31/5/15

Whiplash (Damien Chazelle, 2014). 103 minutos de obsesión y contrapunto a dos voces.

Pensad en esa idea fija que os atormenta. ¿Por qué os atormenta? Porque no es bien recibida. Vuestra consciencia os dice que no y, sin embargo, sentís un impulso que os impide deteneos. Os sentís ansiosos, incómodos, deprimidos, locos.

Dicen que no hay arte sin obsesión y que ésta está ligada íntimamente al proceso creativo. Está en juego la vida, ni más, ni menos. Una obsesión puede hacernos muy felices, pero también aniquilarnos. En mi opinión, con cierto control racional (dificil, lo sé), puede ofrecernos momentos vitales muy intensos. En el peor de los casos, seremos arrojados a un vacío en el que uno (más o menos) puede acostumbrarse a vivir (1).

Hay un cuento enorme titulado “La obra maestra desconocida” de Honoré de Balzac. Este cuento obsesionó a muchos artistas en crisis. El mismísimo Picasso no solo nos dejó unos cuantos aguafuertes para ilustrarlo sino un famoso guiño a Frenhofer (el protagonista del cuento) apodado Guernica (qué me decís del pie que aparece abajo a la derecha…). Frenhofer, el protagonista de la obra de Balzac, trabaja sin descanso y en secreto en una obra que voluntariamente oculta a los ojos del mundo. Diez años lleva entregado a su Catherine, disfrutando de un amor que –en sus propias palabras- jamás será efímero, sino inmortal. Porbus y Poussin, son dos pintores con otra obsesión, conseguir que el viejo Frenhofer les muestre a su amada y participar así en ese milagro que pretende borrar las diferencias entre la pintura y la vida... - “Los pintones invictos que no se dejan engañar por todos estos subterfugios, sino que perseveran hasta constreñir a la naturaleza a mostrarse totalmente desnuda y en su verdadero significado". Llegado el momento, Poussin conseguirá retar a Frenhofer mostrándole a su amada de carne y hueso, Gillette. El diálogo entre los protagonistas no tiene desperdicio:

-¡Oh!, déjemela por un momento -dijo el viejo pintor-, y podrá compararla con mi Catherine. Sí, acepto el reto. 

Aún había pasión en la exclamación de Frenhofer. Parecía galantear con su ficción de mujer y gozar, por adelantado, del triunfo que la belleza de su virgen iba a obtener frente a la de una joven verdadera. … - No le permita desdecirse -exclamó Porbus dando una palmada en el hombro de Poussin-. Los frutos del amor son efímeros; los del arte son inmortales.” 

Dicen que “La obra maestra desconocida” es una fábula del arte moderno, un libro de cabecera para los artistas en crisis, quizás por su foco en la obsesión por atrapar la vida misma a través de cualquier objeto (ya sea una mujer, ya sea la montaña Saint-Victoire de Cezanne... - “El paisaje se piensa en mí, yo soy su conciencia”, solía decir).

El joven Poussin es un hombre bueno pero ambicioso y toda ambición es fruto de una obsesión, de cierta locura que insta a vivir más allá de lo establecido, más allá del confort de lo cotidiano. Nuestra consciencia acomodada ofrece el cobijo de una jaula acristalada bajo la tormenta. “-Perdóname, querida Gillette -dijo el pintor cayendo de rodillas-. Prefiero ser amado a ser famoso. Para mí eres más bella que la fortuna y los honores. Anda, tira mis pinceles, quema estos bocetos. Me he equivocado. Mi vocación es amarte. No soy pintor, soy enamorado. ¡Mueran el arte y todos sus secretos!”

La fama. Esa es la ambición de Poussin. Ser recordado… Averiguar cuál es la magia oculta tras el cuadro de Frenhofer. La llave hacia la perfección, lo sublime.


El argumento de Whiplash es muy simple, una historia de desafío y autosuperación. Por eso algunos se mofan comparándola con Karate Kid o Rocky… Siendo muy malos podríamos hasta compararla con Kung Fu Panda. Tienes el genio, eres diferente, debes trabajar duro y esforzarte para que surja la magia. Tú tienes la estrella y esa magia supondrá un punto de inflexión en la historia de un arte que agoniza. Tu magia lo salvará de la muerte. Cualquier arte en crisis está sediento de nuevos genios que lo salven de la decadencia.

