un sentir (un interés). En cada una de las pinceladas. No creo que Durero no sintiera con cada uno de sus grabados y oleos pintados “pelo a pelo”… Te lo digo porque lo he vivido. El dibujar de Miguel Ángel, de Leonardo… hasta el mecanicismo aparente de Antonio López es un “sentir”. Quiero decir que creo que las obras que defines como “exquisitas a nivel técnico” si representan emoción… No hay nada más exquisito a nivel técnico que la pintura china y ésta, amigo mío, es la más “sentida” de todas. Lo que pasa es que para nosotros, herederos de una cultura occidental el “gesto” no está en la pincelada, está en la “mueca”, en el exceso de un Bacon o un Goya “negro”, o un Egon Schielle, etc… (por supuesto, todos los expresionistas alemanes…).

Y me dirás “hablas de sentir y eso es subjetivo”, por supuesto, pero esto no quiere decir (al menos, no para mí) que el producto de ese sentir sea algo “subjetivo”.

Por lo demás, también puedes reconocerte en un cuadro de Durero… o reconocer ese algo que está más allá de ti. Todo lo que dices sobre una obra útil o inútil al observador tiene que ver contigo (con que la obra te hable o no te hable), pero no con la obra en un contexto cultural, artístico, estético… y más allá, con la obra "en sí misma".

Sé que esto no responde a tus últimas preguntas pero responde a la objetividad de la obra. Algo buscado, artificioso quizás, pero una realidad en la historia del arte y la estética. No sé si te podrá ayudar una definición que me dieron a mí en la facultad. Arte es todo lo que las galerías deciden que es arte. Sí, sé que parece una tontería pero no lo es. La historia de estos objetos es apasionante, de su función culturar, de su papel en la sociedad, de su poder educativo, etc, etc… El arte ha tenido múltiples funciones y significados; siempre ha sido interesado y no solo por responder a “pedidos” (de un obispo, por ejemplo que indicara hasta el volumen de cierto pigmento que debía llevar el manto de la virgen, de un rey que quisiera tener un retrato suyo o de una mujer desnuda…) sino por responder a una "necesidad, intención, deseo..." también es interesado el arte de Blake, uno de los vendidos como más espirituales… Quizás se salvarían algunas piezas de las vanguardias en las que el propio artista manifestaba una intención de no plasmar absolutamente nada “intencionado”… Pero bueno, eso es otro tema.

En definitiva, comprendo lo que dices, pero el arte en un marco académico va mucho más allá del sujeto, debe ir mucho más allá que la sensación que produce en el propio artista a la hora de producir y en el observador en el momento de percibir la obra. Es decir, el arte debe ser interpretado más allá de la propia subjetividad o de la subjetividad misma. Aunque sé que sigue sin servirte :-) Te recomendaría que leyeras un texto de Edgar Allan Poe sobre la composición de su poema El Cuervo, es imprescindible la lógica (exagerada) que aplica a la composición del poema para "hacer sentir" al lector lo que él quiere que éste sienta. Te lo pego aquí porque está en Ciudadseva:

http://www.ciudadseva.com/textos/teoria/opin/poe01.htm

mario dijo...

Estamos de acuerdo en que no estamos de acuerdo.

Tu como estudiante del mundo que enmarca y decide sobre lo que debe ser ensalzado y no, crees saber definir los límites, pero algún día te darás cuenta de que esos límites no están puestos por un motivo académico, y más ahora en esta generación donde cada vez somos más los que tenemos los medios y capacidades para desarrollar habilidades creativas. Antes era sencillo escoger entre los 20 de cada generación, pero ahora entre los millares que salen en cada una ¿quiénes son los elegidos para ser referentes? ¿Por qué crees que no es tan sencillo hoy en día marcar referentes?

fdsa dijo...

El arte es subjetivo para quien lo crea y el arte es subjetivo para quien lo experimenta.
No es en si mismo, es el reflejo de nuestra concepcion de el.