Terence Fletcher es profesor en el conservatorio de música Shaffer, una de las mejores escuelas de Jazz de Nueva York. Fletcher es bien conocido por sus talentos, su perfeccionismo y sus métodos poco ortodoxos y, en principio, abusivos. Andrew Neiman es un joven de 19 años marcado por la fallida carrera como escritor de su padre y por un objetivo: lograr la perfección como baterista de Jazz en un momento en que el Jazz está en decadencia. Así se desencadena la obsesión. Los ingredientes están servidos. El despiadado maestro presionará a Neiman hasta el límite de sus habilidades y de su cordura. El aprendizaje se transformará en un campo de batalla. Y en los campos de batalla, todos sabemos lo que uno puede encontrarse antes de alcanzar la meta. El lema de Fletcher reza así: si a Charlie Parker no le hubiese lanzado Jo Jones un platillo a la cabeza, nunca habría habido un Bird… no hubiera luchado y practicado para evitar volver a sentirse humillado “never to be laughted again”… La cuestión es ¿dónde está ese punto de inflexión?, ¿en qué consiste? Cuando llegas al límite puedes despegar o darte una buena hostia. Así de simple. Puedes ganar, pero también puedes perder. Uno se siente apostando en un juego en el que la probabilidad de éxito es menor o igual a la de ganar la lotería de navidad… En un mundo ideal, como el de Whiplash, vas a tener a un personal trainer que sabe más que tú, porque es un sensei… Pero en el mundo real, la cosa no está tan bien orquestada y ese impulso bien puede sentirse como inútil con un gran slogan en tu frente que rece: “estás haciendo el idiota, piensa en lo mucho que estás perdiendo con esta estúpida apuesta”…(finalmente todo descansa en el tema de la autoestima) (2).

En este sentido, Whiplash podría ser la historia de un loco con final feliz (3). En verdad hay genios en la vida, y genios locos obsesivos también (que no es lo mismo), solo que son tantos los accidentes, tantas las circunstancias, que con alta probabilidad puedes perder y terminar durmiendo entre cartones. Igual de loco. Y qué decir de los “profesores”, de los “maestros”, de los “mentores”, de los “senseis”…. Ese que ha nacido antes y, por lo tanto, ha recorrido el camino…. ¿Cómo disponer de esa fe, esa confianza y entrega en nuestro día a día? Porque no sé vosotros, pero yo he conocido a muchos “senséis” en la universidad que al final... no son más que personas normales y corrientes… Hay que cuidarse muy mucho, por tanto, de entender Whiplahs como una historia de autosuperación, como si estuviéramos leyendo un libro de autoayuda…. porque todos nos creemos un poco genios y, además, tras un siglo de historias sobre genios al alcance de todos, pensamos que la genialidad está en nosotros, aquí mismo y solo necesitamos mostrarla. Es algo que saldrá solo, con un pañito y un poco de abrillantador. Siendo estrictos, hoy en día, ni siquiera hace falta un pañito o un abrillantador. Vamos así de chulos por la vida, luciendo genialidad. El trabajo y el esfuerzo (a veces comprados por una buena beca o un máster) no suponen nada más que una pérdida de tiempo. El trabajo se compra, la experiencia se compra, el traje de luces, se compra. El esfuerzo no se lleva bien con el éxito. Ese momento en el que uno está solo, haciendo el gilipollas, trabajando un fin de semana o por la noche, perdiendo la sangre en cosas inútiles… no es fácil de llevar sin una promesa, sin un mentor, sin un sensei, sin un máster… Un sensei que, además, tenga la llave maestra para presentar al mundo la nueva joya. Esa que conseguirá despertar al tiempo en su afán por desvelar y ofrecer al mundo el milagro… Difícil aceptar esta visión en un mundo en el que la excelencia y el esfuerzo no tienen sentido en sí mismos. Un mundo en el que el trabajo como factor de producción, no es tanto una medida del esfuerzo, sino de resultados a muy corto plazo.

¿Es la excelencia una meta hoy en día? Yo diría que no. Cuántas veces habré escuchado aquello de "una palmadita en la espalda no viene mal de vez en cuando"; cuántas veces recomendarán esos libros que nos enseñan a ser padres alimentar el ego de nuestros hijos, no infravalorarlos en ningún momento para no crear en ellos un complejo de inferioridad que los marcará el resto de sus vidas... Habría que plantearse muy seriamente (en ausencia del genio y del sensei) que existen en el mundo muchísimas historias de autosuperación por el mero hecho de haber sido infravalorado en algún momento de la vida. Más allá del máster, de la medalla, del querer cambiar el mundo porque soy superespecial, está ese momento en el que te lanzan un platillo a la cabeza y te dejan en ridículo, te humillan, te hacen sentir una mierda, te hacen daño. Ese dolor solo se quita trabajando y demostrándote a ti mismo que nunca jamás nadie volverá a hacerte daño. Difícil de explicar si no lo has vivido. Fletcher es un maestro, un sensei... Imaginemos por un momento que es una persona normal mucho más familiar...


Hasta aquí el tormento, ahora el éxtasis.

Creo que Whiplahs, aún con todo lo dicho anteriormente, es un ejercicio bastante sublime. En sí mismo artístico. Damien Chazelle dirige una carrera sin límites, se lanza al charco, se reboza y lo hace como lo haría Bach, componiendo una hermosa armonía de contrapuntos. El tempo entre Fletcher y Neiman es muy jazzero, diría yo que no entiendo nada de Jazz, ni de armónicos, ni de música en general. Pero veo cómo Neiman destroza sus manos a ritmo de Fletcher. Y veo a Fletcher frente a un diamante en bruto, clavando el pico, esculpiendo como lo haría Miguel Ángel. El film se transforma, de esta manera, en un interesante contrapunto a dos voces. Todo esto acompañado por una serie de espacios íntimos y opresivos en los que la vida "que uno debe vivir" -más allá de la intimidad- tan solo aparece a brochazos dispersos.

¿Son esos espacios opresivos o íntimos? ¿Se muestran opresivos para marcar la tensión de la consciencia, el tormento? ¿No estamos tan solo ante el más puro ensimismamiento, el recogimiento en la intimidad de uno mismo? ¿No estamos más allá de la consciencia, privados del mundo, en una historia de autosuperación?

Ahí lo dejo.

(1) Huelga decir que en mi muy genérica introducción estoy haciendo uso del concepto obsesión en su forma más superficial y amable. En ningún momento debemos considerarla (como más abajo, en el caso de Frenhofer) un trastorno... En verdad, creo que todos tenemos algún tipo de trastorno. Dependiendo de la intensidad y de cómo lo manejemos, estaremos o no... enfermos.
(2) Se podría debatir hasta el infinito con estos conceptos: genio, locura, autoestima, obsesión, voluntad.
(3) Esa bonita frase "La autoestima se eleva en la locura"...


8/3/15

Sobre la posibilidad de un gato y de todo lo demás conocido.

Creo que el vídeo que he puesto arriba (fuente Microsiervos) resuelve, de una vez por todas, cualquier problema de interpretación en relación a la cuántica, los gatos, las superposiciones, los entrelazamientos, las ondas y las partículas en general.

Resulta complicado que alguien se trague eso de que un gato puede estar muerto y vivo al mismo tiempo. Sobre todo si uno interpreta esta paradoja en términos finales, de onda colapsada, de probabilidad 1… de “efecto tras una causa”, de "hecho" (de "facto")…

Pero volviendo a la "causa" y “efecto”, todo resulta bien sencillo si comprendemos el concepto de “posibilidad”, si somos capaces de entender que en un bol con harina y levadura existe (y al mismo tiempo no existe) la “posibilidad” de un “pan”.

Seguro que todos los que hayáis intentado hacer un roscón o un pan me entendéis… Si fuéramos capaces de entender cómo funciona un semiconductor (pieza fundamental para que los ordenadores procesen la información) y de “ver” como los electrones en un enlace “no están localizados”… pues tendríamos bien clara la imagen del universo observable como una “posibilidad”, como una base sobre la cual "programar" lo que sea, como un todo (o una unidad) computándose.

Imaginad una gran placa cubierta de ceros y unos (de posibilidades para montar un interruptor), imaginad una matriz controlada por este interruptor (y por ende, infinidad de interruptores) que provocan “estados concretos”, que colapsan ondas de probabilidad, que transforman el hielo en agua líquida o vapor, que producen un cáncer, que modifican tal o cual gen o provocan una reacción alérgica a los antígenos de un gato… Todo tenéis que imaginarlo como una gran matriz, un puzzle de piezas semejantes y de varias dimensiones articulándose tras pulsos de reloj… La base es sencilla…

Este es el único vídeo que he visto que empiece por el gato y termine por un semiconductor de silicio… El único que mete en el mismo saco a Schrödinger y su gato, la propia estructura de un átomo, las peculiaridades de los electrones y los niveles de energía, los cuantos y los enlaces atómicos que montan un ser humano, una piedra, el sol o una cucaracha… y la base para toda la Teoría de la Información. Vamos, que dentro del vídeo están Planck, Heisenberg, Scrödinger, Einstein (poco pero algo), Feynman, Dirac y bajo mi punto de vista toda la física y la química bien hilados con lo que hoy recibimos a través de un ordenador, un teléfono, un monitor cualquiera, un vecino, un árbol, un pez o un tsunami... "información".

Sé que nadie comprende lo que acabo de escribir porque hace falta (por desgracia) una buena base bioquímica, algo de matemáticas y otro poco de física. Al menos el empeño en comprender todo esto. Además, yo puedo estar equivocada pero lo veo clarinete. Solo puedo comprender esa “acción fantasmal a distancia” de la que se mofaba Einstein, contando con un universo entero como posibilidad. Como bol en el que he puesto mi harina y mi levadura… a partir de ahí… la cosa marcha solita. Siempre me quedará una duda… que no voy a compartirla aquí.

Por lo demás, y para todo aquel que esté interesado, recomiendo muy mucho leerse la serie de César Tomé sobre Incompletitud y Medida en Física Cuántica.

Difícil ya de ver porque hay cierto problema con los links a la página. He intentado recopilarlos todos a continuación. Todo está compilado en este epub que se podrá descargar en tiempo limitado. Si alguien lo quiere en el futuro puede contactar con los autores o conmigo misma, que lo tengo descargado. También recomiendo la lectura completa de la serie de El Tamiz “cuántica sin fórmulas” y, por supuesto, “Programming the universo” de Seth Lloyd. Seguro que si os leéis esto, tanto el vídeo de arriba como mis comentarios, no os parecen una locura sino una verdad como un templo :)

Aquí los capítulos de la serie escrita por Tomé:

1.- Incompletitud y medida en Física Cuántica (I): La teoría superpositiva.
2.- Incompletitud y medida en Física Cuántica (II): Los dados de Dios.
3.- Incompletitud y medida en Física Cuántica (III): Entrelazamientos y desigualdades.
4.- Incompletitud y medida en Física Cuántica (IV): Un gato y el destino del universo.
5.- Incompletitud y medida en Física Cuántica (V): Decoherencia o el papel de la consciencia.
6.- Incompletitud y medida en Física Cuántica (VI): La onda piloto.
7.- Incompletitud y medida en Física Cuántica (VII): Universos paralelos.
8.- Incompletitud y medida en Física Cuántica (VII): Esperando a Didinberg.

13/2/14

Ojiplática con Pepephone y enamorada hasta las trancas.

Me he quedado tan alucinada que voy a escribir un post porque la situación lo merece. Tengo un contrato con Pepephone de estos que generan cero euros para la operadora. Quería cederle a mi hija de 12 años mi smartphone de forma controlada, es decir, sin datos y con un número nuevo por contrato. La niña, of course, usa la wifi de casa para ir entrenando en esto de la "sociabilidad virtual" y llama poco o nada, así que, cero euros. Como yo soy tonta, he tenido aventuras con Orange, Movistar y, finalmente, Jazztel para los móviles de los "mayores" y el ADSL casero. Pequeñas circunstancias han impedido el paso total a Pepephone que, espero, sea en menos de 4 meses porque, de verdad, la diferencia es abismal. Voy a entregarme al completo y en familia a Pepephone.

No voy a entrar en temas de tarifas, eficiencia, honestidad, buen servicio, operatividad, CRM inmejorable, etc...  que todos conocen. Voy a hablar sobre las personas, sobre la atención al cliente.

Personas de esas con las que te gustaría irte de viaje de aventura al Polo Sur, personas con las que soñarías estar en la isla de Lost. Creo que, cuando sea vieja, me acordaré de la chica que hoy me ha atendido en Atención al Cliente. Por cierto, no sé si me ha dicho su nombre, no lo recuerdo :-(

El caso: llamo hoy a atención al cliente para hacer una pregunta/confirmación estúpida. Me siento un tanto miserable porque mi contrato con Pepephone ha generado, supongo, cero euros para la compañía ya que mi hija jamás ha llamado por teléfono en los 8 o 9 meses que lleva con este contrato.

La pregunta: mi hija se va una semana a Andorra con el cole a aprender a esquiar. Nos recomiendan en el cole que no lleve móvil porque el coste por establecimiento de llamada desde Andorra con cualquier operadora supera el euro y el coste por minuto los dos euros (en Pepephone son 1,2 y 1,60 euros respectivamente). Por cierto, no me ha costado ni medio segundo encontrar esta información en la web de Pepephone, fenómeno que me produce ya un subidón como para ponerme a bailar una Lambada conmigo misma.

Me atiende la chica y le cuento la peli. Su voz es muy sensual, de presentadora de televisión, es española, es mi amiga, la acabo de conocer en la isla de Lost y no es de "los otros"... Me comenta sobre Andorra y su porqué, me habla. Me dice: espera, vamos a comprobar tu contrato, ¿está a tu nombre?, ¿el teléfono es desde el que me llamas?... no recuerdo el email, se sonríe, espera, se gasta unos chistes y comentarios mientras tanto... Le digo que tan solo quería asegurarme de que no había diferencia entre prepago y contrato. Me recuerda que tengo contrato... entre sonrisas... y me dice que no, que no hay diferencia... Y apunta: pero espera, voy a comprobar que no tienes el roaming activado porque por defecto lo desactivamos y si es así, tu hija no podrá llamarte por teléfono. La niña no tiene datos, ¿verdad? le digo. Me contesta que no, pero que el roaming hace falta para poder llamar por teléfono. Me sugiere activar el roaming (para que la niña llame) y bloquear el acceso a internet (hablamos mientras tanto sobre la itinerancia que está, por supuesto, desactivada, y el peligro de que los niños sin darse cuenta la activen, por lo que es mejor bloquearla). Me avisa sobre el tema de la activación del roaming "ahora que te lo he activado no se desactiva salvo que nos llames de nuevo, y si alguna vez vais por zona fronteriza, te puede dar algún quebradero de cabeza si no utilizas la selección manual de operadora"... "Mejor te llamo cuando la niña vuelva y lo desactivo", respondo. He tenido que comprobar mi cuenta bancaria porque lo necesitaba para confirmar. Resulta que (como soy tonta) estoy todavía (no por mucho tiempo, espero) con Bankia y estos han cambiado mis cuentas, vamos, que las antiguas ya no están operativas y la mujer de atención al cliente, paciente, ha esperado mientras yo encontraba mi nueva cuenta y comprobaba la antigua... mientras tanto he escuchado a sus compañeros, me he enamorado totalmente.

No voy a decir nada más sobre esta conversación que ha durado unos 3 minutos y de la que podría escribir un libro entero. Por cierto... cuando estaba llamando me ha dicho "la máquina", con una voz igual que la de la chica sin nombre, que tenía menos de tres minutos de espera... no ha pasado ni un minuto y me han atendido. No me han colgado entre medias, no me han hecho esperar hasta 15 minutos como en el resto de las telefonías mencionadas, no me han derivado a otras "secciones", no me ha salido una "máquina" ofreciéndome 14 secciones diferentes para identificar "mi problema". Esto es el paraíso, de verdad de la buena.

En fin. Gracias. Gracias por crear algo así. Siento no haber tenido tiempo de investigar antes o haberme dado cuenta tan tarde. Sois la repera. Felicidades a Pepephone. No sé cómo lo hacéis (tendré que estudiarme algún manual o leerme la biografía de su creador). Quizás tenga que hacerlo ya para tener algo de esperanza en este planeta, viendo el panorama....

Con amor.


9/11/13

Vamos a ver si nos ponemos a escribir.

Resulta peligroso pero qué le vamos a hacer. Llevo un tiempo pensando en iniciar en el blog una sección de desbarres. Es la única palabra con la que me siento cómoda para referirme a aquello que escribo sin ton ni son, con la única intención de escribir sin más. Utilizando, si es posible, algún reflejo del pasado inmediato, de hace media hora, de ahora, de siempre.

Yo no sé escribir, tan solo busco música. Sí que aprendí a dibujar. Y eso me ayudó a observar a mi manera, buscar relaciones y armonías que solo entiendo yo. Así que cuando escribo, no puedo evitar buscar "sensaciones", reflejos de cómo siento lo que veo y lo que pienso. Dibujo con las palabras y los dibujos que salen no siempre son claros, evidentes, interesantes. En general no aportan nada a nadie más que a mí. Siento que bailo cuando escribo  (por eso lo de la música) y como dejé de bailar hace ya muchos años siento cierta añoranza.

Pero no voy a escribir aquí de esa manera en este blog. Lo haré desde aquí. De momento.

En este blog escriben algunos de mis antiguos compañeros de un curso de ¿escritura? que hice. La mayor aportación del curso, sino la única, fueron ellos. Por ellos y quizás para ellos escribiré, cuando lo haga, desde allí.

Nos vemos.

13/10/13

Gravity (Alfonso Cuarón, 2013). Braguitas versus coulotte.

Hay que decirlo, para todos aquellos que no sepan lo que es el Hubble (unos cuantos muchos en este planeta), Gravity resultará algo… muy raro. Espectacular, sí… porque la peli es espectacular, pero raro. Un comentario que he escuchado al terminal el film en unos cines 3D “bah, no está mal, solo tiene dos actores pero no está mal”. Pues eso.

Del Hubble, de Kubrick y su odisea en el espacio, de Ripley y sus braguitas ya ni hablamos. Os parecerá mentira pero hay taaaaaaanta gente que no sabe quien es Kubrick ni Ripley… Así nos luce la peluca. Y no, no voy a entrar ahora en un debate profundo sobre la influencia del cine y la literatura en nuestras vidas y, sobre todo, el tremendo secarral que arroja su carencia. No. Pero tengo clarísimo que esa prepotencia, esa ignorancia voluntaria, nos hace muy muy chungos. Muy vulnerables. Mucho más de lo que creemos. Nos lanza de lleno al momento actual, sin referente alguno, y el panorama es muy penoso así que mejor refugiarse en aquello que pensaron, sufrieron, gestaron y crearon otros. La mera actualidad es un puto WC.

Volviendo a Gravity… Ni de coña podemos pensar en Kubrick. 2001 es un film soberbio y complejo que trasciende el espacio y todo lo que se menea, así que no… no vamos a comparar Gravity con 2001. Sí podemos comparar las escenas de Sandra Bullock en braguitas y camiseta con las de Sigourney Weaver en Alien porque están que ni pintadas (manteniendo las distancias porque hay que ver el retocazo que se calza la Bullock - 49 años-, tanto en botox como en digital versus una Sigourney de 30 añitos en su más pura esencia sin retoque alguno). Son tres las referencias de este film: la realidad de los ingenieros de la NASA vistos desde tropocientas imágenes de la misión de reparación de Hubble, Ripley en braguitas y otras tantas imágenes o vídeos de la tierra y sus auroras boreales desde el más allá.

Dicho esto Gravity es un espectáculo con muchos precedentes, si, pero acojonante (en 3D). Y vuelvo a insistir en que para todos aquellos que nos hemos tragado las escenas de la reparación del Hubble en Youtube, hemos perseguido su ojo y otras muchas escenas de la tierra vista “desde arriba” no hay mucha sorpresa, pero aún con todo esto la peli es bastante espectacular.

Discutía ayer sobre el guión. Para mí no lo hay. No lo hay intensamente quiero decir. Sí, hay una historia que se cuenta en dos líneas. Hay dos actores: uno de pega y otro de trama… y poco más. Hay un drama humano, cómo no… si se quiere firmar que la obra es de ciencia ficción, pero ya está.

Lo que me ha gustado, y mucho, de este film es el sonido. La tensión de lo que está pasando dentro del casco de la Dra. Ryan Stone flojea más… porque es muy difícil transmitir eso en un film que es puro efecto, pero se nota la intención y, con eso, basta. A poco que seas listo y con esos recursos, hay que ser muy bruto para no bordarlo y… en un sentido muy estético, creo que Cuarón lo borda.

Saber vivir.

Voy a dejar aquí un artículo completo de Jesús Terrés porque no tiene desperdicio. Él habla sobre “El turismo que no interesa” y aunque no estoy de acuerdo con su punto de vista todo lo que dice es una verdad como un templo. Precisamente por eso, porque todo lo que dice es verdad, da exactamente igual el turismo que uno haga si, en esencia, se dispone de la habilidad de hacer de cada día una aventura.

Como bien dice en su artículo, conviene recordar que todo lo que no es señal es ruido y que estamos aquí para dar un mordisco al universo. Eso, se hace o no se hace, independientemente de que uno elija un viaje organizado o no; independientemente de que uno elija la “media pensión”, la “pensión completa” o ninguna pensión. Y es que la pregunta ¿por qué viajamos?, tiene una clara respuesta para mí: porque la vida es un viaje. Y a esto hay que añadir su frase final “No me interesa la sumisión ante los días grises ni viajar (que es vivir) con quien no haga de cada día una aventura”.

Aquí, el articulo completo (para ver los links que el autor incluye, visitad la fuente).

"El verdadero viaje no consiste en buscar nuevas tierras, sino en mirarlas con nuevos ojos", Voltaire.

Yo escribo sobre restaurantes, viajes y personas. Escribo sobre comer, beber y vivir (que es, al fin y al cabo, la misma cosa) así que no es poco común el debate en la sobremesa acerca de las verdaderas razones de todo esto: ¿Por qué viajamos? Y a mí, que no me interesan tanto las respuestas como las preguntas, solo se me ocurre pedir otra copa -que sean dos, citar a Pasolini en El olor de la India "Me gustaba caminar solo, callado, aprendiendo a conocer paso a paso ese nuevo mundo” y recordar (recordarme) que cada viaje debería ser el más importante, ese que lo cambia todo. Recordar que todo lo que no es señal es ruido y que estamos aquí para dar un mordisco al universo. 

Y todo lo demás, no interesa. 

No interesan las agencias de viajes (¿te gusta que te organicen la vida? ¿no? ¿y por qué un viaje sí?), el zumo de bote de tantos desayunos mediocres ni la media pensión -pocas cosas tan tristes como la “media pensión”. 

No interesan los “hoteles con encanto” (el encanto no se anuncia, se descubre), los maîtres estirados ni los ascensores con teles de plasma anunciando viajes en globo y cepillos de dientes. No interesa el hilo musical, la carta de almohadas, las tónicas premium ni ese horrible mapita con la X en el hotel y el fosfi hasta el Prado. Sal a la calle -hay gente, pregunta. 

No interesa la Ibiza trasnochada, Ushuaïa, los "daytime parties" en camas balinesas de poliéster impermeable, las hamacas de lino ni el rollito chill out. No interesan los doscientos pavos por una botella de champán mediocre en Nikki Beach ni las botellas de Belvedere a trescientos pavos (que vale cuarenta, narices) en los reservados de Olivia Valere. En Le Privé, para ser exactos. 

No interesan las colas (nunca, jamás, en ningún caso ni escenario merece la pena perder el tiempo en una cola –Klee no cuenta) las guías de viaje escritas por periodistas monas ni ninguna maldita experiencia que no te rasgue la entrañas. No me interesa la sumisión ante los días grises ni viajar (que es vivir) con quien no haga de cada día una aventura. 

Jesús Terrés

Amén.

12/10/13

Una muerte en la familia (James Agee, 1958)

James Agee escribe “Una muerte en la familia” pensando en “aquella noche”, en cómo quedaron las cosas. Cómo quedó su familia y cómo quedó él. Pocos son los movimientos de Rufus, tan solo percibimos el quehacer de las cosas a su alrededor, los pequeños golpes y sus reacciones, su inocencia, su malicia y, sobre todo, su asombro. Una suerte de desconcierto, confusión o embobamiento ya no ante las consecuencias del suceso, sino ante su propia experiencia de la vida.

Así es la novela. Un relato de los hechos y el referente en cursiva de lo que pasa por la cabeza de Rufus, un niño de 6 años. James Rufus Agee. Miedo, desamparo y turbación en un esquema teatral que ordena momentos de reflexión, de parada.

Gran parte de la novela describe los hechos a través de la mirada de Rufus, de sus sentimientos y emociones, de su reacción ante lo que está aconteciendo. Considero que, sin entender demasiado, esa mirada verdadera al interior es un ejercicio soberbio.

Uno de los temas importantes de la novela, más allá del retrato de algunos de los personajes que reflejan huellas o rasgos de un carácter universal que podríamos tener todos (Ralph, el hermano de Jay provoca un miedo literal), es la ausencia y presencia de Dios. Un Dios que, a percepción mía, no es más que un recurso insensato, una barrera para que el verdadero amor fluya entre las personas. Algo que tan solo ayuda a vivir de una forma tensamente artificial cuando la vida no responde a nuestras expectativas. Así lo percibo a través de la mirada de Rufus sobre todo en el último tercio de la novela.

Sin más, algunos momentos de esto que otros llamarían realismo psicológico estilo James Joyce.

Hannah y Mary

Hannah la ayudó a sentarse en el borde de la cama y se sentó a su lado, exclamando una y otra vez con voz acongojada: “Mary, Mary, Mary: Oh Mary, Mary, Mary”, posando levemente su mano de solterona, ya translúcida, sobre la nuca velada, y aferrando de tal modo una de las muñecas de Mary que dejó grabada en ella un brazalete de magulladuras. Mientras tanto, Mary se balanceaba calladamente, hacia delante y hacia atrás y de un lado a otro, profiriendo, calladamente, desde lo más profundo de su cuerpo, no como una criatura humana sino como un animal mortalmente herido, unos sonidos sordos, como una salmodia, no estridentes pero sí uniformes y desordenados, hermanos, excepto en su quietud, de esos bramidos sobrehumanos, dementes, con que se paren los hijos. Y mientras se balanceaba y gemía, el descubrimiento perdió poco a poco su concentración más fuerte y penetrante; tomaron forma, a partir de la más completa oscuridad y tan lentamente como se hace visible la campiña con la primera luz del día un número de descubrimientos diferentes que podían concretarse en imágenes, emociones, ideas, palabras y obligaciones; y así, no más de dos minutos después, durante los cuales Hannah no cesó de decirle “Mary, Mary” mientras el padre Jackson rezaba con los ojos cerrados, ella permaneció sentada un momento en silencio, luego se puso de rodillas sin hacer ruido, guardó silencio un momento más, se persignó, se levantó y dijo: “Estoy preparada”.

Rufus

“No entendía por qué les divertía tanto ese juego ni por qué tenían que fingir tanta amabilidad y tanto interés sólo para engañarle otra vez cuando él sabía que ellos sabían que no debían hacerlo, pero poco a poco empezó a ver con claridad que, por mucho que fingieran, sus intenciones eran siempre malas, y que la única forma de defenderse era no creerles nunca y no hacer lo que le pedían que hiciera. Y con el tiempo descubrió que, por mucha que fuera la amabilidad con que se lo preguntaban, no conseguirían engañarle; él no les decía su nombre y eso hacía que se sintiera mucho mejor, excepto que ahora, al parecer, habían perdido gran parte de su interés por él. No quería que pasaran de largo sin mirarle siquiera, o que sólo le dijeran algo desagradable o despectivo, fingiendo tan perfectamente que iban a golpearle con sus libros que él tenía que agacharse; sólo quería que no le engañaran ni se burlaran de él; sólo quería que fueran simpáticos con él y caerles bien. Y para conseguirlo siguió dispuesto a hacer lo que fuera necesario, excepto una cosa, decirles su nombre, algo que claramente no era conveniente hacer. Y así, mientras no le preguntaran su nombre (y ellos comprendieron pronto que la broma ya no funcionaba), siguió esperando contra toda esperanza que no trataran de engañare ni de reírse de él de ninguna otra forma”.

Hannah y Mary

- ¿Qué quieres decir?
- Lo que nos van a decir, lo que vamos a saber, Mary, casi con toda seguridad será duro. Trágico y duro. Estás empezando a saberlo y a enfrentarte a ello con mucha valentía. Lo que quiero decir es que esto es sólo el principio. Que sabrás mucho más. A partir de muy pronto.
- Sea lo que fuere, deseo sobrellevarlo con dignidad – dijo Mary con los ojos brillantes.
- No te esfuerces demasiado por eso, Mary. No lo veas de esa manera. Limítate a hacer lo que puedas para soportarlo y deja que la cuestión de la dignidad se resuelva por sí misma. Eso es más que suficiente.
- Me siento tan poco preparada… Hay tan poco tiempo para prepararse…
- Esto no es algo para lo que uno pueda prepararse. Simplemente hay que vivirlo.

4/10/13

Felicidad, genes y tropiezos.

Me ha sorprendido un trozo del vídeo que voy a poner a continuación. Se trata de la charla de Nancy Etcoff (investigadora cognitiva - ? - ) en TED sobre la "sorprendente ciencia de la felicidad" (sic)... A mí no me sorprende demasiado, pero bueno. De hecho, el vídeo no tienen ningún interés, pero el trozo al que me refiero es taaaaan gracioso...

Aquí el vídeo:




Aquí el párrafo que suelta en el minuto 11 literal:

"But there are ways in which our evolutionary history can really trip us up. Because, for example, the genes don't care whether we're happy, they care that we replicate, that we pass our genes on. So for example we have three systems that underlie reproduction, because it's so important. There's lust, which is just wanting to have sex. And that's really mediated by the sex hormones. Romantic attraction, that gets into the desire system. And that's dopamine-fed. And that's, "I must have this one person." There's attachment, which is oxytocin, and the opiates, which says, "This is a long-term bond." See the problem is that, as humans, these three can separate. So a person can be in a long term attachment, become romantically infatuated with someone else, and want to have sex with a third person".

Gran frase esta última.

La fuente en Brain Pickings, en un artículo de María Popova sobre la Ciencia de la Belleza.

1/10/13

Body & Soul

Cerámica, cuerpo y alma. Me mola. Me iría ahora mismo al Museo de Arte y Diseño de Nueva York para ver la muestra.

En particular, me gusta esta imagen de Tip Toland es taaaaaaan ridícula. Y se ve taaaaanto por las calles.



30/9/13

La mente universal de Bill Evans y de Van Gohg (?)

Este vídeo deberían ponerlo en primero de Bellas Artes. El primer día, nada más llegar.


Y, por qué no, esta imagen de la NASA en la que observamos las corrientes marinas. Como dice la fuente "revela una danza espiral en la superficie de nuestro planeta que evoca los trazos de la Noche Estrellada de Van Gogh".


Pues eso. Y un poco de ciencias puras tampoco vendría mal.